El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

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Adiós, Globovisión

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La protesta que se ha producido en Twitter contra Globovisión, no es contra los periodistas del canal. Es contra unos nuevos dueños que ofrecieron que la televisora no cambiaría sustancialmente y que buscaría el “equilibrio” informativo” y empezó por eliminar secciones que eran insignia de su parrilla de programación, siguió por sacar a Ismael García, continuó obviando actos en vivo de Capriles y, según los rumores, ya hay una lista de comunicadores que en los próximos días saldrán del canal.

El hecho de que el virado a rojo del canal lo hagan paulatinamente, no evitará que termine convertido en otro canal más de propaganda oficialista. Entiendo que los periodistas, por un lado, traten de mantener sus espacios y sus voces al aire para seguir siendo voceros de esa masa opositora que cada día se encuentra más amordazada, censurada y auto-censurada. Es loable su afán por mantener hasta el final ese huequito por donde la oposición pueda hacer sentir su voz y recibir la información que se le niega por los otros canales.

Por otro lado, se entiende también que los comunicadores traten de defender su campo de trabajo, su empleo, ese que les da el sustento de ellos y el de su familia. Nunca podría pedirles y, muchos menos exigirles, que renuncien a sus trabajos. Sé que la mayoría continúa fiel a sus principios dando la pelea desde donde consideran que es más viable y regidos por la defensa de los valores de la libertad de informar y ser informados y por el Derecho Humano fundamental de la libertad de expresión.

De Globovisión, desde siempre, son muchas más las cosas que me han distanciado que las que me han identificado. Siempre he considerado que es el anverso de una moneda que por el otro lado tiene a VTV. Lo veía con pinzas para extraer con sumo cuidado lo que era información y opinión y diferenciarlo de lo que era vulgar manipulación y propaganda disfrazada. De todo eso había mucho en Globo, cosa que se entendía y justificaba hasta cierto punto pues es la reacción natural ante el mismo hecho desde la acera de enfrente.

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Las redes sociales se desbocan contra Globovisión

No obstante, el canal era la única ventana que quedaba en pantalla de Tv. por la que uno podía acceder a la información que se nos niega tanto en los canales oficiales como en los privados que terminaron convertidos en medios de entretenimiento ligero, llenos de programas de concursos, reality shows y telenovelas, y en los que eliminaron todos los espacios de opinión y análisis, cuyos noticieros terminaron bastante limitados y auto-censurados en su deseo de no molestar a un régimen que fue cercando con efectividad todo lo que implicase información y comunicación para establecer la tan mentada “hegemonía comunicacional”.

El futuro de Globovisión, a estas alturas, me parece bastante previsible. Poco a poco irán eliminando de la parrilla los programas de opinión y análisis, especialmente los más “radicales”, para “favorecer” los “informativos”. Pretenderán convertirlo en lo que ya ellos han dado en llamar un “verdadero canal de noticias”. Todas estas comillas importantes y significativas pues sabemos a qué se refieren.

La pauta publicitaria oficial irá sustituyendo a la privada. Posiblemente perderá audiencia, como ya empezó a perder seguidores en Twitter pero, también es posible, que la recupere con creces, pues no es de extrañar que le den el permiso de transmisión libre a nivel nacional que por tantos años se les negó.

No sé hasta qué punto, siendo una canal privado, pueda la nueva Globovisión enfrentar pérdidas cuantiosas de pauta publicitaria como las enfrentó Tves, sin mucha preocupación, al pasar a estar en manos del Estado. Mantenido gracias a todos los venezolanos. El tiempo lo dirá. Posiblemente, si el objetivo era controlar un canal rebelde más que hacer un buen negocio, no les importará asumir las pérdidas porque “el fin justifica los medios” y esas pérdidas las verán compensadas por otros medios.

Los comunicadores sociales de Globovisión, así como sus técnicos, estoy seguro que no perderán el apoyo y el respeto de su audiencia, sea cual sea la decisión que tomen. Por lo menos, no, mientras se mantengan fieles a sus principios y a lo que los televidentes hemos apreciado y agradecido en ellos. Lo meses por venir serán tan amargos para ellos como para quienes, de una forma u otra, lamentamos la pérdida de canales de comunicación.

A quienes se siente derrotados, a quienes piensan que sin Globovisión estamos perdidos y están desesperanzados porque creen que quedaremos para siempre en manos del régimen autoritario, les recuerdo que muchos regímenes aún más fuertes que el actual venezolano, cayeron sin necesidad de radio y televisión. Con o sin medios radioeléctricos masivos se han tumbado regímenes dictatoriales a lo largo de la historia. Habrá que idear nuevos canales para comunicarse, el ingenio del ser humano es inagotable.

Ahora, cuando sentimos que perdemos un importante canal de comunicación, recuerdo que en mis tiempos de estudiante de Comunicación Social en la ULA, Táchira, había un periódico mural por el que los estudiantes lográbamos canalizar denuncias, informar y hasta entretener de manera clandestina. De un día a otro, aparecía en la puerta del edificio un inmenso pliego de papel periódico escrito a mano con todas las cosas que los estudiantes queríamos comunicar.

La creatividad dará frutos, el periódico mural tal vez es un punto de partida para idear nuevas formas de comunicar. Las redes sociales habrá que cuidarlas y multiplicar su poder. El boca a boca y el run run recobrarán importancia. A lo mejor resurgirán los grafittis, pasquines, panfletos…

Posiblemente se pierda un canal, pero la creatividad no. Es tiempo de imaginar, crear, ingeniar, luchar, resistir…

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La verdad oficial Vs. la contundente realidad

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Si algún éxito se le puede atribuir al difunto Chávez en los 14 años de su autoritario régimen, fue el haber logrado, para el momento de su deceso, configurar un aparataje comunicacional eficiente y agigantado que logró llevar su mensaje “revolucionario” a los más apartados confines del mundo y al más recóndito rincón de la geografía venezolana.

Aquella “hegemonía comunicacional” de la que en varias oportunidades se les oyó hablar a los partidarios del régimen chavista, luego de 14 años en el poder, parece estar completamente desarrollada y establecida. Para alcanzarla, se valió de la creación de nuevos medios de comunicación como revistas, panfletos, emisoras de radio y televisión comunitarias,  emisoras de radio y televisión regionales, millonarias campañas publicitarias y de propaganda, así como  de cierres por vías “legales” de medios de comunicación que le resultaban incómodos a sus propósitos de llevar “Su Buena Nueva” a todos los lugares, con el menor ruido posible.

A esto hay que agregarle un gran lobby internacional de medios e intelectuales del planeta, unos pagados por el estado venezolano y otros atraídos por lo exótico que les resultan, a cierta intelectualidad de izquierda del mundo desarrollado europeo y estadounidense , todos los gobiernos que se erigen como anti imperialistas y contarios a todo lo que tenga la etiqueta de “gringo” o “pitiyanqui”, además de la creación de un canal internacional de televisión como Telesur al servicio absoluto de la “verdad” revolucionaria y la creación y aplicación de leyes de comunicación que estimularon la autocensura de los medios privados que tendían a ser opositores o medianamente imparciales, muchos de los cuales eliminaron de su parrilla de programación la mayoría de programas de opinión y de entrevistas, destinando sus programaciones a espacios de entretenimiento, concursos, bricolaje, cocina y telenovelas, o pura musiquita en las emisoras de radio.

