El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

Archivar para el mes “marzo, 2013”

Faranduleando. Sobre sindicatos “independientes”, Norkys y una Venezuela enferma

Ilustración Lerians “Chachi” Rojas

Hacía mucho tiempo que la farándula no formaba parte cuantitativamente importante en mi vida. Me enteraba de algunas cosas por comentarios de la gente o por titulares en twitter pero es un tema que no me apasiona particularmente.

Cuando estaba en mi tardía niñez y durante mi adolescencia, estar al día en la vida y obra de la farándula nacional era más importante para mí que hacer las tareas escolares. Al llegar de clases corría a la librería “Coquito” -una papelería, venta de útiles escolares y de revistas, más que librería-, que quedaba en un local que mi familia le alquiló en nuestra casa materna a Mercedes Pinto y donde, mientras papá vivió, existía una bodega, frente a la plaza Bolívar de La Parroquia, en Mérida.

La querida Mercedes, me permitía instalarme allí a leer gratuitamente Venezuela Gráfica, Venezuela Farándula, Ronda, Vanidades y no recuerdo qué tantas más publicaciones del género, así como Condorito, Sandokan, fotonovelas y cuanta cosa tuviera fotos, dibujos y letras. Todas las tardes pasaba horas devorando historias e historietas.

Mi fascinación (por cierto, creo recordar, ahora que escribo la palabra, que había una revista llamada así) era estar al día, especialmente de la farándula nacional. Poco me llamaban la atención los artistas hollywoodenses. Lo mío era saber en qué andaba mi querida Doris Wells, adoración de mi infancia junto a Libertad Lamarque. Estaba locamente enamorado de Pierina España y soñaba que me daba esos besos con lengua que le daba a Giancarlo Simancas en las telenovelas que no me perdía por nada del mundo. La capacidad interpretativa de Elba Escobar me dejaba perplejo. Y odiaba a Marina Baura porque los chismes decían que le hacía maldades a mi “ídola” Doris Wells. Siempre preferí los culebrones de Radio Caracas a los de Venevisión, canal que me resultaba demasiado elitesco y repugnante.

Después, con el crecimiento, empecé a perderle el gusto a las telenovelas nacionales y a la farándula en general. Me empezaron a interesar otras lecturas y me enfiebré con las telenovelas brasileñas. “Todo Vale”, “Loco Amor”, “Nido de serpientes”, “La Esclava Isaura” me mantenían hipnotizado frente a la pantalla y Gloria Pires, Fernanda Montenegro y Susana Vieira, sustituyeron a a la Lamarque y junto con la Wells (a quien amo al día de hoy), pasaron a formar parte de mis afectos y admiraciones faranduleros.

La última producción que recuerdo haber visto con constancia, interés y dedicación fue “Xica Da Silva”. A partir de allí, las telenovelas dejaron de interesarme y la televisión nacional la veo solo en Globovisión (poco y preferiblemente en noticieros). Por Venevisión ni paso y en cuanto a los artistas de la farándula estoy prácticamente perdido. No sé quienes son ni qué hacen. Exceptuando los que por una u otra razón suenan mucho en los medios y noticias.

Pero, los hechos recientes me sacaron de mi distanciamiento farandulero y empecé a oír y leer acerca de un tal Messuti, de Jorges Reyes -a quien recuerdo más por el escándalo del pornovideo (que por cierto, no vi), que por su trabajo actoral-, Cristóbal Lander -otro de quien no tenía ni idea que es actor-, Susej Vera -a la que tuve que googlear para medio ubicarla-, Layla Succar -al día de hoy no sé si se distingue por actriz, modelo, locutora o qué-, la mejor intérprete para mí de “Amémonos”, Mirna Ríos, el que se resiste a que lo olviden Henry Stephen del “Limón limonero”, la bella, carismática y sensual, Norkys Batista, el consagrado Javier Vidal, el inefable e insoportable (y medio gafe, según las malas lenguas) ex Mr. Venezuela, Winston Vallenila; alguien que siempre me pareció más hinchado por los medios que talentoso, Roque Valero y Manuel “Coco” Sosa, que vaya usted a saber qué ha hecho para ser famoso.

Mi retiro farandulero se interrumpió porque, como de todos es sabido, un buen día se desató el escándalo con la conformación de un nuevo “sindicato” de artistas orquestado por Messuti y Vallenilla, según versiones de twitter. Sindicato “independiente” en cuyo acto de constitución se declararon a favor del candidato oficialista a la presidencia, lo cual desató los vientos de furia y los rumores de que quienes allí están recibieron 500 mil bolívares cada uno por “saltar la talanquera” pues, hasta hacía poco, muchos se habían identificado con la oposición, algunos marchaban contra el gobierno, firmaron referedos o enviaban mensajes de solidaridad a familiares de presos políticos por DM en twitter.

Se desataron los aires de furia. A los artistas del sindicato les caímos encima a insultos por las redes sociales. Digo caímos porque yo los llamé “mercenarios del entretenimiento” porque una persona que es capaz de vender su conciencia y el destino de un país, por dinero, sea mucho o poco (en este caso poco porque ni para una casa modesta alcanza), no puede ser llamada “artista”, sin ofender a quienes en verdad lo son, serios, conscientes de su labor y comprometidos con el arte.

Al sol del día en que escribo estas líneas, con las aguas ya un poco más calmas, creo que en toda esta historia, predicha una semana antes de que sucediera por Javier Vidal en twitter, puede haber, por lo menos, tres tipos de protagonistas. Los que, posiblemente sí cobraron el dinero o participaron porque les prometieron algún tipo de pago, los que se anotaron porque efectivamente están de acuerdo con el proceso castro-comunista que se está implantando en el país y los que, por ingenuos, se vieron envueltos en el culebrón y terminaron sirviendo de tontos útiles a los propósitos de quienes inescrupulosamente los manipularon.

La hermosa Mariangel Ruíz, en una serie de 3 tweets relató cómo habría sido el proceso para la supuesta compra de consciencias, lo cual me hace inferir que posiblemente a ella se lo ofrecieron, o alguno de los involucrados le contó que así fue, y Vidal, en una respuesta a @cgomezavila le dijo que Cristóbal Lander y otro actor cuyo nombre no recuerdo ahora, pero que trabaja junto con Lander en la obra que dirige Vidal, le dijo que ellos no habían aceptado. Esto da a entender que a ellos, posiblemente les hicieron la oferta, la rechazaron y le contaron lo sucedido a Javier. Sería buenos que los involucrados aclarasen esos puntos.

Decir a estas alturas que cada quien, sea artista o albañil, tiene derecho a tener una opinión política, a sostenerla y a expresarla abiertamente o no, es de perogrullo. Defiendo a capa y espada el derecho de cada quien a ser y expresarse y me encanta el lema “prohibido prohibir”.

