El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

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Devuelvan a la cómoda los hilos dentales

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Yo sé que hay muchas y muchos que cuando Obama dijo que declaraba a Venezuela como un peligro para Estados Unidos, corrieron a la gaveta de la cómoda a sacar los hilos dentales, las panteleticas y los calzoncillos de salir porque ya se veían empotrados contra la pared por un Marine de más de un metro noventa de estatura, con los ojos rubios del color del Mar Caribe y sonrisa Crest, de esa que ya hace tiempo no se ve por estas tierras del socialismo del SXXI.

Otros empezaron a dar alaridos histéricos porque ya sentían el zumbido de los misiles tierra aire sobre sus cabezas. Veían el hongo de la explosión de una bomba atómica en el horizonte.  Se imaginaban al negrito Obama mandando a ponerle 3en1 a las plataformas de los misiles que desde los tiempos de la Guerra Fría apuntaban hacia Rusia para moverlos unos grados a la derecha y enfilarlos a las costas venezolanas.

¡Terror!

No se les ocurrió pensar que esa declaración de “peligro inusual y extraordinario” -extraordinario tomado literalmente como fuera de lo ordinario, fuera de lo común; no como inmenso como lo pintan algunos traductores-, no es más que un requisito previo, un trámite burocrático, para poder proceder legalmente a sancionar a quienes sancionó, quitarles las visas y, si tienen cuentas en el imperio, poder congelárselas.

Acostumbrados como estamos a que en esta república bananera del norte del sur, se saltan la legalidad a la torera y con la Constitución hacen papel tualé,  pensamos que Obama podría hacer lo mismo. Quitar visas a lo arrecho y congelar cuentas.

Pues, no. Por muy guapo y guapachoso que sea el negrito, por mucha sinicutancia que tenga. Allá en el imperio hay una pautas legales que tiene que seguir. Unos requisitos constitucionales que cumplir. Y de eso se trató. El decreto se enfila contra quienes “violen los derechos humanos de ciudadanos venezolanos y que se involucren en actos de corrupción pública…”.

Para poner un ejemplo doméstico.  Es como si un odontólogo le dice al paciente que use una pasta dental equis pero que para que la pasta dental funcione debe primero comprar un buen cepillo de dientes. Sí no, la pasta dental no.surtirá efecto.

El paciente va a comprar el cepillo como le indicaron y alguien que lo observa dice:  ‘¡Qué peligro! Si le saca punta a ese cepillo puede hace un chuzo y sacarle un ojo a.alguien o atravesarle el corazón. Eso lo hizo un asesino en 1967″ .

Pues sí. Podría. Pero por lo pronto, sólo lo compra para cepillarse los dientes porque es el requisito para poder usar bien la pasta dental.

Por ahora, la declaración de peligro es sólo para hacer lo que hizo. Proceder contra funcionarios venezolanos corruptos y violadores de Derechos Humanos. Esos son los que tienen que estar asustados. Quienes tienen dinero de corrupción y narcotráfico en Estados Unidos. Quienes matan estudiantes y apresan sin debido proceso a la disidencia.

Esa declaración no es para invadir mañana a Venezuela y llevarse a Nicolás como a Noriega. O para hacer lo que hicieron en los años tales con tal país. Como quieren algunos hacernos creer.

¿Que esa acción de Obama beneficia a Nicolás?

Si Obama no lo hubiese hecho, el régimen se lo habría inventado -como de hecho lo venía haciendo-, porque saben que apelando al nacionalismo, al patriotismo ramplón, al chovinismo de librito, es la única vía que tienen para tratar de mantener ese menos de 20 por ciento de simpatía en el electorado que aún les queda.

Así que bájenle dos a las histeria de la guerra y las bombas y los misiles. Quítense esos hilos dentales antes de que se les manchen y agarren mal olor. Devuelvan los interiores y las pantaleticas de salir a la gaveta del chifonier. Siéntense en el bidet y échense agüita fría para que se les pase el sofoco, que, por ahora, no vendrá ningún Marine con cuerpo de escaparate de dos puertas y sonrisa Crest a empotrar a nadie.

Las sonrisas que seguiremos viendo a diario son las tristes y resignadas sonrisas Colgate tailandesa en las colas para comprar comida. No tendremos que apuntar fusiles -por muchas prácticas que se ponga Nicolás a hacer-. Lo que sí tendremos que apuntar será nuestro dedo en las captahuellas que ya se extienden por todo el país para que nos vendan lo básico. Lo que llegue. Lo que haya.

Para quienes quieran ir a la fuente original, este es el párrafo original en inglés y al picar en él acceden a todo el texto.:
I, BARACK OBAMA, President of the United States of America, find that the situation in Venezuela, including the Government of Venezuela’s erosion of human rights guarantees, persecution of political opponents, curtailment of press freedoms, use of violence and human rights violations and abuses in response to antigovernment protests, and arbitrary arrest and detention of antigovernment protestors, as well as the exacerbating presence of significant public corruption, constitutes an unusual andextraordinary threat to the national security and foreign policy of the United States, and I hereby declare a national emergency to deal with that threat.