Los pocos espacios de opinión que sobrevivieron se han visto obligados a ingeniárselas para cumplir con el reglamento de comunicación siempre ambiguo y discrecional, mediante el cual, con parámetros absolutamente subjetivos y sujetos a la arbitraria interpretación del ente regulador, el estado tiene la potestad de sancionar a periodistas y medios si considera que “incumplió” con la norma. De esta forma, el ejercicio de la comunicación en Venezuela en los últimos años, se ha desarrollado siempre bajo amenazas y tutelajes que han exacerbado la autocensura. Se comunica desde el miedo y de esto no se han salvado ni siquiera los programas de entretenimiento más banales. Todos pueden en cualquier momento pisar un callo que incomode al régimen y que haga que se “solicite” su suspensión y salida del aire bajo tácitas amenazas de acciones “legales” más fuertes.

Todo este panorama de hegemonía se ve coronado con las innumerable e interminables cadenas de medios de las cuales ha hecho uso y abuso el régimen amparándose en el derecho que la ley le otorga. Las cadenas de radio y televisión llegan hasta el más apartado rincón del país y son transmitidas en muchos casos a nivel internacional vía televisión por cable y por Telesur.

Mientras los medios de comunicación oficiales,  esos que se supone son de todos los venezolanos, aunque han devenido en oficinas de prensa del gobierno y del partido PSUV,  especialmente la televisión, tienen alcance realmente nacional; el único canal que permanece al aire con tendencia opositora es Globovisión, con señal abierta solo en el centro del país y solo vía cable en el interior, con lo cual su alcance es bastante limitado así como su audiencia.

Globovisión ha estado bajo amenaza desde hace muchos años. Han recibido sanciones y multas multimillonarias y siempre mantiene un “expediente abierto” dentro del régimen. La razón principal por la que el gobierno no se ha decidido a cerrarla por completo es porque le ha funcionado como “detergente” para lavar ante el mundo el carácter autoritario y dictatorial del gobierno. Efectivamente, quien vea por un rato un “Aló, ciudadano”, podría decir que Venezuela es el país con la mayor “libertad de expresión del mundo”, como le gusta decir a los oficialistas. No obstante, esa supuesta libertad, esté siempre vigilada y amenazada y, al hurgar un poco más la superficie, se constate que no hay tal libertad si los periodistas y presentadores trabajan con una espada de Damocles sobre sus cabezas, atentos no solo a lo que ellos dicen sino a lo que digan sus invitados y entrevistados pues las opiniones de estos también terminan siendo responsabilidad del periodista y del medio.

Por ejemplo, solo para ilustrar, si un periodista entrevista a alguien y a esa persona se le ocurre decir: “Anoche salí y me tomé unos vinos”, si es en vivo, el periodista debe saltar a decir que eso no se puede decir so pena de ser sancionado si no lo hace, y si es grabado, a la palabra “vino”, le montarán un pitico de censura, como sucede con una canción muy sonada en la radio a la que le ponen el pito censor sobre la palabra “cerveza”.

De todo este poder comunicacional se ha valido el régimen para esparcir por el mundo su “verdad”. Es este poderío el que ha logrado vender en el exterior la especie de “una revolución equitativa y justa”, con plenas libertades democráticas, exitosa e incluyente, mientras que en el plano interno ha sumido al país en la bancarrota, la escasez, la inseguridad, la división, el odio entre hermanos… El viejo truco de la mentira repetida mil veces y de, si piden ajo, les damos ajo hasta que lo repitan.

De esta estrategia viene la falsa creencia en el mundo y en gran parte de la población venezolana de que Chávez fue el que vio hacia los pobres, los tomó en cuenta por primera vez y los “empoderó” como les gusta decir. En realidad, el régimen no hizo más que continuar con las viejas políticas sociales de anteriores gobiernos democráticos. El vaso de leche escolar, los comedores escolares, los hogares de cuidado diario, las casitas de Inavi, el programa ACUDE de alfabetización, los programas de formación del INCE, las escuelas técnicas industriales… Por nombrar las primeras que me vienen a la mente, fueron el germen de las “Misiones”. Es poco lo realmente nuevo durante su gobierno, y no mucho más efectivo que sus originales.

Pero el aparataje comunicacional hizo que la gente olvidara lo que habían hecho otros gobiernos y de tanto repetirles que antes no tenían asistencia social, terminamos todos convencidos de que fue así y repitiendo el estribillo de que “con Chávez, por primera vez, se tomaban en cuenta los pobres”.

Lo único que tiene de cierta esa afirmación es que, por primera vez, un gobierno empezó a conectarse con el resentimiento de los pobres, empezó a utilizarlos de manera impúdica y descarada para sus fines absolutistas.  Desde las altas esferas del gobierno se fueron a los barrios del país, especialmente en Caracas, con armas y un discurso de odio y división para conformar milicias y cuerpos para-policiales con los cuales enfrentar a la oposición cuando esta saliera a reclamar y protestar por sus derechos.

A fuerza de repetir en sus medios de comunicación que la escasez de alimentos, la inseguridad, la falta del servicio eléctrico, de agua, y de todos los servicios básicos son culpa de los burgueses y del imperio, el régimen logró imponer su verdad y sembrar su odio en aquellos que compraron su discurso. Muchos de esos son los que en la actualidad dicen: -No me importa que me maten, que me roben, que mis hijos no tengan leche, que no consiga medicinas, pero NO VOLVERÁN”.

La propaganda logró imponer ante el mundo el éxito de la “Misión Vivienda”. Entregan 200 casas y la propaganda la repiten incansablemente hasta que pareciera que son 2 millones de casas, aunque en la realidad, el déficit habitacional se ha incrementado cada año hasta niveles alarmantes. Esa capacidad propagandística es la que hace que un proyecto que en cualquier país civilizado del mundo sería considerado un oprobio como lo es La Torre de David en Caracas, donde una invasión terminó siendo un barrio vertical, controlado por “líderes” al mejor estilo de los “pranes” que gobiernan las cárceles, con armas, drogas y el abuso producto del hacinamiento, haya terminado siendo enviado a la Bienal de Venecia y premiado como ejemplo de “organización social”.

“Por primera vez al pobre lo toman en cuenta” y en realidad lo que han hecho es mudarle el rancho y el mal vivir. Muchas viviendas de las que han entregado están en pésimas condiciones, edificios de 12 pisos sin ascensor, escaleras sin acabar y sin barandas. Edificios mal construidos junto a urbanizaciones de clase media y entregados a “sus pobres” no con la finalidad de mejorarles su calidad de vida sino para utilizarlos como banda de choque contra esa clase media que no termina de arrodillarse ante el poder y la revolución. A muchos los sacaron del rancho en el cerro para llevarlos al rancho en la urbanización. Cambio de escenario sin que en realidad eso signifique un cambio ni en la calidad de vida del pobre ni es su capacidad para salir de la pobreza. Mientras tanto  la lista de damnificados esperando solución a su problema de vivienda se mantiene por años.

Hablan de “seguridad alimentaria” y uno pasa frente a los supermercados y ve las colas de personas interminables para comprar 2 pollos, un kilo de azúcar y un kilo de harina. Pero, los seguidores del régimen que están en la cola, están convencidos que esa escasez es culpa de la “burguesía apátrida” y del “saboteo” con el que lo bombardean 20 veces al día en los medios oficiales. O, se dejan convencer, en otros casos, de que la escasez se debe a que como ahora los pobres tienen poder adquisitivo, se consume más y no alcanza la producción.

