El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

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Contra un régimen pestilente, Glade Unidad

glade

“Yo no pienso firmar ni una sola solicitud, proclama, exigencia o lo que sea que saque la oposición si no viene encabezada por la MUD, Capriles, Leopoldo, Ledezma, María Corina y toda la oposición. Todos juntos en una misma acción o no hay firma.”

Así actualicé mi estatus de facebook. Esperaba que salieran unos cuantos a recordarme a mi madre. Que saltaran ofendidos a decirme que así no se puede, que con gente como yo no saldremos nunca de esto, que dónde queda entonces el derecho a disentir…

Para mi sorpresa, el post no sólo tuvo unos cuantos “likes” sino que, incluso, los comentarios fueron en su mayoría a favor y algunos hasta manifestaban lamentar no haber pensado en eso antes de estampar su firma en la última solicitud planteada. Unos cuantos hasta lo compartieron.

Creo que a estas alturas ya está más que evidenciado que la masa opositora. Lo que damos en llamar el “pueblo” que no está con el régimen –y que aumenta en cantidad cada día, el rechazo ronda el 80 por ciento, gracias a las nefastas no-políticas del gobierno-, desde siempre ha demostrado que está unido en su lucha y dispuesto a seguir la iniciativa que nos conduzca a un cambio. Lo ha demostrado cuando ha salido en multitudinarias marchas en todas las ciudades del país, cuando ha asistido a concentraciones, a bailoterapias. Cuando lo han llamado a cacerolear y se ha quedado sin una sola olla en su casa sin abolladuras. Siempre ha respondido en masa al llamado de los líderes. Sea del lado de la oposición que sea que se convoque.

Salvo algún radical de teclado que es más la bulla que hace en las redes que el bulto que hace en la calle. Y uno que otro ‘exiliado’ que en mayúsculas pone en sus redes: “HASTA CUANDOOOO!!!! ES QUE NO SE CANSAN, NO TIENEN DIGNIDAD??? SALGAN A LA CALLE HASTA QUE EL TIRANO CAIGA!!!” mientras en su interior susurra “Que yo quiero volver”. La inmensa mayoría del pueblo opositor quiere una salida pacífica y electoral. Necesitamos una transición. Pero eso pasa primero por estar unidos. Desde la dirigencia hasta el vecindario.

La unión que la masa ha demostrado en incontables ocasiones, ha encontrado poco o muy débil eco en la dirigencia. Ya está bueno.  Que la próxima propuesta que se haga, en el encabezado diga:

“La MUD, Leopoldo López, Antonio Ledezma, María Corina Machado, Henrique Capriles Radonski… unidos al pueblo de Venezuela, solicitan, exigen, proponen, gritan, maúllan, esto, esto y aquello”.

Que se reúna la dirigencia en un cuarto. Que se jalen las greñas. Que se puyen los ojos. Que se pongan tachuelas en las sillas. Que se metan el pie cuando el otro pase. Pero que salgan de ese cuarto con una propuesta unitaria al país. Que metan en una bolsa los nombres y sorteen el lugar en que aparecerá la firma de cada uno en el encabezado. Que nos pidan la firma, la marcha, la acción, todos juntos. Si están todos, estoy yo. De lo contrario, les agradezco a mis amigos de las redes que no me manden links con petitions on line ni nada que se le parezca para que firme.

Que si a Leopoldo no le gusta que Capriles tiene pecueca, que le regale un Borocanfor porque Mexana no hay.

Que a María Corina le molestan los peos de caraotas refritas de Chúo Torrealba, que le mande un digestivo.

Que a Ledezma lo asfixia el violín de Leopoldo,  que le regale un desodorante. Están difíciles de conseguir pero cualquier cosa se lo envío por correo expreso.

Que a Capriles se le tapa la nariz con el olor a naftalina y humedad de Ledezma, que le regale un deshumidificador.

Que a Chúo no le gusta que María Corina…

No, María Corina es una señora y no debe tener ningún mal olor. Debe oler a rosas. Pero bueno, si Chúo siente un tufillo en María Corina a agua vieja del florero, pues que le cambie el agua y prenda un incienso.