Golcar Rojas

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Contra un régimen pestilente, Glade Unidad

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“Yo no pienso firmar ni una sola solicitud, proclama, exigencia o lo que sea que saque la oposición si no viene encabezada por la MUD, Capriles, Leopoldo, Ledezma, María Corina y toda la oposición. Todos juntos en una misma acción o no hay firma.”

Así actualicé mi estatus de facebook. Esperaba que salieran unos cuantos a recordarme a mi madre. Que saltaran ofendidos a decirme que así no se puede, que con gente como yo no saldremos nunca de esto, que dónde queda entonces el derecho a disentir…

Para mi sorpresa, el post no sólo tuvo unos cuantos “likes” sino que, incluso, los comentarios fueron en su mayoría a favor y algunos hasta manifestaban lamentar no haber pensado en eso antes de estampar su firma en la última solicitud planteada. Unos cuantos hasta lo compartieron.

Creo que a estas alturas ya está más que evidenciado que la masa opositora. Lo que damos en llamar el “pueblo” que no está con el régimen –y que aumenta en cantidad cada día, el rechazo ronda el 80 por ciento, gracias a las nefastas no-políticas del gobierno-, desde siempre ha demostrado que está unido en su lucha y dispuesto a seguir la iniciativa que nos conduzca a un cambio. Lo ha demostrado cuando ha salido en multitudinarias marchas en todas las ciudades del país, cuando ha asistido a concentraciones, a bailoterapias. Cuando lo han llamado a cacerolear y se ha quedado sin una sola olla en su casa sin abolladuras. Siempre ha respondido en masa al llamado de los líderes. Sea del lado de la oposición que sea que se convoque.

Salvo algún radical de teclado que es más la bulla que hace en las redes que el bulto que hace en la calle. Y uno que otro ‘exiliado’ que en mayúsculas pone en sus redes: “HASTA CUANDOOOO!!!! ES QUE NO SE CANSAN, NO TIENEN DIGNIDAD??? SALGAN A LA CALLE HASTA QUE EL TIRANO CAIGA!!!” mientras en su interior susurra “Que yo quiero volver”. La inmensa mayoría del pueblo opositor quiere una salida pacífica y electoral. Necesitamos una transición. Pero eso pasa primero por estar unidos. Desde la dirigencia hasta el vecindario.

La unión que la masa ha demostrado en incontables ocasiones, ha encontrado poco o muy débil eco en la dirigencia. Ya está bueno.  Que la próxima propuesta que se haga, en el encabezado diga:

“La MUD, Leopoldo López, Antonio Ledezma, María Corina Machado, Henrique Capriles Radonski… unidos al pueblo de Venezuela, solicitan, exigen, proponen, gritan, maúllan, esto, esto y aquello”.

Que se reúna la dirigencia en un cuarto. Que se jalen las greñas. Que se puyen los ojos. Que se pongan tachuelas en las sillas. Que se metan el pie cuando el otro pase. Pero que salgan de ese cuarto con una propuesta unitaria al país. Que metan en una bolsa los nombres y sorteen el lugar en que aparecerá la firma de cada uno en el encabezado. Que nos pidan la firma, la marcha, la acción, todos juntos. Si están todos, estoy yo. De lo contrario, les agradezco a mis amigos de las redes que no me manden links con petitions on line ni nada que se le parezca para que firme.

Que si a Leopoldo no le gusta que Capriles tiene pecueca, que le regale un Borocanfor porque Mexana no hay.

Que a María Corina le molestan los peos de caraotas refritas de Chúo Torrealba, que le mande un digestivo.

Que a Ledezma lo asfixia el violín de Leopoldo,  que le regale un desodorante. Están difíciles de conseguir pero cualquier cosa se lo envío por correo expreso.

Que a Capriles se le tapa la nariz con el olor a naftalina y humedad de Ledezma, que le regale un deshumidificador.

Que a Chúo no le gusta que María Corina…

No, María Corina es una señora y no debe tener ningún mal olor. Debe oler a rosas. Pero bueno, si Chúo siente un tufillo en María Corina a agua vieja del florero, pues que le cambie el agua y prenda un incienso.

Pero que de ese cuarto salgan con una propuesta al país. Una propuesta de todos para todos. Que si nos equivocamos nos equivoquemos todos. Sin un “Yo te lo dije”, sin un “Yo te lo advertí” después.

¿Pifiamos? Pifiamos todos.

Nos tapamos la nariz y nos volvemos a reunir y lo volvemos a intentar.

¿La propuesta tiene éxito? Gana Venezuela.

A cada uno de nosotros nos puede generar desconfianza alguno de los líderes de oposición, podemos percibir en uno o en otro algún tufillo molesto.

Pero, ningún olor que expidan esos líderes y que incomode a su vecino o a nosotros es más pestilente que la corrupción del régimen. Ninguna fetidez es más penetrante que la de los cuerpos podridos y con balas en la cabeza que se glade4han encontrado. Ningún hedor puede ser más atormentante que el de la sangre fresca sobre el pavimento o los sesos en una acera.

La pudrición de este régimen es tal, que ya sólo cuentan con las ratas y lo que se les acerca a última hora son solo zamuros atraídos por la pestilencia mortecina de la carroña.