Pero, por eso mismo, por la libertad, también los personajes públicos tienen que hacerse cargo de lo que hacen y dicen y aguantar el chaparrón que les caerá encima cada vez que cometan una pifia. Aspirar a lo contrario, implicaría que se retiren de la vida publica y se dediquen a la paz de sus hogares. Acepto que no deben ser insultados ni amenazados, pero ellos deben tomar esas expresiones como parte del precio a pagar por la fama que han perseguido con tanto afán y anhelo y por la que han trabajado.

Quienes en esta historia hayan podido cobrar por la venta de su conciencia y sin tomar en cuenta el futuro de Venezuela, me parecen peor que prostitutas, porque una puta ofrece su servicio a quien la contrata en una negociación entre dos en la que no sale nadie más perjudicado, se va a su casa, se lava con agua y jabón y listo, cumplió su función. Hasta ahora no conozco el detergente que pueda lavar conciencias.

Lo cierto es que los comentarios acalorados surgieron de lado y lado. Los involucrados salieron a declarar, en muchos casos a victimizarse por los insultos y amenazas recibidos y algunos a dar explicaciones que en lugar de salvarlos los retrataban y hundían más.

Leí que Roque Valero, en un tono más que amedrentado, decía que a él del oficialismo le gusta el “nacionalismo” y, de inmediato, pensé ¿de qué nacionalismo está hablando Valero? ¿Del nacionalismo que cerró RCTV y unas cuantas emisoras de radio? ¿Del nacionalismo que tiene presos y sin juicio a Simonovis y a Afiuni? ¿Del nacionalismo que nos ha sumido en la oscuridad de los cortes y racionamientos de electricidad y en la escasez de medicinas y alimentos? ¿El nacionalismo que ha multiplicado las muertes a manos del hampa?¿El nacionalismo que disfraza una doble devaluación con los ropajes de un “ajuste cambiario” para “defender” el bolívar? Eso más parece “nazionalismo”. Ahora, si es el nacionalismo de “viva Venezuela, mi patria querida”, del tricolor nacional, el himno, las alpargatas y el joropo, que yo sepa, contra este nacionalismo no se ha expresado Capriles.

En medio de todo este escándalo de la creación del sindicato “independiente” cuyos integrantes al día siguiente de conformado, aparecen en un acto junto al candidato de los Castro y todo su combo del Psuv, lo cual lo desacredita inmediatamente como sindicato y lo parcializa como movimiento político, después de que muchos de ellos pregonaban que no se pronunciaban a favor de ninguna tendencia porque “se debían a su público”, para salir a hacerlo en plena campaña electoral, surge la polémica por la prohibición del régimen de que Norkys Batista se presente con su monólogo en el hotel Venetur, propiedad del estado, no del gobierno, o sea, es de todos los venezolanos, a lo que se sumó la denuncia de Chataing de que no le permiten presentarse en el estado Barinas.

Dias antes, el ministro encargado de la cartera de turismo había advertido que a los hoteles Venetur no se les permitiría la entrada a los apátridas opositores que hubiesen osado hablar más del venerable difunto, El Cadaverísimo, cuyos restos yacen en el Cuartel de la Montaña y la presentación pautada del monólogo de la Batista fue la ocasión especial para demostrar que no estaba mamando gallo. Norkys no se puede presentar por ser oposición.

Como era de esperarse, el país saltó ante el atropello, en un mismo día, los caricaturistas más renombrados del país le dedicaron a la actriz y ex miss sus trabajos y todo el mundo empezó a exigirle al recientemente creado y desafortunado sindicato que actuara e hiciera que se respetasen los derechos de Norkys, como artista, de presentarse en cualquier espacio y más en un hotel que pertenece al estado venezolano, no al oficialismo.

Entre las excusas dadas para la suspensión del espectáculo dijeron que “no era apto”. Es decir que a la vergüenza de la discriminación por razones políticas, le sumaron el oprobio de la censura. Pero, a estas alturas, a los venezolanos nos nos asombran esos exabruptos del régimen. Es lo que de ellos cabe esperar. Lo contrario sí nos sorprendería.

Lo que escuchaba en el programa radial de Losinski y sí que no podía creer eran las declaraciones que Jorge Reyes daba acerca de la censura del régimen a la Batista.

Entre su balbuceo poco entendible que evidenciaba la incapacidad del muchacho a expresarse sin un guión en la mano, soltó esta perla: si Norkys quiere que el sindicato se pronuncie en su caso, pues que se inscriba en él.

Eso solo lo dice todo. No hay mucho más que agragar a tan lamentable posición. Pero más tarde, en el mismo programa, la propia actriz le comentaba a Losinski que ella había llamado personalmente a Messuti para exponerle su caso y cuando le dijo que no la dejaban presentarse en el Venetur por ser oposición cuando ya tenían entradas vendidas y la fecha estaba encima, Messuti le dijo que no le creía que no podía ser por eso. Evidentemente, él no leyó ni oyó al ministro.

Finalmente, Norkys le dijo que al llegar al hotel lo llamaba para decirle lo que le dijeran allí. La actriz llegó y, efectivamente, no le permitieron la actuación. Al llamar a Messuti, este le dijo que no era porque ella fuese oposición que le cancelaban el show sino por el contenido de la obra.

A mí, al oír esto, la quijada me llegó a las rodillas. Me resulta inconcebible que un artista pueda apoyar la censura, que le parezca bien que una obra sea prohibida por su contenido. Esto cuadra con cualquier esbirro de cualquier régimen facho, pero que lo diga alguien que se llama a sí mismo artista y que está conformando un sindicato, me parece deleznable. Sin tomar en cuenta que esa misma obra ya se había presentado anteriormente en esos espacios sin que nadie se quejara de su “contenido”.

Al escuchar en Buenas Noches a Mirna Ríos explicar su posición, tratando de entender entre su sentido llanto que no la hizo perder su buen humor y la verborrea, malos chistes y característica habladera de paja de Kico y Roland que hace que uno tenga que extraer con pinzas los que el entrevistado tiene que decir, infiero que la cantante actuó correctamente y tal vez fue sorprendida en su buena fe al verse luego envuelta en algo que terminó siendo un movimiento político, un acto de campaña más del oficialismo. Ella posiblemente resultó ser una del grupo de los tontos útiles.

Lo lamentable de toda esta historia es que pone en evidencia, una vez más, el país enfermo en el que estamos viviendo. Al insepulto se lo llevó su enfermedad, pero nos legó un país lleno de odio y resentimiento. Una Venezuela enferma física, psicológica, ética y moralmente. Nos dejó la profunda brecha divisoria excavada a fuerza de manipulación, odio, resentimientos y compras de conciencias durante 14 años, que al más pequeño de los eventos saca a relucir lo peor de cada uno de nosotros como seres humanos.