Esas personas que creen y quieren creer la verdad oficial, en muchos casos, no tienen acceso a la información que la contrasta. Para ellos la verdad oficial es “la verdad”, pues no tienen señal de “Globovisión” en sus casas para que, al menos, les siembren la duda. A ellos les llega la versión del CDI quemado pero no la réplica de las personas que investigan el hecho. Como sucedió con Provea. A ellos no parecen llegarles las informaciones que dan cuenta de la caída en la producción en todos los rubros, de los cierres de empresas, de la huida de la inversión a países como Colombia y Panamá porque el capital escapa de países donde se siente inseguro. Quienes consumen la verdad oficial no tienen posibilidad de pasear por países como Uruguay o Colombia y contrastar su realidad con la que vive la gente en esos países. Ellos creen lo que dicen sus medios de que la crisis es mundial y se imaginan que los supermercados y servicios públicos en otros países están en el mismo deplorable estado que el nuestro, o peor, porque son países más pobres.

Todo este panorama convirtió  al régimen venezolano en un fascismo de librito, terminó cumpliendo con la mayoría de las características que identifican a ese tipo de regímenes o, en su ampliación, a gobiernos autocráticos, totalitarios y dictatoriales. Cito algunas de esas características:

–        Buscó legitimarse a través de la movilización popular, invocando ser los auténticos representantes de los intereses del pueblo.

–        El dominio de su prédica ante las masas llevaba a la construcción de una falsa realidad a través del dominio de los medios de comunicación y de un aparato propagandístico que martillaba una sola “verdad”. Como afirmara el ministro de Propaganda Nacionalsocialista, Joseph Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Para ello procuraron re-escribir la historia para hacerla coincidir con sus designios de poder. (Aquí le agrego que basta decir que hasta una nueva imagen de Simón Bolívar llegaron a producir).

–         Las pretensiones de este liderazgo por amasar cada vez más poder demandaba señalar la existencia amenazante de un “enemigo”, tanto externo como interno, que ponía en peligro los avances de la revolución fascista. Ello “justificaba” la eliminación de toda traba a la concentración de poder y exigía lealtad absoluta a sus seguidores, pues se trataba de librar una batalla victoriosa contra ese “enemigo”.

–        El nazi-fascismo se propuso la destrucción del Estado de Derecho “burgués” argumentando que su “blandenguería liberal” obstaculizaba la conquista de los fines trascendentales reservados al pueblo. Al “enemigo” no se le podían reconocer los mismos derechos que el “ciudadano de bien” y se le discriminaba política, social y jurídicamente. El régimen Nacionalsocialista buscó acabar con la institucionalidad existente mientras edificaba una institucionalidad paralela, dependiente del partido.

–        Lo anterior implicaba la politización de la justicia, siempre en nombre de la “voluntad del pueblo”, y la “judicialización” –penalización- de toda acción política opositora.

–        Esta especie de “revolución permanente” se basaba en la polarización maniquea de la lucha política –los buenos, patriotas, “nosotros”, contra los malos, vendepatrias, “ellos”- y buscaba galvanizar a las masas para cerrar filas detrás del líder.

–        Consustancial a lo anterior era el ejercicio extendido de la violencia callejera por parte de organizaciones partidistas uniformadas de naturaleza para-militar.

No obstante, todo el poderío y hegemonía comunicacional y el inmenso aparato de propaganda que quedó completamente establecido dentro y fuera de las fronteras de Venezuela para el momento del deceso de Chávez, bastaron los pocos meses de la enfermedad del líder y los siguientes meses a su muerte para que Nicolás Maduro se terminara llevando por los cachos el trabajo de 14 años del líder del “proceso socialista” venezolano.

A pesar de la limitada, semi-amordazada y el corto alcance de la señal de Globovisión y de lo poco extendido que está el uso de las redes sociales en el país, el manejo de las (des) informaciones de los partes médicos sobre el estado de salud del mandatario, el hermetismo y la falta de rigurosidad y seriedad al momento de comunicar, empezaron a medrar el poder del inmenso aparataje comunicacional y de propaganda del régimen.

Los seguidores del chavismo podrán ser humildes y en muchos casos de escasa formación académica, pero no son tontos ni faltos de inteligencia y sentido común y, a pesar del fanatismo y amor profesado al líder, en el fondo no los engañaron por completo y la duda acerca de la veracidad de las informaciones que les ofrecían empezó a sembrarse en sus cabezas. Confirmadas cuando, luego de haberlos mantenido por meses con la expectativa de que su querido líder regresaría fortalecido y robustecido y de “partes médicos” que daban cuenta de largas horas de trabajo en su lecho de convaleciente, el 5 de marzo le informaron que había muerto. La duda sobre la sinceridad de los herederos quedó subyacente bajo el duelo y el dolor de la noticia del fallecimiento.

Las mentiras evidenciadas en todos los voceros del oficialismo hicieron que la duda cobrara cuerpo en sus seguidores y, esa duda, aparte de la falta de liderazgo de Nicolás Maduro, hizo que la cantidad de votos para su candidatura menguara por miles a diario, hasta llegar al desastroso resultado para el oficialismo de las elecciones del 14A.

Pero, el desespero por la aplastante derrota hizo que los voceros oficiales siguieran cometiendo errores. A los abusos y trampas que se vivieron durante el proceso electoral que dejaban en el ambiente un sospechoso tufillo a fraude, se le sumó la desorientada política comunicacional del régimen que empezó a dar palos de ciegos en su afán por montar una matriz de opinión de un supuesto golpe de estado fraguado desde la oposición y de supuestos hechos de violencia orquestados desde las filas del candidato opositor quien, desde la misma noche cuando se dieron los resultados salió a exigir un reconteo y auditoría de los votos.

La realidad empezó a imponerse por encima del aparato de propaganda y a atornillar la sospecha y la duda en ambos bandos del electorado.

Los acompañantes internacionales vieron las irregularidades que se cometieron en los centros de votación, como las vieron los votantes de ambos candidatos. La sensación de trampa, existente en los venezolanos desde hace varios procesos electorales, se fue materializando y el hecho de que el oficialismo empezara a circular falsas informaciónes, medias verdades y mentiras completas, fácilmente descubribles al asomarse a la realidad como las de los ataques a centros de salud y a instalaciones partidistas corrieron como agua desbordada por las redes sociales y en el boca a boca.

La realidad no podía ser ocultada con cadenas de medios ni con declaraciones de quienes cada vez que hablan terminan más desacreditados ante la sociedad. Ni siquiera manipulaciones como la información transmitida por Telesur cuando daba cuenta de los fuegos artificiales en la toma de posesión de Maduro quitando el audio ambiente para eliminar el ruido de las estruendosas cacerolas que se imponía a las detonaciones, como protesta por la apresurada juramentación, pudo calmar la duda de la gente.

La verdad oficial parece tener simientes de barro y la lluvia desaforada de mentiras, amenazas y transmisiones de imágenes espectaculares como las logradas durante el acto de juramentación logran evitar que en la opinión nacional e internacional quede la sensación de que “se robaron las elecciones”, como lo dijo Capriles. Las apresuradas declaraciones de representantes del resto de los poderes que siempre han estado en contubernio con el ejecutivo, generaban más suspicacias que certezas.

La persecución de los empleados públicos que votaron por la oposición para despedirlos de sus trabajos ayuda a confirmar la duda de si esos resultados dados son realmente los que son y hace que al final de esta jornada, cerca del 80 por ciento de la población esté de acuerdo con que se haga una auditoría seria y completa que despeje las dudas de los votantes de ambos lados. La negativa del ente comicial, bajo leguleyas objeciones, no hace más que acrecentar la sospecha y lo que empezó siendo un tufillo a fraude ha devenido en un penetrante hedor a trampa.