Si quieren nuestra firma en una propuesta para sacar a los enchufados. Que se reúnan, negocien, conversen y salgan con una propuesta unitaria. Contra la peste fétida del régimen, Glade Unidad. Ningún otro adminículo podrá ser efectivo. La única manera de extraer la fetidez de este régimen. La unión hace la fuerza es más que una frase manoseada. Que lo digan los chilenos. Desconectemos del toma corriente a los enchufados, conectando el Glade Unidad, el mosquetero “Todos para uno y uno para todos”.

De lo contrario, si no veo la firma de todos en el tope, no se molesten ni pierdan su tiempo mandándome “Petitions on line”. No me interesa.

Venezuela parece un desvarío onírico de Beckett

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Requisitos para sacar constancia de residencia

Yo es que ya no sé si lo que estamos viviendo los venezolanos es un enrevesado e interminable capítulo inédito de una novela de Kafka o si se trata de una pesadilla mía y que cuando despierte me daré cuenta de que estoy en diciembre de 1991, en pleno segundo gobierno de CAP, y el mal sueño no ha sido más que el resultado de los traumáticos ocho días que acabo de pasar en La Habana, sufriendo por la triste realidad que viven los hermanos cubanos a quienes se les va la vida entre burocracia, colas y escasez y soñando con la posibilidad de salir un día de la isla.

Pretendí ir al banco a abrir una cuenta corriente, para lo cual pregunté en Banesco cuáles son los requisitos para “aperturar” el instrumento bancario:

Los requisitos son, me dice un amigo, recibo de luz a tu nombre -ya empezamos mal, pienso, porque no tengo recibo de ningún servicio que llegue a mi nombre-.
El amigo de Banesco prosigue:
2 referencias personales con direccion y teléfono fijo de quien firma la referencia y copia de su  cédula de identidad -fácil, lo resuelvo con los vecinos-.
Continúa:
Referencia bancaria, si tienes.
Carta de residencia otorgada por la prefectura de tu parroquia, si no tienes ningún  recibo de servicios a tu nombre. -Esto ya me olió peor. Yo sé lo que es intentar sacar un documento en ese tipo de instituciones del Estado.
Pero ¡mantengamos el optimismo!
Copia de la cédula, -fácil, siempre que en el centro de copiado tengan papel y tonner para la fotocopiadora.

Con mi optimismo incólume,  me paré temprano y me fui a la prefectura para ver qué se necesita para sacar una carta de residencia que diga que yo vivo donde vivo y no que soy un vivo que dice que vive donde no vive para estafar y delinquir. Que en “revolución” todos somos sospechosos y tenemos que, varias veces al día, demostrar que somos decentes y no vulgares delincuentes, choros.

Afuera de la prefectura las habituales colas de gente para hacer diferentes trámites. Lo normal. Nada que a estas alturas del Socialismo del Siglo XXI asombre a nadie.

Pregunto qué hacer para sacar la bendita carta y me dicen que pase a una oficina y pregunte por Isabel.

El espacio es un rectángulo de unos 25 metros cuadrados con 4 escritorios y, contando a vuelo de pájaros, unos 6 empleados. Hay como 4 personas haciendo diligencias y detrás de los trabajadores se atiborran en el piso cajas con carpetas que llegan al techo. Pregunto por Isabel y esta me da un papelito con los requisitos para sacar la carta de residencia.
A saber:

1) Original y copia de la cédula de identidad.
2) Original y copia del Rif (Registro de Identificación Fiscal) actualizado.
3) Constancia de residencia emitida por el consejo comunal, condominio, dependiendo del caso.
4) Original y copia del contrato de arrendamiento debidamente revisado por la Superintendencia Nacional de Arrendamiento de Vivienda cuando el solicitante habite un inmueble en condición de arrendamiento y/o autenticado.
5) Original y copia del pago correspondiente a un servicio domiciliario, tales como electricidad, aseo, Hidrolago, gas, Cantv (del mes anterior a la solicitud)
6) Venir con dos testigos venezolanos con copias de cédulas que no sean familiares.
7) Si el solicitante de la constancia no tiene ningún servicio a su nombre debe traer una autorización y copia de cédula del dueño del inmueble.
8) Los recaudos aquí exigidos deberán ser consignados en su totalidad por el solicitante de acuerdo al caso en una carpeta marrón tipo oficio y sobre manila tamaño oficio, quedando estrictamente prohibida la tramitación de solicitudes cuando falle alguno de los requisitos.
NOTA: TODAS LAS DIRECCIONES DEL RIF, ELECTRICIDAD, CONSEJO COMUNAL O CONDOMINIO TIENEN QUE ESTAR IGUALES y correo electrónico del solicitante.

¿Ya pararon de reírse?  Yo todavía no.

Río por la rabia que tengo, porque a veces, si tengo esta ira y no me río, me provoca es buscar un cañón de futuro y salir a matar canallas, como diría el amigo Silvio.

Río porque en el 2011 fui al Bank of América de Boston y con mi pasaporte y 100 dólares pude abrir en 10 minutos mi cuenta bancaria.