Pero que de ese cuarto salgan con una propuesta al país. Una propuesta de todos para todos. Que si nos equivocamos nos equivoquemos todos. Sin un “Yo te lo dije”, sin un “Yo te lo advertí” después.

¿Pifiamos? Pifiamos todos.

Nos tapamos la nariz y nos volvemos a reunir y lo volvemos a intentar.

¿La propuesta tiene éxito? Gana Venezuela.

A cada uno de nosotros nos puede generar desconfianza alguno de los líderes de oposición, podemos percibir en uno o en otro algún tufillo molesto.

Pero, ningún olor que expidan esos líderes y que incomode a su vecino o a nosotros es más pestilente que la corrupción del régimen. Ninguna fetidez es más penetrante que la de los cuerpos podridos y con balas en la cabeza que se glade4han encontrado. Ningún hedor puede ser más atormentante que el de la sangre fresca sobre el pavimento o los sesos en una acera.

La pudrición de este régimen es tal, que ya sólo cuentan con las ratas y lo que se les acerca a última hora son solo zamuros atraídos por la pestilencia mortecina de la carroña.

Si quieren nuestra firma en una propuesta para sacar a los enchufados. Que se reúnan, negocien, conversen y salgan con una propuesta unitaria. Contra la peste fétida del régimen, Glade Unidad. Ningún otro adminículo podrá ser efectivo. La única manera de extraer la fetidez de este régimen. La unión hace la fuerza es más que una frase manoseada. Que lo digan los chilenos. Desconectemos del toma corriente a los enchufados, conectando el Glade Unidad, el mosquetero “Todos para uno y uno para todos”.

De lo contrario, si no veo la firma de todos en el tope, no se molesten ni pierdan su tiempo mandándome “Petitions on line”. No me interesa.

Vivir en un paréntesis

parentesis

Hace 16 años en Venezuela se abrió un paréntesis. Muchos apoyaron, muchos celebraron, muchos se pusieron a la orden del nuevo gobierno para colaborar en la recuperación del país y la profundización de la democracia. Tendremos una democracia participativa y no solo representativa como hasta ahora. Otros estábamos recelosos, desconfiábamos de un gobierno en manos de militares golpistas. Unos y otros, en todo caso, creímos que se trataría de un paréntesis de cinco años. Ese paréntesis duraría lo que duraba un período presidencial, a lo sumo.

Pasó el tiempo. Vino la constituyente.  Empezaron los desencuentros y las desilusiones. El régimen empezaba a mostrar el tramojo pero aún había fiesta de triunfo en muchos sectores. La esperanza del cambio no se desvanecía. El paréntesis seguía abierto.

Se empezaron a crear argucias legales para afianzar el régimen en el poder. A vuelo de pájaro creo recordar que una decisión del Tribunal Supremo de Justicia determinó que el período presidencial no debía teminar cuando le correspondía

No obstante,  muchos insistían en que ya estaba por cerrarse ese paréntesis.  Al régimen le queda poco. Está  “débil, asustado y acorralado” por eso actúa como actúa. De allí tanto desafuero. La procrastinación nos invadía.

Llegó el 2002, un paro general de actividades pondría cierre al paréntesis. El país no aguanta más. Llegaba el fin de unos funestos años. Ningún gobierno podría sostenerse con cientos de miles de personas en la calle y toda la actividad productiva, incluyendo la principal fuente de divisas, la industria petrolera, exigiendo su salida. El paréntesis estaba por cerrarse. Es sólo cuestión de aguantar un poco.

Llegó el golpe de Estado. La confusión. La supuesta renuncia. La entronización de Carmona Estanga. La supresión de todos los poderes. La persecución de algunos. La huída de otros. La muerte de muchos. Cerrar el paréntesis traía consecuencias.

De pronto. Unas negociaciones. Unos hechos que aún no quedan claros. La carta de renuncia no era tal. “La cual aceptó”  ya no fue más.  El retorno fantasmagórico a media noche del tirano depuesto. El paréntesis seguía abierto.