Al final, los intelectuales y políticos serios tanto dentro como fuera del país, que en diarios y foros de internet alguna vez apoyaron con sus opiniones al régimen chavista, parecen hacerse a un lado ante las flagrantes evidencias de trampa y la apabullante duda y las constantes sospechas que dejan la elección. Muchos piden explicaciones de la derrota y están de acuerdo con que se produzca una profunda auditoría. La defensa de la verdad oficial del régimen ha quedado en gente de muy dudosa reputación y credibilidad, las voces serias del mundo, aunque no terminen de pronunciarse directamente con respecto al tema, con su silencio parecen convalidar la tesis de que se hace necesaria la auditoría de las elecciones, satisfaciendo las demandas hechas por la oposición que, a fin de cuentas, tiene todo el derecho de dudar y de que se le despejen sus dudas de manera contundente.

El hecho de que tanto Nicolás Maduro como Jorge Rodríguez y el mismo CNE se desdijeran sobre su posición respecto a la auditoría luego de que había aceptado la solicitud, no ayuda a aclarar las sospechas. Todo apunta a que fue una burda estrategia para tener un país relativamente en calma para el show de la juramentación al que asistirían algunos presidentes y representantes de países extranjeros, quienes fueron, aparentemente, engañados en su “buena fe”.

Falta por saber si la perdida de eficiencia del aparataje comunicacional y de propaganda enfrentada a la realidad que parece golpear con mano de acero al régimen, acabarán siendo el germen que termine por derrumbar esta farsa que se ha llamado “socialismo del Siglo XXI”, que no ha sido más que la imposición en Venezuela de un sistema autocrático, totalitario, dictatorial que, como dije anteriormente, terminó convertido en una régimen fascista de librito.

¿Será que estoy paranoico?

IMG-20130416-11878Pensé que la noche del 15 de abril para el 16, dormiría profundo y descansaría plácidamente luego de haber tenido una tensa y larga noche esperando los resultados y de haber pasado un intenso día de protestas, tensión, emociones y descargas. Estaba seguro que dormiría como un bebé al no más poner la cabeza en la almohada.

Pero en mala hora se me ocurrió poner VTV ya cerca de la una de la mañana, antes de dormir.

Lo que había en pantalla era una transmisión de terrorismo de estado. Las “informaciones” y reportes que transmitían parecía un parte de guerra. Hablaban de muertos en varias partes del país. De sabotajes y atentados. Varios gobernadores aparecían por teléfono dando terroríficos reportes de supuestos hechos de violencia sucedidos en sus localidades. Por supuesto, todo mostrado con la más evidente manipulación y mala intención y atribuyendo los hechos vandálicos a la oposición que desde que se dieran los resultados electorales no ha hecho más que exigir un reconteo de los votos que demuestre que ese resultado dado por el CNE se ajusta a lo que los votantes expresaron en las urnas.

Inmediatamente, mi mente escuálida y cochina, sospechó que todo se trataba de lo que en el argot periodístico se llama “montar una olla”. Es decir, anunciar supuestas informaciones como ciertas y sin mayores evidencias, con la única finalidad de ir generando una matriz de opinión que justifique, más tarde, cualquier acción al respecto. Ya en Venezuela estamos curados con esas actividades muy típicas del régimen castrista y del G2 cubano. Generan una matriz de opinión, hacen todo un abono periodístico de lo que a ellos les interesa para después arremeter contra líderes políticos o de opinión, basados en las informaciones supuestas que ellos mismos forjaron.

izarraLa pantalla de VTV era una transmisión de guerra y, entre anuncios de muertos, destrozos y atentados iban intercalando amenazas y atribuyendo culpas a la oposición que desde el domingo reclama que nos demuestren que nuestros votos realmente eligieron al presidente que en la tarde proclamó el CNE.

Para tratar de distraerme, abro el Facebook y encuentro que en el muro de una amiga que vive en las Residencias San Martin, los edificios que se encuentran detrás de la sede del CNE y donde se encontraban en protestas estudiantes zulianos pidiendo el reconteo de los votos y la verificación de los resultados, pone: “Balacera cercanías CNE Maracaibo”.

Casi al mismo instante me llegó un mensaje de pin: “Hay dos muertos en el CNE”.

Inmediatamente, salté al twitter a ver que me encontraba. Luego del terror visto en la pantalla de VTV, me resistía a pensar que el estado de facebook de la amiga y el pin de la otra amiga, a quienes conozco por serias y confiables, fuesen bromas de mal gusto. Aunque en el fondo lo deseaba. Empecé a recorrer el Timeline y de pronto, veo un tweet que dice:

“Con muerto y todo!!! Aqui en el cne de maracaibo.. Quien es el muerto? De los tupamarus”

Ponía un link a una confusa fotografía en la que se distinguía un lugar acordonado, policías y un cuerpo en el suelo.

Ya el sueño se me había ido al diablo. Sigo leyendo el Twitter y consigo una información relacionada con lo sucedido cuyo título ponía: “Ataque de Tupamaros a estudiantes en el CNE Zulia dejó dos muertos y 6 heridos”.

Leo la información que da cuenta de que un grupo de tupamaros se acercó al lugar para atacar a los estudiantes y la Guardia Nacional mató a dos de los atacantes al defender a los muchachos.

Ya la cosa empezaba a tornarse en película de terror en mi cabeza. Una punzada me taladraba el entrecejo. A pesar del cansancio, por la impresión de las informaciones sabía que no podría conciliar el sueño con facilidad. Sigo leyendo tuiter y me encuentro con una captura de pantalla de un tuit de Andrés Izarra que decía: “A nada le temen más esas hordas fascistas dirigidas por #CaprilesFascista que a los motorizados del pueblo. Habrá que organizar algo mañana”. 10:30 p.m. 15 abr 13

Y casi que a continuación veo un video grabado en la Circunvalación 1 de Maracaibo en la que una patrulla de policía de la alcaldía oficialista de San Francisco parece arremeter contra algunos manifestantes. Ya a este punto lo que me provocaba era hacerme una merengada de valium y meterme debajo de la cama. Parecía que estaba en marcha un plan de terrorismo de estado, al menos así lo sentía yo.

No dormí. Lo que hice las horas que estuve en la cama fue revolcarme de un lado a otro. Cuando el día clareó, me puse la almohada en la cara para evitar la luz que se filtraba por la ventana y que me producía ardor en los trasnochados ojos.

Finalmente me levanté. Me bañé y me vestí y a eso de las 10 de la mañana salí camino al CNE para acompañar la marcha que llevaría a la institución electoral el documento con la solicitud formal del reconteo de los votos, como sucedería en todas las sedes regionales del país.

IMG-20130416-11879El calor era aun más inclemente que el del día anterior. El cielo estaba despejado y los rayos del sol pasaban sin ningún filtro. Afortunadamente, esta vez tomé la precaución de ponerme mi gorra tricolor y cargar con un cooler con agua y hielo.

El lugar estaba a tope de gente y detrás de mí, seguía llegando más. Abundaban las pancartas que reivindicaban la protesta solicitando el reconteo y otras más jocosas e ingeniosas. A ratos, las pancartas y banderas eran utilizadas como parasoles para tratar de mitigar el calor y el ardor producidos por los inclementes rayos del sol del mediodía. Todos sudábamos y teníamos las caras y franelas empapadas de sudor pero seguía llegando gente.

Mucha gente joven, muchos estudiantes. Por parlante escuchaba a un estudiante decir: “Hacen falta mucho más que balas para acabar la esperanza de esta juventud”, y no podía dejar de pensar en las amenazas y el terror puesto en pantalla en VTV la noche anterior.