Que en un mundo superficial y de divertimento como el de la farándula, un mundo que es para el placer, el entretenimiento, el enriquecimiento del espíritu, pasen cosas como las que hemos visto y que nos retratan como personas, delatan la gravedad del país que nos legó “el proceso”.

Los seres humanos se enferman y, o bien se curan, o se mueren. Pero los países no mueren. Los países están en la obligación de sanarse. No tienen otra salida. Siempre pueden llegar a estar peor porque el fondo no parece existir, siempre se puede caer más, pero no llegar a morir. Venezuela está enferma, muy enferma, en nuestras manos está el ver cuándo vamos a empezar a aplicarle el tratamiento para que se cure.
Cada uno de nosotros tiene en sus manos la dosis de medicamento que la puede sanar o del veneno que la puede empeorar. Todo es cuestión de consciencia y decisión.

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Del Sitme al Sicad muchos pasaron por ´GO´ ¿y ninguno va a la cárcel?

dolares

Yo, para los temas económicos soy bastante nulo. Los números me resultaron antipáticos desde bachillerato y para sumar 3 más 2 pelo por una calculadora. Así que se podrán imaginar que nunca logré entender en su totalidad el difunto Sitme del difunto Chávez (parece que murieron el mismo día) y, mucho menos, he siquiera podido intentar entender el nuevo engendro denominado Sicad, creación original del heredero sucesor “dedificado” Nicolás. Es que ni he podido terminar de entender lo que las siglas Sitme y Sicad significan con esa manía tan socialista de ponerle nombres rimbombantes a las vainas.

Pero lo que sí te tengo es cierto sentido común y de la lógica y es ese sentido común el que hace que me pregunte cómo carajo pretenden estas lumbreras del gobierno encargado “torcer el brazo al dólar paralelo”, como se ufanaba Nicolás cuando anunciaba la creación del Sicad, en esa nueva tónica de “quítame esta pajita” que ha adoptado el candidato de los Castro y que lo lleva a agregar “vamos con todo,  no le tenemos miedo a esas mafias”. Como esos farfullos de barrio que gritan “agárrame que lo mato”.

En esa misma tónica dijo:

“Este sistema (SICAD) que se creó, es para garantizar un complemento a aquellos agentes económicos que salen a la calle a buscar divisas y los agarra la marabunda de la burguesía parasitaria y les roba vendiéndoles dólares a 20 y 25 bolívares y quién sabe cuánto, para robarlos”…”Por eso creamos este sistema, para derrotar ese dólar paralelo”.

Y yo quedé como que ( O.O ) ¿? ¿Qué dijo, Larry? Todo el anuncio fue en ese tono y al final nunca explicó cómo es que va a lograr la mentada torcedura del brazo del paralelo. Lo que me quedó claro fue que será más complicado obtener dólares oficiales para las importaciones, que esos dólares que se consigan serán escasos y costarán por encima de los devaluados hace poco a 6,30. O sea, me volvieron a devaluar en la cara, aunque me lo disfracen de ajuste cambiario y de exitosa medida económica para acabar con el dólar paralelo.

Entonces, si el dólar va a escasear porque con el Sicad complican la adquisición de divisas y solo las empresas que ya están inscritas en el Rusad, otra de esas ininteligibles siglas socialistas, podrán acceder a ellas -es decir, las mismas empresas “burguesas y apátridas” que antes solicitaban los dólares al difunto Sitme que saquearon las arcas del país-, y, además, los particulares que antes solicitaban Sitme al viajar no podrán hacerlo, con lo cual habrá menos dólares en el mercado, ¿Cómo van a bajar el paralelo?

De esta forma, Venezuela sería el único país de la bolita del mundo donde entre más escasea un bien más barato se pone. ¡Cosa más grande!

No obstante, pese a la “exitosa” medida y a que el candidato del gobierno se llenó la boca diciendo que “Apenas el primer día de anuncio (del SICAD) ese perverso Dólar Paralelo, que nosotros vamos a pulverizar, bajó 5 puntos”, a mí todos los días me pasan por pin ofertas de ventas de dólares y siempre rondan los 26 bolívares. Cuando la gente está apurada por venderlos, lo más barato que los ponen es a 23,50. Hay algo entre la teoría económica del gobierno y la realidad que no termina de cuadrarme.

Pero como este gobierno socialista no nos da tregua cuando de aplicar lógica y sentido común para intentar descifrarlo se trata, mientras estoy dándole vueltas a la cosa extraña esta del Sicad, me consigo con unas declaraciones del ministro de Planificación y Finanzas Jorge Giordani. ¡Ya va, ojo! ministro de este gobierno, mano derecha del difunto y ministro del heredero del difunto. No estamos hablando de un ministro adeco o copeyano, ni de un ministro opositor. No. Es el ministro del oficialismo, el mismo que lleva 14 años con las riendas económicas del país en sus manos y que dice: “a través del Sitme se escaparon 25 millardos de dólares”.

Giordani complementa sus declaraciones diciendo: “no está planteado que se sustituya al Sitme (…) ése era el desaguadero de dólares de la banca privada y de la derecha venezolana”. Y pone la guinda a lo declarado agregando: “entre esas asignaciones se encontraban empresarios que importaron “chatarra”.

Entonces yo caigo ¡Plop! Como Condorito y pienso, pero, bueno, este señor viene y me dice así, tan tranquilamente, que sabe que se fue por el desaguadero esa cantidad de dólares en SU gobierno, que durante SU gestión y la de SU gobierno él sabe de empresarios y banqueros “apátridas” y “burgueses” que se llevaron las divisas, que estafaron al país, nos da pelos y señales de cómo lo hacían ¿Y no ha elevado una denuncia ante Fiscalía con nombres y apellidos para que imputen a los responsables?

Respiro profundo. Trato de buscar una explicación a esto sin éxito. Leo que el ministro del Interior y Justicia, Reverol, también da detalles de operaciones fraudulentas con las divisas y sigo pensando…

En Venezuela el monopolio del manejo de las divisas, legalmente, lo tiene el gobierno. Un gobierno que ha extendido el control estatal a todas las esferas de la producción, distribución y adquisición de bienes y productos y del que no han escapado los dólares. Entonces ¿cómo es que en este estado monopólico, unos empresarios pasaron por “GO”, cobraron 25 millardos de dólares y, hasta ahora, no han parado de patitas en la cárcel?