Río, porque, sin ir tan lejos ni en un país del primer mundo, mi sobrina Astrid, en Uruguay, recién llegada y como inmigrante, para abrir su cuenta bancaria solo necesitó fotocopia de la cedula -documento que obtuvo con facilidad y sin traumas-, constancia de domicilio -que no es más que un recibo de servicio de la vivienda donde habita sin importar a nombre de quién esté ese recibo- y fotocopia del recibo del sueldo. Más nada. Sin desconfianza. Sin que sospechasen de ella. Sin tener que demostrar que ella no es una delincuente ni una estafadora, porque en los países donde las personas son tratadas como ciudadanos todo el mundo es inocente, decente, honrado, hasta que se demuestre lo contrario.

¡Me rindo!
No abriré la cuenta bancaria.
No tengo suficiente fuerza de espíritu para intentarlo.

Cómo quisiera que en efecto esto no fuese más que una angustiosa pesadilla. Que a las 6 y media de la mañana suene el despertador y me despierte sudoroso y con taquicardia pero en un país serio, en una Venezuela que me trate como persona, como ciudadano y no en esta república bananera y kafkiana que parece un desvarío onírico de Beckett, en donde abrir una cuenta bancaria o comprar un litro de aceite de maíz es una inenarrable proeza.

Golcar Rojas

Mis 10 libros en Facebook

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Hay en el facebook una catajarria de jueguitos insoportables, de esos que hinchan las pelotas como dirían los perfectísimos argentinos, en los que lo etiquetan a uno para hacer unas especies de cadenas que terminan siendo un verdadero coñazo.

El tema es que te nombran y tienes que hacer lo que te invitan a hacer, por más ridículo que te parezca, y al mismo tiempo echarle la vaina a unos cuantos amigos más, quienes a su vez se supone que deben continuar el incordio hasta que, supongo, algún día, te vuelve a caer la plaga a ti. Tengo en mi bandeja de mensajes unos cuantos jueguitos que dejé guindando sin siquiera dar explicaciones. Que la vaina, en términos criollos, es una ladilla.

Pues bueno. En estos días, el amigo Juancé Gómez me convidó a hacer una lista de mis 10 libros preferidos. Luego de pensar en escurrir el bulto y hacerme el policía de Valera, me animé y escribí en mi muro la lista de mis libros.

Doy fe de que lo allí escrito y descrito es rigurosamente cierto y que cada libro mencionado tuvo los efectos descritos en mi alma, espíritu y mente y que tal vez de allí provenga este entuerto mental que intelectualmente me caracteriza. La lista, como toda lista, es arbitraria y está compuesta por los títulos que salieron espontáneamente de mi archivo mental, de primer golpe y sin escudriñar mucho. Si la hiciera con más detenimiento posiblemente terminaría siendo otra lista pero, al final, esto fue lo que dije en facebook y transcribo aquí con muy pocos retoques:

Ok. Juancé, aunque me ladillan un poco estas listas y hubiera debido mandarte a hacer puñetas como sabiamente lo hizo Milagros González, como me agarraste de buen humor –cosa rara en mí–,  voy a ponerme al descubierto.

No están en mi lista los grandes maestros de la literatura.  Esos, pocas emociones me han despertado. Me han enseñado muchas cosas pero muy pocas emociones, realmente.

Mi lista va de libros que por diferentes motivos y en diversas épocas de mi vida cayeron en mis manos,  los leí y me impresionaron independientemente de la calidad literaria y la originalidad o profundidad.

1º – A los 14 años cayó en mis manos “Motín en el reformatorio” de Jack Thomas, una historia perversa y negra no apta para un niño de 14 años de La Parroquia que me devoré impresionado con el relato. Por ese entonces, vivía mi hermano Toño detrás del reformatorio de Mérida y cuando escuchaba a las reclusas gritar obscenidades y cochinadas a los hombres a través de las ventanas, recordaba la cochambrosa novela de Thomas. Al día de hoy me eriza la piel la imagen de esas chicas, casi niñas, violando al vigilante del reformatorio en el baño.

2º – Al poco tiempo, paró en mis manos sin saber porqué pues no creo que ningún adulto me lo hubiera podido recomendar, un libro que,  por lo gordo y por las páginas de papel cebolla, parecía una biblia y que fue causa de mis desvelos adolescentes, pues me daban las cinco de la madrugada pegado a la historia de un grupo de jóvenes adolescentes que pasan un verano desenfrenado en un pueblo español, consumiendo cuanta droga se cruzaba en su camino, mucho sexo y licor y mucha diversión. “Los hijos de Torremolinos” de James A. Michener. Tampoco apto para la edad. O tal vez sí.

3º – “Por quién doblan las campanas”, de Hemminway, otro libro que me erizaba la piel y no me dejaba dormir. Eso de no preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti. Me retumbaba en la cabeza al cerrar el libro y apagar la luz.

4º “El pájaro espino”, de Collen McCollough. Tenía como 17 y las hormonas alborotadas. La sórdida historia de amor entre el cura y la protagonista me dejaba siempre con una erección. Nunca superé que, al final, todo termina siendo para la protagonista como un castigo divino a tanta irreverencia y lascivia. “Hay un pájaro que desde que nace empieza a buscar la espina más grande y alta del bosque. Cuando la consigue, la clava en su corazón y canta por primera y única vez en la vida. Entre más se hunde la espina y se aproxima la muerte, más lindo es su canto”. Versión mía del epígrafe de la novela. La versión seriada para la televisión, después, fue una decepción.