20 mil trabajadores de la petrolera quedaron sin trabajo de un pitazo, literalmente. Hasta de sus viviendas los sacaron. Los persiguieron para que no encontraran trabajo en otros sitios. Muchos se fueron del pais. Otros lograron montar negocios. Algunos empezaron a hacer comida para vender. No había por qué asustarse. El paréntesis algún día se cerraría y regresarían todos a sus puestos de trabajo para reconstruir la industria que estaba en el suelo. Serán recibidos como héroes y su sacrificio recompensado, cuando el paréntesis se cierre. La industria y el país no aguantarían muchos años en esas manos inexpertas.

Vino el cierre de RCTV que para muchos sería la guinda.  Si se atrevían a ir contra el más viejo y popular canal d televisión, el paréntesis se cerraría definitivamente. Lo cerraron. “Un amigo es para siempre”. Miles de personas quedaron sin trabajo pero tranquilos, eso sería por poco tiempo. RCTV más temprano que tarde regresará . El paréntesis estaba próximo a cerrarse.

Tuvimos elecciones de diputados en 2005. La línea de la oposición fue abstenerse de participar. Eso es una pantomima. No vamos a convalidar al régimen en una Asamblea Nacional. Si no hay representantes de la mitad del país opositora en esa Asamblea todas sus acciones serán ilegítimas e ilegales y el mundo la desconocerá… El paréntesis tendría que cerrarse forzosamente ante un régimen ilegítimo donde la oposición no tendría  voz ni representación.

Venevision y Televen empezaron a bailar al son que sonaba en Miraflores. De un plumazo cerraron más de 30 emisoras de radio. Pero no había de qué preocuparse. Eso no sería para siempre.  Lo que vivía el país no era más que un paréntesis.

Cerraron miles de empresas e industrias. El país se deterioraba a toda prisa. Cada vez se producía menos. No había inversión en infraestructuras. Venezuela se sumía en la oscuridad por falta de inversión en el sector de la electricidad. La población crecía, se triplicaba y la infraestructura de Venezuela no le seguía el ritmo. No se invertía, no se crecía en servicios al ritmo que lo exigía el crecimiento poblacional. El parque automotor se triplicó y las vías seguían siendo las mismas y sin mantenimiento. El colapso se hacía inminente. La delincuencia, el narcotráfico, la corrupción, la entrega de las FAN, de ministerios, de la nación a manos cubanas era intolerable. La palabra “pran” se hizo familiar y el secuestro y el sicariato cotidianos en cualquier ciudad. La inflación no tiene límite ni control. El país se rebelaría  en cualquier momento para cerrar este oprobioso paréntesis de nuestra historia. No se podía humillar tanto al “bravo pueblo”.

Cada nueva elección se nos decía que ahora sí llegaba el fin. El paréntesis a puntico de cerrarse. Metieron presos a muchos por órdenes dadas en cadenas de radio y televisión. Murió Franklin Brito reclamando justicia. Todo signos de que el régimen estaba por caer.

Sin apenas darnos cuenta y sin reaccionar nos vimos haciendo cola. Tres, cuatro horas de cola para comprar alimentos básicos cuando hay y racionados. Largas colas para la gasolina, para el gas. El numero de.cédula paso a ser el control del racionamiento. Los anaqueles de los supermercados se vaciaron. No hay. No hay. No hay.  NO HAY. Ni azúcar, ni aceite, ni harina de maíz, ni harina de trigo, ni jabón de baño, ni detergente para lavar ropa, ni afeitadoras, ni pañales, ni papel tualé, ni medicinas, ni insumos médicos en hospitales, ni cauchos para vehículos, ni baterías… En cualquier porche de vivienda una ponen una mesa con los productos inexistentes en loa supermercados a cuatro veces su precio sin que haya autoridad que lo evite y sancione. En muchos sitios el mercado negro es controlado y cuidado por policías y militares.