Nadie puede acceder, en Venezuela, a un dólar oficial sin que este sea aprobado por el gobierno. Para viajar, yo tengo que hacer un montón de trámites burocráticos ante el gobierno para que me dejen acceder a un poquito de dólares, y es el gobierno el que me los aprueba y al que luego de viajar tengo que rendirle una declaración jurada de que viajé y usé los dólares como se supone que la ley me exige que  los use. De hecho, a los pendejos como yo, nos rayan a través de anuncios de prensa citándonos a comparecer hasta con la última factura del viaje si a alguien de la administración de divisas le parece sospechosa la forma como yo pude haber dispuesto de “mis dólares”. ¡Hasta citaciones de Fiscalía llegan a los bolsas!

Mucho he escuchado de gente que supuestamente tiene años, desde que se empezó con el control cambiario, viviendo de la especulación con las divisas. Gente que se ha hecho multimillonaria con los manejos de esas divisas y que viven lujosas vidas solo con “trabajar” los dólares. Todos hemos escuchado que desde Pdvsa se han sacado miles de millones de dólares que ponen a circular en el mercado negro para obtener efectivo rápido que le permita al gobierno hacer proselitismo político. Hay quienes aseguran que son boliburgueses, supuestamente gente del alto gobierno, con oficinas en el Cubo Negro en Caracas quienes marcan el valor del dólar paralelo. Sin embargo, solo nos enteramos que investigan al pobre pendejo del vecino que viajó y, posiblemente raspó 500 dólares para proteger su devaluado bolívar, que suspenden de Cadivi al bolsa del primo que no pudo demostrar que gastó correctamente 1.300 dólares en un viaje. Al día de hoy, no vemos a ninguno de esos empresarios que,  según los ministros, solicitaron divisas e importaron “chatarra” como imputados o detenidos…

El estado-gobierno ha ampliado sus tentáculos hasta controlar prácticamente todo, hasta convertirse en un estado monopolista, un mega estado bajo cuyo control y sin cuya supervisión se supone que no sucede nada y ¿no han sido capaces de identificar y detener a los culpables del desfalco con el Sitme, de imputar a quienes usaron ese sistema “como una cobija”, cuando sí identifican con facilidad a quienes rasparon 200 dólares hace dos o tres años?  Si tienen los detalles de cómo se hicieron las operaciones y saben a quienes les entregaron los dólares ¿Por qué, al día de hoy, no hay empleados botados, imputados o detenidos? ¿cómo no vemos a nadie preso? Tanta impunidad, en el mejor de los casos, si no los convierte en culpables, los señala como cómplices.

Salió el macho criollo: “Yo sí tengo mujer”

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El 10 de marzo, inmediatamente después de que Henrique Capriles diera la rueda de prensa para aceptar su postulación como candidato de oposición a la presidencia,  acto en el cual claramente planteó ante el país una serie de dudas razonables acerca de la posible fecha del fallecimiento del presidente Chávez -dudas que lógicamente surgen a cualquier venezolano con un mínimo de criterio propio y raciocinio y que no se deja cegar por la propaganda oficial o por el fanatismo-, Nicolás Maduro acusó el golpe recibido y saltó como un energúmeno a responder a través de las cámaras de VTV, el canal de todos los venezolanos en cuya pantalla, justamente, no se vieron las declaraciones de Capriles.

La respuesta del presidente encargado fue destemplada, violenta, agresiva, burda, amenazante, intimidante, incoherente y hasta cantinflérica, aunque las cantinfladas, por lo general, tienen un trasfondo profundo tras la evidente incoherencia, profundidad de la cual careció por completo la intervención ante las cámaras de Maduro por cerca de tres cuartos de hora.

La inmediatez en la contestación de Maduro y la agresiva actitud ante las cámaras de televisión parecían ser la respuesta no pensada de quien se siente inesperadamente descubierto. La torpeza en sus gestos y en su mirada dirigida al telepronter,  delataban una reacción improvisada ante un hecho que lo tomó desprevenido. Evidentemente, Capriles tocó una tecla que desde el oficialismo jamás pensaron que tocaría. Una tecla tan importante en esta campaña electoral que, al día de hoy, los oficialistas no parecen haberse recuperado del golpe y, aunque Nicolás dijo en una entrevista que le hicieran en Telesur, refiriéndose a Capriles: “Yo a ese señor ni lo ignoro”, han echado garra de toda su artillería comunicacional para enfrentar lo dicho por Capriles.

Jorge Rodríguez, Iris Valera, Freddy Bernal y otros representantes del chavismo no han escatimado en ofensas y amenazas contra Capriles. La lógica y contundente serenidad  con la que Capriles hizo sus planteamientos hizo que Villegas saliera, reiteradas veces, en cadena nacional de medios, a leer una carta de María Gabriela Chávez en la que “la hijísima” apela a la piedad y compasión por el dolor de su familia, para terminar con un insulto: “A los señores de la oposición enferma… Por el bien de la patria, les exhorto a hacer política y no ser tan sucios”.

Pero, volviendo al candidato oficialista, cualquiera diría que la torpeza en su mensaje la noche del 10 de marzo fue producto de la sorpresa ante el inesperado golpe recibido, que esa reacción obedeció a que se sintió descubierto y señalado como mentiroso. Así lo pensé yo en un principio.

No obstante,  no habían pasado más que unas pocas horas de tan desafortunada intervención cuando Nicolás se volvió a lucir ante el país y ante una multitud que lo acompañó hasta el CNE en la fiesta de la inscripción de su candidatura, con una andanada más de incoherente verborrea en la que hizo gala de todo su resentimiento, cursilería y odio.

A la ya trillada arremetida contra las “personas de apellidos”, en clara alusión a quienes, como Henrique Capriles, vienen de hogares bien constituidos, hogares como deberían ser todos los hogares del mundo, con hijos que cuentan con el apellido de una madre y con el de un padre, en oposición a los hogares en los que la mujer es madre y padre porque un hombre irresponsable los abandonó, como si eso fuese una virtud y contar con un padre y una madre un oprobio, le agregó la xenofobia al dar a entender con dejo de reproche que en muchos casos esos apellidos son extranjeros.

Pero eso le pareció poco. No conforme con mostrar un discurso resentido y xenófobo, Nicolás Maduro Moros (así, con dos apellidos) le añadió homofobia a sus palabras y la utilización de la mujer como un objeto que saca a relucir cual trofeo de presa y para lo cual, tristemente, se prestó su compañera,  Cilia Flores, sin medir la imagen machista que transmitían al mundo.

Chávez nos legó un país demasiado dividido y preñado de odios y resentimientos de lado y lado como para que los discursos de campaña, aumenten la brecha divisoria. En eso debería pensar, Nicolás, y ser un poco más consciente antes de abrir la boca.

“Yo sí tengo Mujer” se llenó la boca el candidato oficialista mientras esperaba que Cilia se le acercara. “A mí sí me gustan las mujeres, decía mientras la multitud de la galería coreaba a gritos histéricos “beso, beso, beso”.