5º – “Shogún”, de James Clavell. Otro mamarro de libro que leí en inglés en mis meses en Wilmington,  Carolina del Norte, y que me presentó el fascinante mundo japonés con todo su exotismo y enseñanza de vida y la impresionante costumbre del sepukku.

6º – “Peonía” y otros libros de Pearl Buck, novelas que me mostraban el contraste entre el mundo chino y americano y que me gustaban por lo fácil que era leerlas y disfrutarlas. Siempre recuerdo una escena en una de ellas en la que la protagonista comentaba como había resuelto el contraste entre el impoluto blanco de la ropa de bebés de los gringos y el poco higiénico colorinche de los vestidos chinos. Ella decidió vestir a su bebé con ropa interior asépticamente blanca y la ropa exterior con la alegría de los colores chinos. Era su forma de sacar lo mejor de los dos mundos.

7º – “Las sandalias del pescador”, de Morris West, que puso en duda todo un sistema de creencias y enseñanzas, sobre la vida, la fe y la religión.

8º – “Entrevista con la historia” de Oriana Fallaci y otros libros de ella que me metieron el gusanito del periodismo en el cuerpo y me mostraron que los grandes personajes de la historia no son más que seres humanos con sus virtudes y muchos defectos.

9º – “El túnel” de Sábato que me mantuvo loco por casi un mes. Deambulando por las calles y haciendo cosas impensables a la gente que me quería. Hoy me juzgarían por violencia hacia la mujer y al prójimo.

10º – Los cuentos de “Autopista del Sur” y de “El perseguidor” de Cortázar que fueron mis noches de cielo estrellado en isla de Coche hace 30 años, tirado en el suelo de la plaza Bolívar del pueblo, a la luz de una farola y recostando la cabeza a un banco. Coche era dos calles de tierra entonces y oscuridad absoluta en la mayor parte del pueblo. Al día de hoy paso por esa plaza y me parece reconocer a “Circe” entre los arbustos de la plaza, o ser empujado por sombras invasoras en “Casa tomada”, o el atasco de la autopista francesa, o la impresionante visión de “Continuidad de los parques”…

De ñapa, te dejo mi biblia: “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar, un libro que es enseñanza de vida. Que a mí me enseñó a vivir. Si los seguidores de Paulo Coelho y toda la paja loca de la autoayuda tomaran esa biografía del emperador romano, la leyeran, saborearan, deglutieran, asumieran y entendieran toda la enseñanza que encierra sobre la belleza, los placeres de la vida, el amor, la tolerancia y la estrategia, quemarían en una hoguera a Coelho con sus libros y aprenderían a vivir la vida a plenitud.

Eso es todo querido amigo. Largo porque no sé hacerlo corto.

P.S. No me etiqueten en jueguitos del facebook, plis.

Barricada nacional por decreto

Foto encontrada en Twitter del 27 de febrero de 2014, inicio del "carnaval bolivariano".

Foto encontrada en Twitter del 27 de febrero de 2014, inicio del “carnaval bolivariano”.

Hay en Venezuela una especie de “lógica” castro-socialista-comunista para actuar y responder en diferentes circunstancias que se nos hace difícil de entender a quienes estamos dentro del país y casi absolutamente imposible de explicar a quienes allende las fronteras nos consultan. Supongo que es algo así como la interpretación criolla y chapucera de la dialéctica marxista.

Más de 15 días tiene el país a media máquina por las protestas que se han desatado en las más importantes ciudades del país. La calle fue el camino a tomar por los estudiantes y ciudadanos para elevar su voz en contra de la insostenible situación de escasez de productos básicos de alimentación, aseo personal y medicamentos, contra la grave inseguridad que nos azota y diezma,  contra la hiperinflación que hace que los precios de los productos se dupliquen en menos de 15 días, contra el estancamiento económico en general.

La solución del régimen ante estas protestas ha sido una brutal represión que ha hecho que quienes manifiestan se sientan más agredidos y refuercen sus acciones. Es como si en su chapucera interpretación de la dialéctica marxista, el régimen haya concluido que la mejor manera de apagar un incendio es rociándolo con gasolina –perdón por hablar de este barricadacombustible que precisamente ha significado desde hace unos cuantos años una tortura para los habitantes del Táchira donde las protestas han sido más constantes y sostenidas­­–.

En esa misma tónica chapucera. El régimen convoca a “una mesa de diálogo por la paz” a algo parecido, que al final resultó un lamentable show mediático que no logró convencer a nadie. Un espectáculo televisado en el cual el único que tuvo un discursos serio, coherente y contundente fue el empresario Lorenzo Mendoza, dueño de una de las pocas empresas productoras de alimentos que aún permanecen en pie y producen a su máxima capacidad a pesar del acoso del régimen. Lo demás fue circo, un circo que cerró con broche de oro el representante de los medios de comunicación en esa reunión, Carlos Bardasano, de Venevisión, que se limitó a decir “Ya todos dijeron lo que había que decir, así que buenas noches”, palabras más palabras menos. Solo le faltó la coletilla final: “Y compren en CADA”.