-No hemos dormido y no nos vamos a mover hasta que se logre el conteo voto a voto, dijo. Y empezó a relatar lo sucedido la noche anterior cuando los tupamaros, según dijo, enviados por el Alcalde de San Francisco Omar prieto arremetieron contra ellos.

-Omar Pietro desató una noche de cristales rotos con 5 dirigentes presos. ¡Cobardes!  Mientras otro estudiante aseguraba que “Nuestra conciencia ni se compra ni se vende”.

Uno de los oradores informó que el objetivo se había logrado y que el documento se había entregado al CNE. Pero la gente no tenía intenciones de moverse de allí y continuaban llegando más personas.

IMG-20130416-11885Llegó la hora en que yo tenía que abandonar el lugar. Pasaba de las 12 del mediodía y yo tenía que trabajar. Cuando emprendíamos el camino a donde habíamos dejado el carro, el ruido de un helicóptero nos hizo mirar al cielo.

Una nave rojita comenzó a volar en círculos sobre la manifestación. Volaba bajo, más bajo de lo que la prudencia indicaría pasando sobre los edificios. Los presentes comenzamos a pintarles palomas con las manos, quienes conocen del tema, aseguraron que se trataba de un helicóptero de la Alcaldía de San Francisco. Si, la de Omar Prieto.

Por un momento, llegué a pensar que la nave nos seguía a nosotros pues cambió de repente su ruta de vuelo y en lugar de dar la vuelta donde lo había hecho anteriormente en varias oportunidades, lo hizo sobre el lugar donde nosotros nos disponíamos a subir al carro.

Me daba la sensación de que el régimen de gobierno en Venezuela estaba transformándose violenta, rápida y vertiginosamente de una neodicatadura, a una dictadura clásica con toda la represión y persecución que eso implica.  Espanté esos pensamientos paranoicos con un sacudón de cabeza y me fui a trabajar.

El cuerpo daba señas del cansancio y un cierto malhumor comenzó a apoderarse de mí. Pensaba en VTV, en los tupamaros muertos, en el video de la Circunvalación, en el tuit de Izarra y la sensación de vivir bajo un régimen opresor no me abandonaba. Pensaba: “Cómo quisiera vivir donde un pueblo que protesta no es sospechoso de nada y donde la protesta no sea considerada como un atentado sino como un derecho, un reclamo que debe ser atendido”.”¿Será que estoy paranoico?”

Una foto que me enviaron por pin, daba muestra de francotiradores en los edificios aledaños al CNE: Vi un video que me enviaron de Mérida en el que unos motorizados oficialistas acosan a la gente y disparan y la cara de Tibisay Lucena se cruzaba por mi mente porque no podía dejar de pensar que  en sus manos está la pacificación del país. Solo bastaría con que ella acepte que se abran las urnas electorales y se cuenten los votos para que ambas partes del país vean satisfechas sus demandas. Yo quisiera saber si efectivamente mi voto eligió o no.

Traté de escuchar la rueda de prensa que ofreció Capriles pero, desafortunadamente, en el trabajo no tengo cable de televisión ni internet y, los medios públicos, tanto los oficialistas como los privados (Televen y Venevisión) no estaban transmitiendo. Durante todo el día el gobierno encadenó los medios en varias oportunidades y hasta los que no querían, tuvieron que oírlo. Pero quienes no contábamos en ese momento con Globovisión o CNN, no podíamos tener acceso a las palabras del líder. Allí es cuando uno se da cuenta que a un inmenso número de población que no tiene cable, lo único que reciben a través de sus pantallas es el discurso IMG-20130416-11850oficial. El discurso ese que monta ollas de terror como la que vi la noche anterior, que manipula, tergiversa y desinforma flagrantemente.

Por un ratito pude escuchar a Capriles porque tanto Televen como Venevisión se conectaron con la rueda de prensa, pero justo en el momento cuando Capriles comenzaba a mostrar las evidencias del fraude con las que cuentan y por las que exigen el reconteo, ambos canales dejaron de trasmitir. Para, completar, al poco rato, una cadena del oficialismo, tumbó la rueda de prensa de Henrique. Solo por tuiter logré tener acceso a lo que Capriles tenía que decirle al país, y pensé ¿Cuántas personas tienen cuenta en la red social? Pocas. Muy pocas.

En la noche, el cacerolazo sonó como nunca. La estrategia del régimen de convocar un cohetazo a la misma hora y pedir que sus seguidores pusieran la música a todo volumen para que silenciaran las protestas de las ollas, no surtió efecto. Mis vecinos chavistas ni se asomaron a la ventana, mucho menos poner música o explotar cohetones. La estación de Vive TV que queda cerca puso sus amplificadores de sonido al inicio del cacerolazo a todo volumen pero pronto se dieron cuenta que lo que hacían era contribuir con el ruido de la protesta y lo apagaron.

En esta oportunidad protestamos dentro de nuestras casas. Haciendo caso a los lineamientos dado por Capriles, no salimos a la calle para evitar. Ya a mí me había llegado información de que en el centro del país tenían preparados 3 mil motorizados para salir a amedrentar y no quisimos exponernos. Queremos reconteo de votos no perder la vida ni ser héroes.

Por la calle un carro rojo desconocido pasa lentamente, mirando hacia el balcón donde me encuentro con mi cacerola. Sigue de largo y al rato, vuelve a pasar. Pasa una tercera vez y no puedo evitar recordar los comités de defensa de la revolución cubana. La paranoia sigue subconscientemente. Pasan dos vehículos con una bandera roja oficialista y costosísimos equipos de sonido a todo volumen con canciones pro gobierno y las cacerolas se enfurecen más. Retumban con mayor pasión. Siguen de largo los dos autos…

Mientras termino de escribir estas líneas, siento que el cansancio me vence. El sueño es grande y los ojos me arden por el cansancio. El calor del sol recibido aun lo siento en el cuerpo. Creo que es hora de dormir. Esta vez, no pasaré por VTV.

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¿Toallas sanitarias ecológicas? #VayaPalaMierda

toallas

Les prometo que lo vi y no hacía sino esperar el momento en que a la gordita de franela blanca del centro, la que tiene los ojos como brotados de no creer lo que está escuchando y viendo, le dirían. “¡Sonríe, amiga, es una cámara escondida!”. Aunque se me hacía extraño que Vive Tv hiciera una versión socialista de un formato de programas tan imperialista como ese.

“Como diría mi madre, pensé, ¡Vaya pa´la mierda! ¿Esto es en serio?”

Busqué entre las mujeres en pantalla a Norah Suárez, Nelly Pujols y a Betty Hass para ver si se trataba de una edición especial de la Radio Rochela. Nada. Terminó el video y no fue “A que caes” o algo por el estilo. Tampoco era un capítulo no visto de La Rochela.

Le di replay porque pensé: Debe ser un documental cubano o una especie de canal “Utilísima” o “Casa Club”  de La Habana retransmitido por el medio oficialista venezolano porque allá es donde he sabido que desde hace mucho tiempo las mujeres se ven obligadas a usar trapitos para contener su líquido menstrual y, como la escasez es tan profunda, no los pueden botar, tienen que lavarlos y reutilizarlos, a menos que cuenten con la suerte de que una turista con la regla les deje las toallas o tampones que le sobrasen del paquete que llevaron a la isla.

Afiné el oído tratando de descubrir el acento Habanero y nada. No me sonaba a Cubano. Ya cuando escuché que decían algo de sus abuelas en El Páramo de Los Conejos, pues no me quedó duda de que se trataba de una producción absolutamente autóctona venezolana. Un audiovisual endógeno mesmo, pues.