Las dos tristes frases del candidato oficial las dijo como si se refiriese a una característica a resaltar en el Curriculum Vitae de quien se está presentando como candidato a dirigir los destinos de un país en el que, se supone, no hay, por mandato constitucional, discriminación de ningún tipo y menos aún por razones de raza, credo, género u opción sexual.

¿Acaso el hecho de que a Nicolás le gusten las mujeres lo hace más apto que cualquier otra persona para ejercer la presidencia? Además, ni siquiera tuvo la delicadeza de decir que le gusta “su mujer”, su esposa, su compañera. Como buen macho vernáculo, a él le gustan “las mujeres”, en general, como si lo que fuésemos a elegir el 14 de abril fuese un semental y no un presidente. Es de suponer, entonces, que si una mujer se lanza de candidata, bajo el criterio machista de Maduro, tendría que ser lesbiana para poder optar, pues el gusto por las mujeres parece ser imprescindible para ejercer el cargo.

Habría que aclararle a Maduro que a quien se elija como presidente el 14 de abril no será para sacarle cría. Que hay mujeres lesbianas, hombres gays, transgéneros, bisexuales, toda esa amplia gama de personas que conforman la comunidad LGTB, que están posiblemente más aptas que él para ejercer la presidencia de Venezuela, así como cualquier otro cargo público que él y sus homofóbicos compañeros de partido hayan ejercido. Seguramente lo harían con más respeto por los demás y con más éxito que lo que ellos lo han hecho.

Pretender atacar a Capriles porque no es casado o porque pueda ser homosexual deja a Nicolás Maduro absolutamente retratado como ser humano. Así como su nivel intelectual queda impreso cuando insiste en manipular a la gente con el absurdo de que a Chávez “el imperio le inoculó el cáncer”, sentencia que aún es capaz de empeorar al asegurar que el VIH es un virus creado por el imperio en laboratorio y que se les escapó. Con su lógica particular, hace un extraño paralelismo entre la “creación del VIH en laboratorio” y supuestas investigaciones gringas durante 70 años para conseguir inocular agresivos tipos de cáncer y concluir que eso fue lo que sucedió con Chávez.

A esa lógica del absurdo habría que agregarle que si al difunto lo asesinaron, lo principales sospechosos tendrían que ser los cubanos y quienes tuvieron acceso a él en los últimos años pues sus círculos de seguridad resultaban infranqueables.

Es triste que un país tenga de candidato a la presidencia, como posible opción ganadora, a una persona de semejante nivel intelectual, bien podría googlear, consultar antes de hablar aunque sea en Wikipedia, lo que va a decir, para no salir con esos exabruptos. Pero, peor aún, es atroz que un posible presidente de Venezuela tenga un discurso que segrega a extranjeros, a homosexuales y a las personas por su origen familiar. Esa forma de discriminar podría ser, sin duda, el signo de su manera de gobernar, sesgada y prejuiciada contra las minorías.

Es lamentable ese discurso fascista de discriminación, lamentable el lugar, la forma y el momento en que se pronunció, lamentable que la multitud, en la que había mujeres y seguramente homosexuales  -tal vez por el fragor de la fiesta-, no comprendiera el significado y alcance de lo que se estaba diciendo y escenificando;  pero, lo peor, es que allí, a pocos metros de Maduro, se encontraba riendo y aplaudiendo la diputada Nohelí Pocaterra, mujer e indígena, quien como representante de las mujeres venezolanas y representante de una minoría marginada y discriminada como los wayúu debería elevar y hacer sentir su voz de protesta por lo presenciado.

Señor Nicolás Maduro, así como ser o haber sido chófer no es ni una virtud ni un defecto que cualifique o desmerite para ejercer un cargo; tener dos apellidos, venir de un hogar con dos padres, proceder de un hogar en el que la mujer o el hombre fueron padre y madre, salir de un hogar pobre, rico o clase media, la orientación sexual o los orígenes extranjeros, tampoco lo hacen a uno más o menos apto para ejercer un cargo, un oficio o una profesión.

Usted dice “Yo sí tengo mujer”, como quien dice “yo sí tengo perro”, “yo si tengo un carro”, “yo si tengo un rólex”…  Y dice “a mí sí me gustan las mujeres” y lo que quiere decir, en realidad, es que a usted sí le gusta “acostarse con mujeres”, “tener sexo con mujeres”, que no es lo mismo ni expresa lo mismo. Las suyas, Nicolás, son expresiones misóginas y de poca hombría para referirse a quien se supone es la compañera de vida.

Si un “macho” como usted llegase a ganar la presidencia, quiera Dios y el voto de la gente que no, a su esposa le podrán decir primera dama, primera compañera, primera mujer, o como menos burgués e imperialista le suene; pero, en el fondo, la estarán tratando como un objeto que se posee y se irrespeta, como un adorno a juego con las yuntas y el pisacorbatas. Por eso, en muchos casos, el adjetivo que más se les ajusta a las compañeras de machos machotes como usted es “la cornuda”, “la engañada”, “la maltratada”, porque para los tipos que se expresan de las mujeres como usted lo hace, la mujer no pasa de ser más que un accesorio.

Finalmente, Nicolás, cito un atinado comentario que sobre el tema hiciera la periodista Faitha Nahmes en Facebook:

“Maduro tendría que haber volteado antes de hablar. Chávez no tenía esposa y Castro tampoco… ¿Entonces? Me parece machista, oscurantista, su frasecita de ‘yo sí tengo mujer’. El darle un piquito a la esposa, como para confirmar que la “tiene”, como posesión, subraya más aun ese machismo innegable del que alardean los funcionarios de este gobierno. Cuando dicen “ustedes y ustedas”, pero no demuestran interés en las denuncias de la hijastra de Daniel Ortega, que lo ha denunciado como abusador sexual, o dicen a los solteros “mariconsones”. Muy primitivo.”.

La trampa

Por siglos las banderas nacionales invertidas han sido usadas como señales de socorro. (Tomado del Facebook de Mariam Martínez

Por siglos las banderas nacionales invertidas han sido usadas como señales de socorro. (Tomado del Facebook de Mariam Martínez

En qué momento cambió su forma de pensar aquel hombre que en 1998 ganó la presidencia de Venezuela con un discurso en el que decía que él “No” era socialista –mucho menos, comunista-, que Fidel Castro era un dictador y que al terminar su período de gobierno entregaría la presidencia porque un período presidencial era más que suficiente para acometer los cambios que necesitaba el país para enrumbarse por el camino del progreso, el desarrollo y la justicia social, seguirá siendo un misterio.