En fin, que mientras se desarrollaba el show del diálogo en las televisoras, mucha gente en diferentes regiones del país no pudo escuchar su contenido porque el ruido de los disparos de la GNB y de los colectivos de “paz”, las detonaciones de bombas lacrimógenas lanzadas en zonas residenciales y los gritos de los manifestantes pacíficos que estaban siendo atacados, no permitía escuchar el audio que salía de los monitores de televisión. Sin duda, una manera “dialéctica” criolla de practicar y hablar de paz.

Dentro de esa chapucería de la dialéctica criolla, se podrían enmarcar dos anécdotas escuchadas recientemente:

Una contada por un amigo que vive en el municipio San Francisco del Zulia. Al consultarle si allí no habían hecho guarimba los estudiantes, me dijo con una media sonrisa, más mueca que sonrisa en realidad:

-Allá un grupo intentó el primer día protestar pero inmediatamente llegaron los motorizados del alcalde a amenazarlos y como todo el mundo sabe de lo que son capaces el alcalde y sus patotas, pues se fueron a sus casas y lo dejaron así. En San Francisco no está pasando nada.

La otra, contada por una cliente:

-Nosotros en mi edificio hemos montado barricadas todos los días. Los muchachos trancan la calle con basura y escombros y algunas madres los acompañamos y apoyamos. Pero anoche, cuando ya teníamos montada la tranca, los muchachos sacaron sus pinturas para pintar en el pavimento consignas. Cuando estábamos en eso, se acercó un carro todo destartalado y los tipos mal encarados empezaron a amenazarnos. Corrimos hacia dentro del edificio y ellos nos gritaban “¡Vengan, marditos guarimberos, vengan pa’coñacearlos”. El susto fue grande. Cuando se fueron, yo les decía a los chicos que mejor nos fuéramos ya a dormir porque esos tipos iban a volver. Pero ellos insistieron en que iban a terminar la pintura. Al poco tiempo, escuché el ruido de las motos que se aproximaban. Venía el carro destartalado, acompañado de encampuchados en motos y escoltados por policías. Tuvimos que escondernos en el cuarto del bajante de la basura hasta que se fueron. Ya no sé si seguiremos guarimbeando.

Así ha sido en todo el país. La protesta pacífica cuando no es agredida brutalmente por la Policía Nacional, sufre violentas arremetidas de colectivos armados, generalmente, escoltados por cuerpos policiales.

Pero nada de eso, ha sido éxitoso para replegar a los manifestantes. Las barricadas las siguen montando, las calles las siguen trancando. Unas veces con más éxito como el lunes 24 cuandobarricada1 se realizó el gran trancazo nacional que en verdad paralizó una gran parte del país, al punto de parecer un domingo por la soledad en las calles y avenidas y los comercios cerrados, y otras con menos, pero sin llegar a la completa normalidad.

El país tiene más de dos semanas andando a media máquina. Los comercios abren a medias y cierran antes de la hora acostumbrada. La gente llega tarde a sus trabajos, el tráfico aunque en menor cantidad se hace más dificultoso por los accesos cerrados por las guarimbas. Parece que esto puso cabezón al régimen. No le hace mucha gracia a los jerarcas que las protestas luzcan como exitosas y que logren paralizar las ciudades, aunque sea a medias.

Entonces, en un alarde de ingenio de la dialéctica chapucera, para evitar que las barricadas de las protestas paralicen el país, el jerarca del régimen decide que mejor lo paraliza él. Tras un sesudo análisis, supongo, consiguió la solución para evitar la paralización del país por las protestas, hizo una especie de barricada nacional por decreto, le agregó dos días más al carnaval y decidió que el jueves 27 y el viernes 28 serían días festivos y no laborables.

Así, de golpe y porrazo, los venezolanos nos conseguimos con las calles desoladas, los comercios cerrados, las empresas improductivas. Un país con la grave situación económica que atraviesa Venezuela, pierde dos días productivos porque el régimen lo decide así. Pero, no conforme con esto. Como parece ser que el régimen quiere una generación bruta y sumisa, no conforme con quitar dos días mencionados a los centros de educación, ahora decide que durante no sé cuantos días de marzo los muchachos desde pre escolar hasta los universitarios, tampoco tendrán clases. ¿Qué país puede echar hacia adelante y salir de una crisis así? ¿Seguirá el régimen decretando asuetos hasta unir carnaval con Semana Santa? ¿Se tendrá algo de tiempo productivo y de educación antes de que lleguen las vacaciones de agosto?

Lo peor de todo este cuento es que la gran barricada por decreto del régimen, efectivamente, logró paralizar al país tanto o más exitosamente que las guarimbas. El 27 fue tan desolado como el #24F día del trancazo. Las barricadas en algunas calles lucían como verdaderas manifestaciones de arte urbano trancando las vías. Los dos días de asueto no hicieron que las protestas cesaran y tampoco que cesaran la represión y la violencia del régimen contra esas protestas. Caracas, Táchira, Mérida, Maracaibo, pueden dar fe de esto último durante el transcurso del jueves 27 de febrero, primer día del “carnaval bolivariano” 2014 en la Venezuela socialista.

La rara amabilidad del ‘picado por la luna’

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Los venezolanos nos hemos vuelto desconfiados, agresivos, hoscos, rudos, ariscos, maleducados, violentos. Al más mínimo error del otro saltamos con un grito y un batuquear de manos.