Claro, esto que nos enseñan en el video, son “elementos sofisticados con costuras elaboradas”, no son cualquier trapito de desecho, una franela rota del niño, o unas medias viejas del marido. No queridas amigas, estos son adminículos realizados a partir de las más suaves y delicadas telas, con coloridos estampados de la más última moda parisina. O sea, helouuu, puede ser el último grito de la semana de la moda de Milán o París. Cuando Milán y París se decidan a dar el triunfal brinco al socialismo del Siglo XXI, of course.

Puse de nuevo el video y mientras miraba a la trigueñita demostrar cuan ecológica y bonita resulta su toalla sanitaria endógena y lo fácil que resulta hacerlas, no podía dejar de pensar en Vanessa Davis y Maripili Hernández, sentadas en sus máquinas de coser, confeccionando sus caseros modess. La veía con parsimoniosa paciencia lavando sus toallitas de corazones, estrellas o lunares de colores, con sumo cuidado para recoger el residuo en un recipiente y luego vaciarlo en sus macetas de rosas de la ventana.

Por mi cabeza pasaba la hacendosa abuela, Cilia Flores, con toda su dedicación, pidiéndole a sus nietas que les trajeran las toallas usadas, esas que con tanto amor les confeccionó su abuela, para lavarlas y aprovechar de regar las plantas del gigantesco pent house. Porque no me imagino yo, a la revolucionaria abuelita de labios botóxicos, haciendo que alguna afrodescendiente de su staff de “ejecutivas especialistas en la administración de los quehaceres domésticos de hogares ajenos” -como me imagino les debe gustar llamar al servicio doméstico a los socialistas-, le lave a sus adoradas nietas semejantes prendas íntimas.

A Rosa Inés me la imaginé con su abanico de dólares recorriendo tiendas de telas en Miami, luego de ver el concierto de Justin Bieber, para traerse los géneros más juveniles que consiguiese y que Marisabel le haga sus toallitas sanitarias ecológicas. Mientras que a María Gabriela la veía en los baños del concierto de Madona en París, sacando su toalla ecológica de la entrepierna y guardándola en su bolso Louis Vouiton, para, al llegar a su casa, lavarla con Woolite.

En esas andaba mi mente, divagando con la ingeniosa propuesta de Vive Tv. cuando escuché en la radio que un activista de la lucha contra el HIV-SIDA decía a la entrevistadora que entre los productos incluidos en la lista para obtener dólares a 6,30 para la importación, no se encuentran los preservativos. Es decir, que los condones, como las toallas sanitarias industriales y comerciales del “capitalismo salvaje”, comenzarán a escasear y se pondrán tan caros que muy pocos podrán darse el lujo de adquirirlos.

¡Qué bien! Pensé. Eso les dará pie a los de Vive Tv. para una nueva entrega de su programa de manualidades: “Como realizar condones a partir de las tripas del cerdo”. Con las toallas sanitarias ecológicas nos devolvieron de un solo tanganazo a principios del siglo XIX. Ahora, con los preservativos de tripa de cerdo nos llevarán a la Edad Media. ¡Cosa más grande!

Al Final, me quedó la duda de si alguna de mis amigas comprometidas con el “proceso”, esas resteadas con el Socialismo del Siglo XXI, las que dicen “NO VOLVERÁN” con ira en los ojos, están dispuestas a hacerse, lavarse, y reutilizar las toallas ecológicas. ¿Puede alguna mujer cuerda, en su sano juicio, después de ver ese video e intuir a qué tipo de país nos quiere llevar quien se postula como candidato a “profundizar el socialismo en Venezuela”, llegar al centro de votación y, conscientemente, darle su voto?

Gledys Ibarra tiene su tumbao

Imagen hurtada del Facebook de Mateo Manaure

Imagen hurtada del Facebook de Mateo Manaure

Veía a Gledys Ibarra en el acto de artistas con Capriles y el mismo nudo en la garganta que se le hizo a todos los venezolanos que la vieron, se me hizo a mí. El mismo nudo que, a ratos, acusaban el quiebre de la voz de la hermosa actriz y sus aquosos ojos verdes. Verde esperanza y verde picardía y buen humor. Ese buen humor que no perdió y cuya chispa brillaba en sus paraparas verdes, aún en los momentos más emotivos de su intervención, cuando tenía a toda Venezuela moqueando y pasando mensajes de texto, tweets, actualizando estados de Facebook y lanzando pines y whasapps que dejaban en evidencia que hasta los corazones más duros del país se conmovieron con la negrita.

Es que Gledys es como la vemos en esta imagen hurtada del muro de Facebook de Mateo Manaure. Ella encarna a la mujer venezolana echada pa´lante, cuatriboleada. Ella es la representación de la mujer que a fuerza de trabajo, talento, tesón y esfuerzo logró superar su pobreza.

Gledys es la venezolana que creció en una humilde calle de una barriada pobre caraqueña. De esas venezolanas que uno consigue a las 6 de la mañana en el metro vía a su trabajo sin importar si la noche anterior la fiebre de uno de sus pequeños no la dejó dormir o si una balacera en el barrio fue la causa de su insomnio que no le permitió conciliar el sueño hasta que su hijo llegó a dormir. Bien dormida o mal dormida, a las 6 de la mañana de cada día esa mujer va en su vagón decidida a seguirle echando pichón a la vida y con el objetivo de salir de la pobreza a base de trabajo y esfuerzo.

Gledys Ibarra creció en Catia, en una calle ubicada en una pendiente de la barriada. A esa calle fuimos hace unos cuantos años a grabar un testimonio de la actriz para la Agenda Venezuela. Fuimos allí, no porque la agencia o la producción de la campaña lo hubiese acordado así. Fue ella, Gledys, quien cuando le propusimos que hiciera el testimonio, sin titubear y con su verde mirada puesta en el futuro del país, dijo que con mucho gusto lo haría pero no desde un estudio. Ella quería dar su testimonio de superación personal desde la calle donde creció, desde la pobreza donde vivió y de la que logró salir con talento, constancia y esfuerzo.

La negrita representa a esa estirpe de venezolanos que no se arredran, que miran siempre hacia adelante, que no se sientan sobre un guacal que funge de mueble de sala de casa a esperar que un gobierno le dé una limosna o una misión que le permita comer por una semana, para luego seguir sumidos en su pobreza. Gledys no pidió un pescado, aprovechó un país que le brindaba oportunidades y le arrebató a la vida la caña de pescar, se lanzó a las turbulentas aguas de uns Venezuela convulsa a pescar su pescado de cada día y a guardar para los siguientes días.

Gledys está hecha de la madera de los mejores árboles venezolanos y al verla en el acto de Capriles y al observarla en la imagen de Manaure, no puedo evitar pensar que la actriz es del guáramo y el temple de mi madre, Carmen Marquina de Rojas, viuda joven, quien a fuerza de hacer pastelitos andinos, pasapalos para fiestas y hallacas para vender logró sacar adelante a una familia de 13 hijos. Mujeres que nunca esperaron una limosna. Se amarraron sus pantalones y, con trabajo, salieron adelante.

Por eso, esté donde esté, Gledys no necesita enseñar su documento de identidad para demostrar que es venezolana. ¡Ella es Venezuela! Se encuentre donde se encuentre, trabaje donde trabaje, Gledys es nuestro gentilicio. Es la venezolana humilde que salió del barrió, pero nunca olvidó que allí vivió ni se avergüenza de su origen. Ella mantiene su frente en alto, se enorgullece de lo logrado y no olvida de donde viene.