El exilio se volvió sino y signo de la venezolanidad actual. Las familias se desmembraron. Las despedidas de ojos salobres nos marcan a diario. Ayer un hijo, hoy un hermano, mañana un amigo. Venezuela pasó de ser hogar de acogida de inmigrantes a regalarle sus hijos al mundo. Se cuentan por miles los venezolanos que se han ido procurando el futuro, el bienestar y la tranquilidad que les niega hoy su país natal. Se van con la expectativa de un posible futuro retorno, cuando el paréntesis se cierre…

Ese paréntesis abierto se hace eterno e invivible, pero se sobrevive en la esperanza de que un día habrá de cerrarse.  Esto no lo aguanta nadie. Esto es insoportable. Sigue la procrastinación.

Y llegó el cáncer. La enfermedad nos salvaría. La parca se encargaría de hacer lo que los venezolanos no pudimos o no quisimos. La muerte nos cerraría el paréntesis.

Murió.

Cual monarca, dejó un sucesor. Al que menos esperábamos. Al menos preparado. Por quien nadie daba medio. Quién definitivamente cerraría el paréntesis porque ni hablar sabe. Imposible que con semejante currículum y falta de preparación el país vote por él. Las elecciones pondrían fin al paréntesis y punto final al desastre.

El sucesor ganó las elecciones. No durará 6 meses. Imposible que semejante personaje gobierne al pueblo “que el yugo lanzó”. No creo que a este le aguanten lo que le aguantaron al difunto. Pasaron los meses. Llegaron las guarimbas. Llegó el diálogo.  Llegó #lasalida. Pasó un año.

Ya no quedan medios de comunicación independientes más allá de El Nacional y uno que otro programa de radio. Globovisión, Últimas Noticias y El Universal más tardaron en decir que no cambiarían su línea editorial que en incumplir su palabra. La censura es el pan de cada día. Los diarios han reducido sus páginas gracias a la falta de papel y divisas para importarlo. Otros han cerrado.

El régimen está débil. Está acorralado. Se siente débil y por eso hace lo que hace. Están raspando la olla porque se saben fuera. El país no aguanta más. La procrastinación se perpetúa. El paréntesis sigue abierto…

Golcar Rojas

Barricada nacional por decreto

Foto encontrada en Twitter del 27 de febrero de 2014, inicio del "carnaval bolivariano".

Foto encontrada en Twitter del 27 de febrero de 2014, inicio del “carnaval bolivariano”.

Hay en Venezuela una especie de “lógica” castro-socialista-comunista para actuar y responder en diferentes circunstancias que se nos hace difícil de entender a quienes estamos dentro del país y casi absolutamente imposible de explicar a quienes allende las fronteras nos consultan. Supongo que es algo así como la interpretación criolla y chapucera de la dialéctica marxista.

Más de 15 días tiene el país a media máquina por las protestas que se han desatado en las más importantes ciudades del país. La calle fue el camino a tomar por los estudiantes y ciudadanos para elevar su voz en contra de la insostenible situación de escasez de productos básicos de alimentación, aseo personal y medicamentos, contra la grave inseguridad que nos azota y diezma,  contra la hiperinflación que hace que los precios de los productos se dupliquen en menos de 15 días, contra el estancamiento económico en general.

La solución del régimen ante estas protestas ha sido una brutal represión que ha hecho que quienes manifiestan se sientan más agredidos y refuercen sus acciones. Es como si en su chapucera interpretación de la dialéctica marxista, el régimen haya concluido que la mejor manera de apagar un incendio es rociándolo con gasolina –perdón por hablar de este barricadacombustible que precisamente ha significado desde hace unos cuantos años una tortura para los habitantes del Táchira donde las protestas han sido más constantes y sostenidas­­–.