En la vía queremos pasar siempre de primero, irrespetando el derecho de paso de los demás conductores y poniendo en riesgo la vida de los peatones.
Una milésima de segundo después de cambiar la luz del semáforo ya tenemos la mano puesta sobre la corneta, sonándola con insistencia para que quien va adelante inicie la marcha.

Entramos a un ascensor y damos los buenos días y nadie responde. Damos las gracias y el “de nada” nunca llega. Parece que olvidamos que ser amable no cuesta nada y vale mucho.

La violencia cotidiana que nos toca enfrentar hace que desconfiemos de todo y de todos y que respondamos siempre con agresividad a la menor pifia de quien tenemos enfrente.

El gesto amable de los otros nos resulta algo raro, sospechoso. La amabilidad escasea tanto como la harina de maíz y la leche. La cordialidad hace rato que se fue de paseo por otros rumbos donde es mejor acogida.

Por eso, no logramos entender la gentileza y ante un gesto amable nos sentimos desarmados y no sabemos cómo responder.

Estaba yo pacientemente esperando en una fila de un supermercado para pagar mi compra. Quien pasaba antes de mí, llevaba el carrito de supermercado a tope y el mío iba medianamente lleno. Una chica se paró detrás con un paquete de pan y, cuando ya me tocaba pasar a la caja le dije:

—¿Usted va a pagar solo eso?

Ella, extrañada, me respondió que sí.

—Bueno, entonces pase usted primero —le dije yo con tranquilidad.

La mujer no sabía bien cómo reaccionar, qué decir, cómo responder a un gesto cordial al que parece hacía tiempo no se enfrentaba y, mucho menos en la cola de un supermercado, que con la “revolución socialista” se han vuelto sitios de alto riesgo.

La chica, a quien me imagino no le deben faltar en su trabajo insultos y malas caras de clientes, pues iba  ataviada con su uniforme y carnet al cuello de empleada bancaria, solo atinó a decir, como poniendo un pretexto para evadir mi gesto gentil:

—Pero voy a pagar con débito…

—Pues, saque la tarjeta y pase. Ni que fuera a mí al que le va a pagar.

La chica sonrió y aceptó mi amabilidad sin más excusas.

Ese mismo día, en otro supermercado -por aquello de las peregrinaciones de supermercado en supermercado a las que nos hemos visto obligados los venezolanos para poder medio completar una compra con lo que necesitamos-, en un pasillo, se encontraban tiradas desordenadamente en el suelo las cajas de pasta dental y jabón de baño que, con la escasez, ya ni se molestan en colocar en los anaqueles pues más tardan en ponerlos que en desaparecer.

Vi que en la última caja de jabón quedaban tres paqueticos de Palmolive de tres pastillas cada uno, los tomé y los metí en mi carro de compra. Un señor que venía detrás se lanzó a escudriñar entre las cajas sin éxito. Quería jabón, pero yo le había ganado de mano.

El hombre le consultó a los dependientes si había más jabón y, como es habitual en este país, la respuesta fue “No hay”.

Tomé uno de mis tres paquetes y se lo tendí al hombre. Me miró paralizado. No podía mover su mano para recibir el jabón. Me miraba con el asombro y el temor con el que yo miraba de niño al “habla solo”, aquel hombre de La Parroquia a quien “lo picó la luna” y terminó deambulando por las calles en un eterno monólogo en voz alta. “¿En serio?”, me preguntó.

—Tome, lleve uno —le dije y se lo puse en su carro de compra.

Sin salir de su asombro, solo logró abrir los ojos, levantar los hombros y, con una sonrisa, darme las gracias.

Yo pensé: «Parece que el “raro” soy yo. Si sigo así, terminaré hablando solo en voz alta por las calles de la ciudad. Como si me hubiera picado la luna».

Humor ilegítimo

reir

Debo confesar que, por mucho tiempo, incluso desde mucho antes de que el hoy difunto presidente pasara a mejor vida, sospeché de que se habían vendido al régimen, Estaba casi seguro de que los humoristas del país, en vista de la escasez de espacios, de la censura y la autocensura, habían terminado por vender su arte y creatividad al Socialismo de Siglo XXI.

De verdad, no los culpaba. No es difícil comprender que ellos también comen, tienen familia qué mantener, colegios qué pagar, multas eléctricas qué cancelar, si no quieren que la intermitente oscuridad se les torne permanente. Por muy buen humor que tengan, tienen que pagar al buhonero de la esquina la Harina Pan a 50 bolos y el azúcar a 20 el kilo. O sea, como todos los que no estamos inscritos en una Misión del gobierno, si no trabajan, no comen y, si lo único que saben hacer es humor y, en este país, el omnipotente régimen es el único que da empleo, ¿qué les quedaba? O se vendían al régimen, o sucumbían a la “insiforia”, vieja palabra maracucha que denota la más absoluta ruina y que, por más que pase de moda, es la que mejor expresa esa sensación de pobreza extrema. Porque, por ejemplo, no es lo mismo decir “el chavismo dejó el país en ruinas” que “El chavismo dejó el país en la insiforia”.