Gledys es una mujer valiente y triunfadora en el más estricto sentido de la palabra. “Esa negrita tiene su tumbao” y yo la he admirado siempre y ahora la admiro y la respeto aún más. Es triunfadora, no porque haya alcanzado la fama y la popularidad; sino porque se superó a sí misma y a sus circunstancias. Es triunfadora como lo fue mi mamá, sin ser famosa, y como lo son todas esas personas que a diario enfrentan la vida, batallan contra la adversidad y aprovechan los recursos y talentos que tienen para superarse y progresar.

Gledys Ibarra es el ejemplo de esa Venezuela que dice “Yo soy venezolano y sí se puede”.

Faranduleando. Sobre sindicatos “independientes”, Norkys y una Venezuela enferma

Ilustración Lerians “Chachi” Rojas

Hacía mucho tiempo que la farándula no formaba parte cuantitativamente importante en mi vida. Me enteraba de algunas cosas por comentarios de la gente o por titulares en twitter pero es un tema que no me apasiona particularmente.

Cuando estaba en mi tardía niñez y durante mi adolescencia, estar al día en la vida y obra de la farándula nacional era más importante para mí que hacer las tareas escolares. Al llegar de clases corría a la librería “Coquito” -una papelería, venta de útiles escolares y de revistas, más que librería-, que quedaba en un local que mi familia le alquiló en nuestra casa materna a Mercedes Pinto y donde, mientras papá vivió, existía una bodega, frente a la plaza Bolívar de La Parroquia, en Mérida.

La querida Mercedes, me permitía instalarme allí a leer gratuitamente Venezuela Gráfica, Venezuela Farándula, Ronda, Vanidades y no recuerdo qué tantas más publicaciones del género, así como Condorito, Sandokan, fotonovelas y cuanta cosa tuviera fotos, dibujos y letras. Todas las tardes pasaba horas devorando historias e historietas.

Mi fascinación (por cierto, creo recordar, ahora que escribo la palabra, que había una revista llamada así) era estar al día, especialmente de la farándula nacional. Poco me llamaban la atención los artistas hollywoodenses. Lo mío era saber en qué andaba mi querida Doris Wells, adoración de mi infancia junto a Libertad Lamarque. Estaba locamente enamorado de Pierina España y soñaba que me daba esos besos con lengua que le daba a Giancarlo Simancas en las telenovelas que no me perdía por nada del mundo. La capacidad interpretativa de Elba Escobar me dejaba perplejo. Y odiaba a Marina Baura porque los chismes decían que le hacía maldades a mi “ídola” Doris Wells. Siempre preferí los culebrones de Radio Caracas a los de Venevisión, canal que me resultaba demasiado elitesco y repugnante.

Después, con el crecimiento, empecé a perderle el gusto a las telenovelas nacionales y a la farándula en general. Me empezaron a interesar otras lecturas y me enfiebré con las telenovelas brasileñas. “Todo Vale”, “Loco Amor”, “Nido de serpientes”, “La Esclava Isaura” me mantenían hipnotizado frente a la pantalla y Gloria Pires, Fernanda Montenegro y Susana Vieira, sustituyeron a a la Lamarque y junto con la Wells (a quien amo al día de hoy), pasaron a formar parte de mis afectos y admiraciones faranduleros.

La última producción que recuerdo haber visto con constancia, interés y dedicación fue “Xica Da Silva”. A partir de allí, las telenovelas dejaron de interesarme y la televisión nacional la veo solo en Globovisión (poco y preferiblemente en noticieros). Por Venevisión ni paso y en cuanto a los artistas de la farándula estoy prácticamente perdido. No sé quienes son ni qué hacen. Exceptuando los que por una u otra razón suenan mucho en los medios y noticias.

Pero, los hechos recientes me sacaron de mi distanciamiento farandulero y empecé a oír y leer acerca de un tal Messuti, de Jorges Reyes -a quien recuerdo más por el escándalo del pornovideo (que por cierto, no vi), que por su trabajo actoral-, Cristóbal Lander -otro de quien no tenía ni idea que es actor-, Susej Vera -a la que tuve que googlear para medio ubicarla-, Layla Succar -al día de hoy no sé si se distingue por actriz, modelo, locutora o qué-, la mejor intérprete para mí de “Amémonos”, Mirna Ríos, el que se resiste a que lo olviden Henry Stephen del “Limón limonero”, la bella, carismática y sensual, Norkys Batista, el consagrado Javier Vidal, el inefable e insoportable (y medio gafe, según las malas lenguas) ex Mr. Venezuela, Winston Vallenila; alguien que siempre me pareció más hinchado por los medios que talentoso, Roque Valero y Manuel “Coco” Sosa, que vaya usted a saber qué ha hecho para ser famoso.

Mi retiro farandulero se interrumpió porque, como de todos es sabido, un buen día se desató el escándalo con la conformación de un nuevo “sindicato” de artistas orquestado por Messuti y Vallenilla, según versiones de twitter. Sindicato “independiente” en cuyo acto de constitución se declararon a favor del candidato oficialista a la presidencia, lo cual desató los vientos de furia y los rumores de que quienes allí están recibieron 500 mil bolívares cada uno por “saltar la talanquera” pues, hasta hacía poco, muchos se habían identificado con la oposición, algunos marchaban contra el gobierno, firmaron referedos o enviaban mensajes de solidaridad a familiares de presos políticos por DM en twitter.

Se desataron los aires de furia. A los artistas del sindicato les caímos encima a insultos por las redes sociales. Digo caímos porque yo los llamé “mercenarios del entretenimiento” porque una persona que es capaz de vender su conciencia y el destino de un país, por dinero, sea mucho o poco (en este caso poco porque ni para una casa modesta alcanza), no puede ser llamada “artista”, sin ofender a quienes en verdad lo son, serios, conscientes de su labor y comprometidos con el arte.

Al sol del día en que escribo estas líneas, con las aguas ya un poco más calmas, creo que en toda esta historia, predicha una semana antes de que sucediera por Javier Vidal en twitter, puede haber, por lo menos, tres tipos de protagonistas. Los que, posiblemente sí cobraron el dinero o participaron porque les prometieron algún tipo de pago, los que se anotaron porque efectivamente están de acuerdo con el proceso castro-comunista que se está implantando en el país y los que, por ingenuos, se vieron envueltos en el culebrón y terminaron sirviendo de tontos útiles a los propósitos de quienes inescrupulosamente los manipularon.

La hermosa Mariangel Ruíz, en una serie de 3 tweets relató cómo habría sido el proceso para la supuesta compra de consciencias, lo cual me hace inferir que posiblemente a ella se lo ofrecieron, o alguno de los involucrados le contó que así fue, y Vidal, en una respuesta a @cgomezavila le dijo que Cristóbal Lander y otro actor cuyo nombre no recuerdo ahora, pero que trabaja junto con Lander en la obra que dirige Vidal, le dijo que ellos no habían aceptado. Esto da a entender que a ellos, posiblemente les hicieron la oferta, la rechazaron y le contaron lo sucedido a Javier. Sería buenos que los involucrados aclarasen esos puntos.

Decir a estas alturas que cada quien, sea artista o albañil, tiene derecho a tener una opinión política, a sostenerla y a expresarla abiertamente o no, es de perogrullo. Defiendo a capa y espada el derecho de cada quien a ser y expresarse y me encanta el lema “prohibido prohibir”.