Lo cierto es que un buen día se sintió ungido por una especie de maná divino, comenzó a sentirse la reencarnación de Bolívar, el Robin Hood Criollo, el Jesús de Nazareth vuelto a resucitar y en consecuencia empezó a actuar como quien se mueve mandado por una orden divina y, a partir de allí, maquiavélicamente y a conciencia, empezó a armar una trampa que le garantizaría su permanencia en el poder, por lo menos, hasta el 2031, según se le escuchó decir en alguna oportunidad, o “hasta el dosmilsiempre”, como le gustaba decir para pavonearse de su poderío.

Mientras una oposición “ingenua” sostenía que al teniente coronel no se le podía catalogar de dictador o autócrata porque había sido elegido con la mayoría del voto popular (a pesar de que con los años su ejercicio del poder demostraba lo contrario) y otra oposición inescrupulosa negociaba con el gobierno, enriqueciéndose al descubrir que ser oposición en el régimen del militar era tan buen negocio como ser parte del gobierno corrupto, ambos sectores se hacían de la vista gorda ante la instalación paulatina de estantillos y rejas con los que ideológica, sicológica y comunicacionalmente nos iban cercando hasta dejarnos prácticamente de manos atadas.

Con un grande, efectivo y cada vez más hegemónico poder comunicacional y de propaganda, el caudillo del Siglo XXI, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera –incluyendo países desarrollados de Europa donde habita una intelectualidad de izquierda con cierta debilidad por los dictadores latinoamericanos que seguramente no tolerarían ni un segundo en sus países- , logró implantar la creencia de que su gobierno estaba orientado hacia la justicia social y la reivindicación de los más débiles, de los marginados y de los olvidados de siempre. Se autoerigió en el líder de los desposeídos y excluidos y su discurso repetido mil veces llegó a ser considerado y creído como una verdad, a pesar de que la realidad existente en Venezuela demostraba lo contrario y nadie se atrevía a decirlo para no ser catalogado de fascista, derechista, conservador, pitiyanqui, imperialista, majunche, vende patria…

Con tácticas militares de avanzada y recule de acuerdo a las conveniencias y circunstancias, el teniente coronel fue instaurando una supuesta “revolución”, aprovechándose de las pifias y debilidades de los líderes de oposición. Algunos cada vez más amordazados por temor a las adjetivaciones o directamente vendidos otros sin el menor sonrojo y escrúpulos.  El militar supo sacar provecho del resentimiento asentado por años en la gente por un sector adinerado, las familias pudientes, esos que construyeron fortunas a fuerza de la explotación de los más necesitados. Los hacendados terratenientes que cambiaban jornadas de trabajo por casa y comida, los dueños de medios de comunicación que utilizaban a los jóvenes estudiantes y recién graduados periodistas, ansiosos por entrar a trabajar en los medios, obligándolos a trabajar sin paga o con pagas miserables en el mejor de los casos y en condiciones laborables deplorables bajo la promesa de que, si eran buenos en su trabajo y lo demostraban, algún día podrían exigir una mejor paga o pasar de allí a otro medio donde se les respetara y valorara como trabajadores. Esto por poner de ejemplo solo dos situaciones de las que todos en algún momento de nuestra vida pudimos haber conocido.

Cómo buen militar, el caudillo supo sacar partido del largo rabo de paja de quienes consideraba sus enemigos, al tiempo que alentaba el resentimiento legítimo de los explotados, aprovechaba las pruebas –en algunos casos podrían ser simples rumores que al él decirlos en cadena pasaban a ser pruebas para la justicia- que tenía de políticos de oposición corruptos para utilizarlas en el momento político oportuno o para chantajearlos y hacerlos bailar al son que les tocaba, como hizo también con empresarios y terratenientes latifundistas que preferían perder parte de sus fortunas antes de arriesgarse a perderlo todo o ir presos por su pasado poco claro en el manejo de sus riquezas, o porque el militar en su programa dominical diera la orden de investigarlo y detenerlo.

La trampa fue tomando forma, el teniente con paciencia china y muchos dólares iba cercando a Venezuela y convirtiéndola en su hacienda particular donde todo el mundo empezaba a moverse al ritmo que le marcaba el caudillo.

El 2002 dos marcó la era más propicia para el ensamblaje de la trampa. Un fallido golpe de estado de oposición –algún día la historia dirá cuáles fueron las negociaciones que entre militares y opositores hubo para hacer de ese golpe un acto fallido-, fue sabiamente aprovechado para terminar de labrar su imagen de víctima y perseguido por los poderes desterrados por su “revolución” y hacer que a escala internacional se le reconociera como un presidente derrocado y vuelto al poder gracias al “pueblo” que se lanzó a la calle… Otra realidad virtual convertida en verdad gracias a la propaganda.

Pero el país entero convino en que lo del 2002 fue un golpe de estado, el peor error de la oposición, se calló las posibles negociaciones entre sectores militares y políticos para ver si devolvían el caudillo al poder o no, y para el mundo entero, el golpe del 2002 sirvió para justificar el descalabro, la ruina, la depauperada economía que al día de hoy vive el país. Hoy me pregunto qué habría pasado, que estarían diciendo algunos líderes mundiales si el golpe hubiera sido exitoso y sus autores estuvieran gobernando…

Pero la historia la escriben los vencedores y el teniente, una vez más, venció. El y sus seguidores siguieron por el resto de sus días apelando al golpe del 2002 para justificar su incompetencia, la caída de la producción, la inflación, la devaluación, la inseguridad… Todo pasó a ser consecuencia del golpe del 2002 y el mundo así lo aceptó.

En el 2005, la oposición “ingenua” pensó que si no participaban en las elecciones parlamentarias, el régimen tendría que reaccionar pues se consideraría un gobierno completamente ilegítimo e ilegal uno en cuyo parlamento no estuviera representada la casi mitad del país que conforma la oposición. El mundo así tendría que reconocerlo y, en consecuencia, se tendría que actuar.

¡Demasiada ingenuidad! ¿Cómo esperar que a un presidente a quien por muchos meses la mitad del país salió a las calles en multitudinarias manifestaciones a protestarlo por sus acciones sin que se le moviera ni un pelo, podría tomar en cuenta que la Asamblea Nacional fuera solo de un color? Eso tendría alguna repercusión en líderes con conciencia democrática y en países civilizados; no en caudillos de repúblicas bananeras. El militar aprovechó la circunstancia para a fuerza de leyes y decretos seguir configurando su trampa mientras los dólares, el petróleo y su inmenso aparato comunicacional se encargaban de dar la cara a los países del mundo que no dudarían en hacerse de la vista gorda ante el evidente abuso y concentración de poder.