En esa misma tónica chapucera. El régimen convoca a “una mesa de diálogo por la paz” a algo parecido, que al final resultó un lamentable show mediático que no logró convencer a nadie. Un espectáculo televisado en el cual el único que tuvo un discursos serio, coherente y contundente fue el empresario Lorenzo Mendoza, dueño de una de las pocas empresas productoras de alimentos que aún permanecen en pie y producen a su máxima capacidad a pesar del acoso del régimen. Lo demás fue circo, un circo que cerró con broche de oro el representante de los medios de comunicación en esa reunión, Carlos Bardasano, de Venevisión, que se limitó a decir “Ya todos dijeron lo que había que decir, así que buenas noches”, palabras más palabras menos. Solo le faltó la coletilla final: “Y compren en CADA”.

En fin, que mientras se desarrollaba el show del diálogo en las televisoras, mucha gente en diferentes regiones del país no pudo escuchar su contenido porque el ruido de los disparos de la GNB y de los colectivos de “paz”, las detonaciones de bombas lacrimógenas lanzadas en zonas residenciales y los gritos de los manifestantes pacíficos que estaban siendo atacados, no permitía escuchar el audio que salía de los monitores de televisión. Sin duda, una manera “dialéctica” criolla de practicar y hablar de paz.

Dentro de esa chapucería de la dialéctica criolla, se podrían enmarcar dos anécdotas escuchadas recientemente:

Una contada por un amigo que vive en el municipio San Francisco del Zulia. Al consultarle si allí no habían hecho guarimba los estudiantes, me dijo con una media sonrisa, más mueca que sonrisa en realidad:

-Allá un grupo intentó el primer día protestar pero inmediatamente llegaron los motorizados del alcalde a amenazarlos y como todo el mundo sabe de lo que son capaces el alcalde y sus patotas, pues se fueron a sus casas y lo dejaron así. En San Francisco no está pasando nada.

La otra, contada por una cliente:

-Nosotros en mi edificio hemos montado barricadas todos los días. Los muchachos trancan la calle con basura y escombros y algunas madres los acompañamos y apoyamos. Pero anoche, cuando ya teníamos montada la tranca, los muchachos sacaron sus pinturas para pintar en el pavimento consignas. Cuando estábamos en eso, se acercó un carro todo destartalado y los tipos mal encarados empezaron a amenazarnos. Corrimos hacia dentro del edificio y ellos nos gritaban “¡Vengan, marditos guarimberos, vengan pa’coñacearlos”. El susto fue grande. Cuando se fueron, yo les decía a los chicos que mejor nos fuéramos ya a dormir porque esos tipos iban a volver. Pero ellos insistieron en que iban a terminar la pintura. Al poco tiempo, escuché el ruido de las motos que se aproximaban. Venía el carro destartalado, acompañado de encampuchados en motos y escoltados por policías. Tuvimos que escondernos en el cuarto del bajante de la basura hasta que se fueron. Ya no sé si seguiremos guarimbeando.

Así ha sido en todo el país. La protesta pacífica cuando no es agredida brutalmente por la Policía Nacional, sufre violentas arremetidas de colectivos armados, generalmente, escoltados por cuerpos policiales.

Pero nada de eso, ha sido éxitoso para replegar a los manifestantes. Las barricadas las siguen montando, las calles las siguen trancando. Unas veces con más éxito como el lunes 24 cuandobarricada1 se realizó el gran trancazo nacional que en verdad paralizó una gran parte del país, al punto de parecer un domingo por la soledad en las calles y avenidas y los comercios cerrados, y otras con menos, pero sin llegar a la completa normalidad.

El país tiene más de dos semanas andando a media máquina. Los comercios abren a medias y cierran antes de la hora acostumbrada. La gente llega tarde a sus trabajos, el tráfico aunque en menor cantidad se hace más dificultoso por los accesos cerrados por las guarimbas. Parece que esto puso cabezón al régimen. No le hace mucha gracia a los jerarcas que las protestas luzcan como exitosas y que logren paralizar las ciudades, aunque sea a medias.

Entonces, en un alarde de ingenio de la dialéctica chapucera, para evitar que las barricadas de las protestas paralicen el país, el jerarca del régimen decide que mejor lo paraliza él. Tras un sesudo análisis, supongo, consiguió la solución para evitar la paralización del país por las protestas, hizo una especie de barricada nacional por decreto, le agregó dos días más al carnaval y decidió que el jueves 27 y el viernes 28 serían días festivos y no laborables.

