El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

Archivar para el mes “junio, 2016”

Tía Amapola 18 — Validación de Firmas

P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar

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Cuando pasé frente al cuarto de tía Amapola, la vi parada frente al espejo de cuerpo entero, cual reina de Blanca Nieves consultando al espejito, espejito, decía, mirándose ataviada con un vestido Valentino vintage que le trajo la abuela en el último viaje a Italia. Un vestido largo, en negro, con top de tirantes finitos en color marfil:

—Yo no sé a qué mujeres del pesuve se refería la catira mal bañá de la D’gostino, en ese programita del sábado. Ya quisiera ella tener este porte y esta pinta. Se cree que porque es rubia es muy elegante. Las trigueñas también tenemos lo nuestro. No jo, será que a la única que conoce es a la greñúa de la Iris…

—Tiíta, ¿Y usted para dónde van tan elegante?

—Pa’l concierto de Chino y Nacho, mi niño. Y voy a estar en un puesto así, cerquitica del escenario, donde me caerán…

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Las Pulgas a mediodía

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El calor de las 12 y media aprieta en el rostro. Uno siente como si estuviera metiendo la cabeza en un horno precalentado a 180 grados para hacer una torta.
El centro de Maracaibo, como siempre, es un infierno que la basílica de La Chinita no parece afectar.
No es sólo el calor lo que produce esa sensación de averno. La suciedad, la basura amontonada en grandes montañas por doquier. El ruido. El tráfico, esa manera arbitraria de conducir y conducirse el maracucho tras el volante. Las cornetas, los frenazos. Las mentadas de madre. El olor a mortecina y cloacas obstruidas. Si el infierno existe, sus coordenadas están por los alrededores de Las Pulgas en Maracaibo.
No obstante, el centro tiene un cierto encanto que atrae, divierte, da risa.
Un hombre con un racimo de escobas al hombro, recorre la acera entre los desordenados tarantines de buhoneros que colman las…

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Padre

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Recuerdo
Que desde tu cama grande
De matrimonio
Me embozaba bajo la cobija de cuadros azules y blancos
Te veía pasar
De ida al baño
antes de salir el sol
Y luego a abrir la tienda.

Una sombra que pasaba
Frente a la ventana del cuarto
Frente a la puerta de la habitación
Desde donde me mirabas.

Después,
No supe si es un recuerdo
O una invención.
Una ilusión forjada
Para tener un recuerdo

Para borrar tu rostro
Sonriendo en el ataúd.

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Tía Amapola 17 – Orlando. Moná. Gallegos

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gallegos

—Tiíta, ¿vio que en la tragedia de Orlando había un venezolano?

Tía Amapola me mira sin pestañear, levanta los hombros y los deja caer con dejadez:

—Seguro un escuálido que se fue huyendo de la violencia del rrrrréeeegimen y de la inseguridad. Un maricón menos, mi niño.

—Ay, tiíta, ¿Cómo puede ser tan cruel?

—¿Cruel yo? ¡Si ya están diciendo que el loco ese vivió aquí en Venezuela y que tenia pasaporte venezolano! De nada que salen a decí que hasta amante mío fue, o que es mi sobrino. Pues no, mis sobrinos podrán ser narcos o ladrones pero maricones, jamás.

—A mí me tiene deprimido todo lo que pasa, tiíta. Lo de la señora del Táchira que se ahogó porque intentó pasar la frontera por el río para buscar una medicina en Colombia…
—¡Pero quién la mandó, mi niño! No sabía nadar y se pone a inventá. Esa lo…

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Hazme una casa en el árbol

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arbol

Hazme una casa en el árbol
Arriba, en la copa
Donde todo sea luz
Y sombra que cobija

Hazme una casa en el árbol
Donde no lleguen las balas
Ni su ruido de parca hambrienta

Hazme una casa en el árbol
Donde no se escuche
El eco del llanto de la madre
que llora por comida para el hijo.

Hazme una casa en el árbol
Donde no alcance la bota militar
Ni la humillación de su fusil

Hazme una casa en el árbol.

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Tía Amapola 16. Firmas y verificación

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firmas Foto tomada de la web

Tía Amapola se estaba comiendo un bollito de Harina Pan con mantequilla. A cada trocito de bollo le iba poniendo más mantequilla cada vez.

—Tiíta, cuidado con el colesterol. ¿No está comiendo demasiada mantequilla?

—Ay, mi niño, es que estas mantequillas que nos manda Pepe de Uruguay no saben a ná. Y las holandesas que tenemos en la despensa igual. ¿Tú no conocerás algún bachaquero al que le podamos comprá —o expropiá, mejor— una latica de Lactuarios Maracay que es tan rica?

—No, tiíta. ¿Y usted no vio la noticia que dice que los bachaqueros recibirán 5 años de cárcel y multas de hasta 1,7 millones de bolívares?

—Bien merecido se lo tendrían esos desgraciaos que juegan con la salú y el hambre de la gente.

—En este país parece que vender comida va a ser más perseguido que vender droga, tiíta. Y las penas…

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Despertares

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Anoche tuve un lindo sueño.
Un sueño optimista
Cargado de energía positiva.
Era un sueño alegre y esperanzador.
Amanecía un día en el año 2000

Al leer el periódico
Había varios artículos
hablaban de la proximidad de la caída del gobierno.
Decían que nunca seríamos como Cuba.

¡Impensable en un mundo globalizado!
¡Jamás la comunidad de naciones lo permitiría!
Leía cada artículo y me sentía eufórico

Desperté a esta pesadilla del 2016.
Tal vez el sueño
de un mendigo en el 2030.

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Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 15. Los CLAP

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clap

Normalmente, me escondo de tía Amapola cuando estoy deprimido por la situación del país, es que prefiero evitar encontronazos. Hay tantas cosas que nos distancian, que es mejor no tocar ciertos temas.

Hoy pensé que ya se había ido a su sesión de masajes y aproveché para liberar el estrés moqueando un poco en la ventana, viendo mi querido cerro. Pero la tía se regresó porque la cartera Fendi no le combinaba con los zapatos Prada y se vino a cambiar. Cuando me vio llorando me dijo:

—¿Y a ti qué te pasa que estás chillando ahí cual Julieta en el balcón?

—Ay, tiíta. Es que vi la caricatura que le hizo Rayma a Oliver y se me partió el alma. Y en Maracaibo murió otro niño esperando tratamiento. Y vi una foto en facebook de otro que busca insulina…

Me quebré y empecé a sollozar. La tía me abrazó.

—Tú…

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