El Tribunal Supremo de Justicia, La Fiscalía General de la República, el Consejo Nacional Electoral, las Fuerzas Armadas, la Asamblea Nacional, todos, absolutamente todos los poderes terminaron siendo manejados por el poder ejecutivo. La independencia de poderes se volvió añicos. Todos respondían “rodilla en tierra” a las órdenes de quien, en adelante llamarían el “comandante presidente”.

Ya la trampa estaba montada. Solo faltaba cerrar la puerta y para eso se dedicaron a poner en todos los estamentos del estado a cubanos castristas en puestos claves. Los Registros, el Ministerio de Educación, las Fuerzas Armadas, la Petrolera, las empresas de electricidad, de telefonía… En todos lados se comenzaron a recibir órdenes de Cuba las cuales eran hechas cumplir por los cubanos del régimen castrista adoptado por el país. Todo el modelo de control del aparato cubano se instauró en el país. Y los médicos cubanos de Barrio Adentro, los alfabetizadores traídos desde La Habana, los entrenadores deportivos cumplirían una importante función de adoctrinamiento y vigilancia en las barriadas. La trampa estaba completa.

Hoy el comandante presidente está muerto. Ahora es fiambre de exposición circense. Murió pero nos dejó en su jaula, en su trampa. Nombró un sucesor cual monarca que se apresta a partir y deja el trono en manos de un heredero y sus seguidores parecen estar conformes con la designación.

Dejo montada su trampa y dejó instaurado el miedo. Ese miedo que ha obligado a los comercios a cerrar “por duelo” ante el temor de que algún exaltado doliente pueda arremeter contra ellos. El miedo que han mostrado los canales de TV y emisoras de radio que han tenido que acatar un duelo obligatorio de no se sabe cuántos días por temor a represalias del régimen. El miedo infundido cuando un ministro de la Defensa sale en televisión y dice que quienes toquen cornetas estén alegres o hagan cualquier manifestación de alegría que se atengan a las consecuencias porque eso podría ser tomado como una provocación.

Miedo de los dueños de licorerías, restaurantes y discotecas a abrir y vender licor porque se impone una ley seca “por duelo”. Miedo a manifestar cualquier emoción que no sea de duelo y pesar porque un taxista acólito del régimen dijo a viva voz que él sí era capaz de bajar a cualquier pasajero que dijera que estaba contento por la muerte del caudillo y “Hasta sus coñazos le doy”. Miedo que pretenden infundir cuando al final de la juramentación del presidente encargado dicen que “seremos capaces de hacer lo que sea para hacer que la constitución se cumpla”, dicho en un acto donde quedó evidenciado que “cumplir la constitución” es hacer lo que ellos digan e interpreten que a su conveniencia dicta la Carta Magna, y que para rematar dice que no les importará si la oposición chilla o dice lo que sea. Es decir, el continuismo de “porque me da la gana”.

Uno analiza la situación del país y se le hace muy difícil encontrar una salida. Los sentimientos quedaron absolutamente exaltados tanto de parte de los seguidores del caudillo como de sus opositores. A nivel de pueblo se hace muy cuesta arriba la tan necesaria reconciliación. El odio y el resentimiento sembrado por 14 años parecen estar dando frutos y los estamos cosechando.

Hay quienes ante la rocambolesca interpretación de la Constitución que se ha hecho para ajustarla a las aspiraciones de permanencia en el poder de los herederos del caudillo, dicen que hay que exigir y protestar, se escucha que dicen que no nos vamos a dejar gobernar por los cubanos, que la ley y la Constitución tienen que ser acatadas y cumplidas. Que las condiciones electorales tienen que ser cambiadas, que hay que exigirle al CNE que cumpla con su deber… En esos momentos uno se pregunta, ¿ante quién se va a exigir y protestar? ¿Ante unos poderes sumisos y genuflexos al régimen? ¿Les “exigiremos” a las FAN cubanizadas y plegadas al sucesor que hagan respetar las leyes? ¿Pediremos al TSJ una interpretación ajustada a derecho de la Costitución?

¿Qué haremos cuando todos esos poderes digan que todo está bien, como tiene que estar y apegados a la constitución y a la ley, que no hay nada qué exigir ni por qué protestar?

¿Apelaremos a las declaraciones de apoyo internacionales? ¿Pediremos pronunciamientos de organizaciones de países del mundo? ¿Clamaremos a un panorama internacional que se ha hecho de la vista gorda a todo lo que aquí sucede? ¿Apelaremos a quienes vinieron al funeral y manifestaron la gran labor de líder mundial del difunto teniente, su incansable labor en la unión de los países del mundo? ¿Pediremos que fijen posición quienes reciben un cheque y obvian que uno de los peores legados del militar, puertas adentro de su país, además de la ruina económica, es la división y el odio entre sus pobladores, sin contar con la degradación ética y moral en la que sumió al país?

A lo más que podemos aspirar del resto del mundo, como para consolarnos, es a que se vayan algunos de regreso a su país sin participar en la inconstitucional juramentación. Lo tomamos como un tímido y cobarde gesto de apoyo pues no se atreven a más porque saben que opinar sobre este país solo es tomado a bien si se hace a favor del régimen y de la “revolución”. Lo contrario es intervencionismo, imperialismo, pitiyanquismo, majunchismo…

Posiblemente el teniente coronel descansa en paz, en esa paz que durante 14 años nos negó a los habitantes de esta tierra de gracia maldecida por el petróleo. Esa paz que se ve cada vez más extraña y lejana para este pueblo que tendrá que seguir buscando, insistentemente, de manera pacífica y si es posible a través del voto, la forma de salir de la trampa en la que lo han eficientemente encerrado.

La Velada de Santa Lucía dijo adiós

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Los ángeles de la fuente con la imagen de la Santa y Mártir Lucía al tope nos reciben vestidos de naranja y con las cuatro letras de la palabra “AMOR” estampadas. La plaza y la calle 2 se encuentran atestadas de gente y artistas. La brisa fresca que circula entre el gentío nos evita el sofoco y se agradece.

En algún punto de la plaza un hombre de turbante dentro de un cuadrilátero de cuerdas con fotografías colgantes y con el fondo musical del saxo IMG-20130301-11444tocando jazz dan testimonio de lo que será un performance para criticar las guerras y el fanatismo. Más allá, una chica muestra su desnudez cubierta con un maquillaje corporal de vegetación a manera de estatua viviente que hace homenaje a natura y frente a ella pasean hombres vestidos de payasos.

La gente recorre el lugar, observa con atención las diferentes manifestaciones artísticas de calle. Algunos ríen, otros se burlan, otros más no parecen comprender muy bien de qué va la cosa, pero el lugar continúa llenándose de gente que viene a la que será la XIII Velada de Santa Lucía y la última edición del evento.