Así, de golpe y porrazo, los venezolanos nos conseguimos con las calles desoladas, los comercios cerrados, las empresas improductivas. Un país con la grave situación económica que atraviesa Venezuela, pierde dos días productivos porque el régimen lo decide así. Pero, no conforme con esto. Como parece ser que el régimen quiere una generación bruta y sumisa, no conforme con quitar dos días mencionados a los centros de educación, ahora decide que durante no sé cuantos días de marzo los muchachos desde pre escolar hasta los universitarios, tampoco tendrán clases. ¿Qué país puede echar hacia adelante y salir de una crisis así? ¿Seguirá el régimen decretando asuetos hasta unir carnaval con Semana Santa? ¿Se tendrá algo de tiempo productivo y de educación antes de que lleguen las vacaciones de agosto?

Lo peor de todo este cuento es que la gran barricada por decreto del régimen, efectivamente, logró paralizar al país tanto o más exitosamente que las guarimbas. El 27 fue tan desolado como el #24F día del trancazo. Las barricadas en algunas calles lucían como verdaderas manifestaciones de arte urbano trancando las vías. Los dos días de asueto no hicieron que las protestas cesaran y tampoco que cesaran la represión y la violencia del régimen contra esas protestas. Caracas, Táchira, Mérida, Maracaibo, pueden dar fe de esto último durante el transcurso del jueves 27 de febrero, primer día del “carnaval bolivariano” 2014 en la Venezuela socialista.

Venezuela en un cuadro

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La depresión no pasa. Crece y se prolonga como crecen y se prolongan las colas y los comercios asediados, acosados por un régimen empeñado en acabar con toda iniciativa productiva.

Uno trata de evadirse pero la realidad lo persigue. Se conecta a las redes para desconectarse, sale a pasear, trata de no pensar en esta absurda y cruel realidad que nos ha tocado vivir pero no hay manera. Cuando juegas con fotos para no pensar y subes una de amor y amistad al Facebook, la realidad se te cuela en un link a un triste video de un comerciante árabe que llora mientras es detenido tratando de explicar que no puede vender su mercancía calculando el dólar a 6,30 porque la compró con dólar a 60,00 y, muy probablemente, tendrá que reponerla con dólar a 68,00, si es que decide continuar con su negocio.

El paseo se convierte en una tortura, las colas se dispersan por todas partes. La gente parece agua que se desborda. A las ya acostumbradas hileras de gente frente a supermercados para tratar de pescar un kilo de leche o un litro de aceite, se le suman la nuevas, las desatadas al grito de “¡Que no quede nada en los anaqueles!”. Frente a las tiendas de electrodomésticos, frente a Traki, a Zara, a Epa… el río de gente en frenética onda consumista se reúne para aprovechar la rebatiña. Uno no deja de sorprenderse ante semejante furor consumista propiciado por un régimen que se autocalifica como comunista.

La locura consumista desatada por el desafortunado llamado de Nicolás Maduro es tal, que la gente ni siquiera se percata de que, en muchos casos, están haciendo colas de hasta cinco horas para comprar al mismo precio que estaba la mercancía antes del desatino de Nicolás. Otros, después de horas en la hilera entran con 10 mil bolívares a pretender comprar un aire que está en 18 mil. Dan una vuelta y salen con las manos vacías y la decepción y el cansancio en el rostro.

“¡Que no quede nada en los anaqueles!” resultó ser la mejor promoción, el mejor slogan, que le pudieron haber hecho a muchos comerciantes. Sus anaqueles quedaron vacíos sin bajarle ni un bolívar a sus productos.

Junto a los engañados y los ilusos, se apuestan a las puertas de los establecimientos los aprovechadores de siempre. Esos que ven en este festín la gran oportunidad de hacerse con arte popular7mercancía a precios de gallina flaca para luego aprovechar de revenderla a precios de oro cuando la escasez que se avizora haga su entrada triunfal y el mercado negro en ciernes se termine de configurar. Otros, compran para llevar esa mercancía a Colombia y obtener millonarias ganancias con poco esfuerzo. Solo unas horas de cola y una buena mordida a los Guardias de la frontera. Muy poco esfuerzo para tan jugoso negocio.