Pero, por eso mismo, por la libertad, también los personajes públicos tienen que hacerse cargo de lo que hacen y dicen y aguantar el chaparrón que les caerá encima cada vez que cometan una pifia. Aspirar a lo contrario, implicaría que se retiren de la vida publica y se dediquen a la paz de sus hogares. Acepto que no deben ser insultados ni amenazados, pero ellos deben tomar esas expresiones como parte del precio a pagar por la fama que han perseguido con tanto afán y anhelo y por la que han trabajado.

Quienes en esta historia hayan podido cobrar por la venta de su conciencia y sin tomar en cuenta el futuro de Venezuela, me parecen peor que prostitutas, porque una puta ofrece su servicio a quien la contrata en una negociación entre dos en la que no sale nadie más perjudicado, se va a su casa, se lava con agua y jabón y listo, cumplió su función. Hasta ahora no conozco el detergente que pueda lavar conciencias.

Lo cierto es que los comentarios acalorados surgieron de lado y lado. Los involucrados salieron a declarar, en muchos casos a victimizarse por los insultos y amenazas recibidos y algunos a dar explicaciones que en lugar de salvarlos los retrataban y hundían más.

Leí que Roque Valero, en un tono más que amedrentado, decía que a él del oficialismo le gusta el “nacionalismo” y, de inmediato, pensé ¿de qué nacionalismo está hablando Valero? ¿Del nacionalismo que cerró RCTV y unas cuantas emisoras de radio? ¿Del nacionalismo que tiene presos y sin juicio a Simonovis y a Afiuni? ¿Del nacionalismo que nos ha sumido en la oscuridad de los cortes y racionamientos de electricidad y en la escasez de medicinas y alimentos? ¿El nacionalismo que ha multiplicado las muertes a manos del hampa?¿El nacionalismo que disfraza una doble devaluación con los ropajes de un “ajuste cambiario” para “defender” el bolívar? Eso más parece “nazionalismo”. Ahora, si es el nacionalismo de “viva Venezuela, mi patria querida”, del tricolor nacional, el himno, las alpargatas y el joropo, que yo sepa, contra este nacionalismo no se ha expresado Capriles.

En medio de todo este escándalo de la creación del sindicato “independiente” cuyos integrantes al día siguiente de conformado, aparecen en un acto junto al candidato de los Castro y todo su combo del Psuv, lo cual lo desacredita inmediatamente como sindicato y lo parcializa como movimiento político, después de que muchos de ellos pregonaban que no se pronunciaban a favor de ninguna tendencia porque “se debían a su público”, para salir a hacerlo en plena campaña electoral, surge la polémica por la prohibición del régimen de que Norkys Batista se presente con su monólogo en el hotel Venetur, propiedad del estado, no del gobierno, o sea, es de todos los venezolanos, a lo que se sumó la denuncia de Chataing de que no le permiten presentarse en el estado Barinas.

Dias antes, el ministro encargado de la cartera de turismo había advertido que a los hoteles Venetur no se les permitiría la entrada a los apátridas opositores que hubiesen osado hablar más del venerable difunto, El Cadaverísimo, cuyos restos yacen en el Cuartel de la Montaña y la presentación pautada del monólogo de la Batista fue la ocasión especial para demostrar que no estaba mamando gallo. Norkys no se puede presentar por ser oposición.

Como era de esperarse, el país saltó ante el atropello, en un mismo día, los caricaturistas más renombrados del país le dedicaron a la actriz y ex miss sus trabajos y todo el mundo empezó a exigirle al recientemente creado y desafortunado sindicato que actuara e hiciera que se respetasen los derechos de Norkys, como artista, de presentarse en cualquier espacio y más en un hotel que pertenece al estado venezolano, no al oficialismo.

Entre las excusas dadas para la suspensión del espectáculo dijeron que “no era apto”. Es decir que a la vergüenza de la discriminación por razones políticas, le sumaron el oprobio de la censura. Pero, a estas alturas, a los venezolanos nos nos asombran esos exabruptos del régimen. Es lo que de ellos cabe esperar. Lo contrario sí nos sorprendería.

Lo que escuchaba en el programa radial de Losinski y sí que no podía creer eran las declaraciones que Jorge Reyes daba acerca de la censura del régimen a la Batista.

Entre su balbuceo poco entendible que evidenciaba la incapacidad del muchacho a expresarse sin un guión en la mano, soltó esta perla: si Norkys quiere que el sindicato se pronuncie en su caso, pues que se inscriba en él.

Eso solo lo dice todo. No hay mucho más que agragar a tan lamentable posición. Pero más tarde, en el mismo programa, la propia actriz le comentaba a Losinski que ella había llamado personalmente a Messuti para exponerle su caso y cuando le dijo que no la dejaban presentarse en el Venetur por ser oposición cuando ya tenían entradas vendidas y la fecha estaba encima, Messuti le dijo que no le creía que no podía ser por eso. Evidentemente, él no leyó ni oyó al ministro.

Finalmente, Norkys le dijo que al llegar al hotel lo llamaba para decirle lo que le dijeran allí. La actriz llegó y, efectivamente, no le permitieron la actuación. Al llamar a Messuti, este le dijo que no era porque ella fuese oposición que le cancelaban el show sino por el contenido de la obra.

A mí, al oír esto, la quijada me llegó a las rodillas. Me resulta inconcebible que un artista pueda apoyar la censura, que le parezca bien que una obra sea prohibida por su contenido. Esto cuadra con cualquier esbirro de cualquier régimen facho, pero que lo diga alguien que se llama a sí mismo artista y que está conformando un sindicato, me parece deleznable. Sin tomar en cuenta que esa misma obra ya se había presentado anteriormente en esos espacios sin que nadie se quejara de su “contenido”.

Al escuchar en Buenas Noches a Mirna Ríos explicar su posición, tratando de entender entre su sentido llanto que no la hizo perder su buen humor y la verborrea, malos chistes y característica habladera de paja de Kico y Roland que hace que uno tenga que extraer con pinzas los que el entrevistado tiene que decir, infiero que la cantante actuó correctamente y tal vez fue sorprendida en su buena fe al verse luego envuelta en algo que terminó siendo un movimiento político, un acto de campaña más del oficialismo. Ella posiblemente resultó ser una del grupo de los tontos útiles.

Lo lamentable de toda esta historia es que pone en evidencia, una vez más, el país enfermo en el que estamos viviendo. Al insepulto se lo llevó su enfermedad, pero nos legó un país lleno de odio y resentimiento. Una Venezuela enferma física, psicológica, ética y moralmente. Nos dejó la profunda brecha divisoria excavada a fuerza de manipulación, odio, resentimientos y compras de conciencias durante 14 años, que al más pequeño de los eventos saca a relucir lo peor de cada uno de nosotros como seres humanos.

Que en un mundo superficial y de divertimento como el de la farándula, un mundo que es para el placer, el entretenimiento, el enriquecimiento del espíritu, pasen cosas como las que hemos visto y que nos retratan como personas, delatan la gravedad del país que nos legó “el proceso”.

Los seres humanos se enferman y, o bien se curan, o se mueren. Pero los países no mueren. Los países están en la obligación de sanarse. No tienen otra salida. Siempre pueden llegar a estar peor porque el fondo no parece existir, siempre se puede caer más, pero no llegar a morir. Venezuela está enferma, muy enferma, en nuestras manos está el ver cuándo vamos a empezar a aplicarle el tratamiento para que se cure.
Cada uno de nosotros tiene en sus manos la dosis de medicamento que la puede sanar o del veneno que la puede empeorar. Todo es cuestión de consciencia y decisión.

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