Entre la multitud se ve a una pareja vestida de blanco quienes protestan por el maltrato a los animales y las corridas de toros y a su lado, una estatua viviente de una madona con el niño. Son las 9 de la noche y la velada se encuentra a tope.

IMG-20130301-11453Frente a la casa dónde Clemencia Labin, creadora y promotora del evento, se aglomera la gente a la espera que la artista realice su performance, este año inspirado en una imagen de un cuadro de Santa Clemencia, cuyo contenido se reproduce en el medio de la sala a manera de altar. La hilera inamovible de gente frente a la puerta de la vivienda me indican que será prácticamente imposible entrar y ver la actuación de la Labin, por lo que, entre empujones y pisotones me decanto por ir a ver lo que exhiben las demás casas que participan de la velada.

Una mujer realiza una actuación en la cornisa de una de las casas de la calle 2 de Santa Lucía y entre la multitud circulan zanqueros con coloridos trajes y se encuentran diversas estatuas vivientes junto a las cuales la gente trata, en  muchos casos infructuosamente, de sacarse fotos. En la transversal hay todo un “happening”. De unas cuerdas guindaron una inmensa turbina que expulsa espuma de jabón a borbotones y la gente se divierte jugando entre las pompas de jabón.IMG-20130301-11454

A la entrada de la calle, frente a una improvisada carpa de quiromántica y como ajena a la algarabía de la espuma tras de ella, una gitana sentada en la acera parece esperar su próximo cliente en busca de su destino.

Entro a una de las casas y me recibe el rítmico sonido de la gaita zuliana a todo volumen con una exposición fotográfica sobre El Zulia, su arquitectura, sus paisajes y su gente. En la parte trasera de la vivienda han hecho una instalación en la que se critica y denuncia la situación de la frontera venezolana en la actualidad con el contrabando de gasolina y los productos alimenticios de la cesta básica hacia la hermana república de Colombia. La instalación deja plasmado cómo la tortilla se ha dado vuelta, el peso ahora vale igual o más de lo que hace 20 años valía el bolívar, ya Maicao y Cúcuta han dejado de ser una opción para los venezolanos de  comprar productos económicos. Ahora son los colombianos los que buscan en Venezuela los artículos baratos que podrán revender en su país con jugosas ganancias.

En la casa 89B20 Marco Montiel-Soto aglomera innumerables objetos reunidos en una instalación de denomina “Arqueología en la memoria de las familias de Santa Lucía”. Todo un trabajo en el que el artista IMG-20130301-11470hurgó en cada hogar de la barriada recolectan cuadros, fotografías, lámparas, muñecos, cerámicas, muebles… Toda una serie de objetos que al juntarlos en una sola muestra parecen conformar lo que sería la memoria colectiva de “El Empedrao”, con todo la carga kisch que el barrio puede. En el centro de un sofá, frente a la compilación de diversas “Ultimas Cenas” de los hogares de Santa Lucía, un muñeco de trapo hecho a imagen de Jesús, da pie para que a su lado se ubiquen 12 muñecos más de trapo y peluche a manera de Última Cena, esa manida imagen que parece imprescindible en los comedores de las casas de la barriada. Y casi a la salida, entre el abarrotamiento de objetos, nos sorprende un cuadro cinético religioso que nos muestras 3 imágenes diferentes de santos dependiendo del ángulo desde el cual se observe.

En la calle 2 se ve la ropa blanca colgada en cuerdas para secarse al aire y al fondo la iluminada iglesia de Santa Lucía. La gente va y vuelve, recorre las casas, conversa. Es una ocasión en la que uno se consigue con amigos que tiene tiempo sin ver. Algunos que solo vemos cada año en la celebración de la velada.

En baño de otra vivienda, las fotografías de gente bañándose decoran la pared de la ducha en una sencilla e interesante instalación y frente a estas unas muy buenas tintas chinas se superponen a la desconchada pared. También vemos escultóricas sillas hechas con papel maché y en el porcheIMG-20130301-11486 de una vivienda una pareja de esculturas hechas de envoplast parecen conversar y pasar la noche recibiendo el fresco a la luz de la anaranjada e inmensa luna que comienza a asomarse tras los aleros de las casas. Mientras en el muro de una de las viviendas una imagen de santa Lucía estampada en la pared se apresta a recibir en “post it” autoadhesivos las peticiones de los observadores en una instalación que parece re-construirse minuto a minuto a fuerza de fe.

En la puerta de la casa del profesor de inglés, me detengo un rato a contemplar el video que se proyecta en la pared de la sala dormitorio del alcoholizado maestro. En el muro se contempla y oye al viejo, con una gracia particular, dictando sus clases de inglés. En la mitad del lugar se ubica la cama del instructor donde el anciano profesor se encuentra sentado junto a su bastón de IMG-20130301-11503aluminio. Su sonrisa sin dientes y mirada extraviada, a ratos, parece tropezar con la de alguno de los curiosos que se aglomeran en la puerta y ríen por lo bajito. Cómo cada año, salgo de esa casa con una sensación de presión en el pecho y espantando la depresión que se cierne sobre mí, pensando en si es el alcohol, la soledad, el karma o qué otro extraño sino lo que hace que una persona pueda terminar en semejante situación.

Las palabras impresas en el muro de la casa donde Clemencia Labín hizo su performance, justo la pared detrás del altar de Santa Clemencia, ubicadas junto a una sencilla y conmovedora instalación de pañuelos blancos, me sacan de la amenaza de depresión y me reconcilian con lo que acontece en la tumultuosa noche de velada.

La Velada de Santa Lucía, luego de trece ediciones, se despide. No se puede decir que haya cerrado con broche de oro porque, en realidad fue un final de fiesta un poco flojo, con más de lo mismo que hemos contemplado durante las últimas ediciones. Los artistas y creadores participantes pareciera que se quedaron en la zona de confort. Descubrieron lo que les funcionó en una primera oportunidad y se quedaron allí asumiendo muy poco riesgo en los sucesivos eventos.IMG-20130301-11517

La Velada da la impresión de que dio todo lo que tenía que dar y sus organizadores sabiamente lo percibieron y decidieron cortar por lo sano. De ahora en adelante, todos los primeros días de marzo, extrañaremos la fiesta del arte de la Calle 2 de Santa Lucía, recordaremos los gratos momentos que nos hizo pasar y esperaremos que surja en algún lugar y en algún momento un evento que nos mueva las simientes como lo supo hacer durante varios años la reunión de marzo en “El Empedrao”.

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X Velada de Santa Lucía. Toda la calle 2 para el arte

Ecos de La Velada de Santa Lucía. La Posición de Silencio

XI VELADA DE SANTA LUCIA

La XI Velada de Santa Lucía en el lente de Fernando Bracho

XII Velada de Santa Lucía ¿Llegó la hora de revisión?

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