Definitivamente, la evasión no es posible. Por donde uno meta la cabeza, la realidad lo cachetea con fuerza. Una imagen de una torta de chocolate y fresas en Facebook, colgada para endulzar el triste día, termina siendo un rosario de lamentaciones sobre política.

La vecina me cuenta que a muchas de las empresas que hoy obligan a vender a precios rebajados, según lo contó alguien cercano al régimen, efectivamente recibieron divisas a precios preferenciales. Nada nuevo en realidad. Todos sabemos como muchos empresarios terminaron adquiriendo dólares preferenciales a través de empresas de maletín, en contubernio con gente del régimen que se llevaba su buena tajada por adjudicar esos dólares. Ninguno de esos dueños de empresas son los que están detenidos en este momento. Solo los gerentes y encargados de las tiendas parecen tener que responder con la privativa de libertad. Todo hecho arbitrariamente, obviando la presunción de inocencia y el debido proceso. ¿Acaso esos gerentes y encargados de tiendas fueron los que se enriquecieron con las divisas preferenciales?

Llego a mi casa, aturdido luego de una semana agobiante de depresión y angustia y solo da vueltas en mi cabeza la imagen de un cuadro de Nabor Terán que vi en el Centro de Arte de Maracaibo, Lía arte popular5Bermúdez.

Fue el 24 de octubre, día de fiesta y asueto regional. En las salas altas del CAM, se exhibían las piezas de la colección del Museo de Arte Popular Salvador Valero de Trujillo. Una interesante colección con lo más representativo de la imaginería popular venezolana. Una delicia de exhibición en la que la imagen de “La revolución por la torta en Venezuela”, de Terán, una pieza ensamblaje en relieve de 2002, se quedó fijada en mi mente como una alegoría de la Venezuela actual y que en estos días de delirio consumista “revolucionario”, me asalta a cada instante.

Vi la obra de Terán, justo después de un desagradable recorrido por la nave central del Centro de Arte donde se desarrollaba la Fería del Libro, un evento que repugnaba por la palurda propaganda del régimen que abundaba por todas partes con afiches de Nicolás y del difunto dispuestos en los paneles de los stands. Una vergonzosa muestra de la viveza de quienes detentan el poder.

El cuadro de Terán, en ese contexto, resultaba aún más elocuente de lo que de por sí es: En la parte inferior central, se ubica un pastel. A sus lados, una hilera de roedores negros con boinas rojas y manchas blancas, a la izquierda. Otra hilera, de ratas blancas con banderines, a la derecha. Ambos grupos se ven dispuestos a atacar a dentelladas, sin compasión, el pastel en medio de la calle. En la esquina superior izquierda, un hombre solitario -¿tú? ¿Yo? ¿Bolívar?- de espaldas a un ave se pregunta: “Dónde están presos los corruptos”.

Del lado de las ratas negras con boinas rojas, un texto reza: “Quién pudiera comer uvas y no clavos… Tenemos manchas blancas porque el cáncer se pega…”.

Leo  la inscripción y corro una vez más a ver la fecha de la realización del cuadro: “2002”, diez arte popular6años antes de que nos enterásemos que Chávez, el padre de todo este desastre, moriría de la fatal enfermedad. ¿Una premonición?

Entre el pastel y las ratas blancas con banderines, otra inscripción reza: “¿Ustedes quieren la patria o la torta? ¡La torta! ¿Por qué? por ella somos millonarios a costas de mentiras nosotras vivimos felices. Cuando se muere un tonto, nace un penal… ¡Sigan botando!”.

Es arte popular. Es arte ¿ingenuo? Es un cuadro desgarrador que nos retrata tan literalmente que no puedo dejar de pensar en él con la piel erizada cuando veo lo que nos pasa y avizoro lo que nos vendrá.

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