En fin, ¿quién podría señalar a Laureano Márquez, a Claudio Nazoa, a Emilio Lovera, a los del Chigüire Bipolar o a Rayma si, para poder comprar 4 rollos de papel tualé, a escondidas en el chino de la cuadra a 90 bolívares, más guillaos que quien compra droga, se vieran forzados a escribir los guiones a los ministros y al supuesto presidente? No sería yo quien tirase la primera piedra. Leía, oía y callaba. Aunque cada vez, reía menos.

Pero, resulta que, cuando ya estaba absolutamente convencido de mi teoría, la hermana, del cuñado, de la prima de un amigo cuyo hijo está en el mismo hogar de cuidado diario a donde lleva a su peque Rosita, la señora que le plancha los boxers a Laureano, -sí, sí. No se asombren. No creerán ustedes que Laureano con esa cara de social cristiano que se gasta va a usar slip o hilo y, mucho menos que, tan Opus como se ve, como buen copeyano, se pondrá los boxers sin plancharlos-.

Bueno, pues mi amiga me chismeó que Rosita, la doñita de la plancha, contó de la desesperación en la que entró el humorista cuando vio la noticia que daba cuenta de que Nicolás había dicho que Chávez al momento de morir “No tenía casa, ni carro. La pensión que le daban, la donaba a los pobres. Él hizo un voto de pobreza”. 

-¡No puede ser! Esto era “Pobre de toda santidad”, mi columna para este viernes en Tal cual, -dice Rosita que se quejaba el humorista, batuqueando el periódico hacia el cielo-. ¿Cómo pudieron, de nuevo, fusilarse un texto que ni siquiera he publicado? Ahora, ¿qué escribo para el periódico?

Contaba la mujer que ya antes le había visto una crisis parecida cuando Laureano vio que denunciaban desde el gobierno que la oposición había comprado por docenas aviones de guerra. El hombre, furibundo, se pasaba la mano por la cabeza con frenesí y decía con ojos llorosos y cabellos erizados, como si hubiese metido los dedos en un tomacorriente o se peinara con triqui-traquis:

-Estos desgraciados tienen que haberme hackeado el computador. No solo me vigilan e intervienen el teléfono sino que también el computador me lo tienen controlado. No hay otra explicación para que se filtrara mi columna sobre los aviones antes de que la publicara  en Tal Cual.

A partir de ese día, a Laureano, por más que quiere escribir con humor, solo le salen textos tristes y dramáticos que no hacen sonreír a nadie.

Cuentan que algo similar le pasó a Claudio Nazoa cuando escuchó que Nicolás decía “Nosotros tenemos un objetivo con el Sicad: torcerle el brazo ‘completico’ al dólar paralelo”.

“¡Coño, alguien escuchó cuando le contaba a Kico Bautista de qué iba mi artículo!”, pensó Nazoa al ver la declaración. Y, días después, cuando leyó que Eljuri afirmaba muy serio que “la inflación debe bajar en junio y la escasez en los próximos dos meses “será un problema resuelto”, rió con nerviosismo a carcajadas, con los ojos más salidos de sus órbitas de lo habitual, se afiló las puntas del bigote con los dedos índice y gordo y gritó histérico:

-¡Me tienen pillado! ¡Saben de qué escribo incluso antes de que lo escriba! Se acabó. no escribo una línea más. Viviré de hacer mis panes de jamón ¡Hasta hoy regalo esos panes en navidad! Si el gobierno se va a robar mis textos antes de que los publique, pues me dedicaré a vender pan de jamón todo el año y se acabó la pendejada de la humorada. Total, para lo que da hacer humor en este país y con semejante competencia desleal…

Y por allí siguió la enloquecida perorata del Nazoa que se veía rico a punta de hacer pan de jamón sin pararse a pensar de dónde diantres sacaría la harina.

Con Rayma no fue diferente la historia. Dicen que dos hechos la hicieron pensar definitivamente en cambiar de profesión. Uno fue cuando vio que una caricatura suya de biberones y leches maternas entre rejas era plagiada por las palabras de una diputada que ofrecía castigos y multa a quienes usaran esos productos y, el segundo y definitivo, fue cuando vio a la ministra de Deportes con un body painting de generala, exactamente igual al que le había pintado ella a Lina Ron, en una caricatura que guardaba bajo el colchón.  Ese día, despidió a la mujer que iba dos veces por semana a limpiar su casa y se inscribió en un curso de peluquería canina on line, porque de hambre no se iba a morir. “Prefiero pelar perros que pelar bolas -dicen que dijo-. Si encima de que nos persiguen, nos enjuician, nos acosan y multan, nos van a boicotear el trabajo antes de que se publique en El Universal, me doy por vencida y empiezo a peluquear cachorros”.

Emilio Lovera, con un humor digno de ser el futuro cliente de Rayma, o sea, de perros, sacó su traje hediondo a naftalina, la peluca y la barba de cuando interpretaba a Perolito y se juró que, en adelante, se dedicaría a recoger latas y pedir limosna, luego de ver que Samán le robó, con puntos y comas, el texto completo del que sería su próximo stand up comedy, en el que hablaba de que saldría a perseguir a los buhoneros causantes de la inflación con su especulación. Show que tenía escrito junto con una jocosa charla en la que hablaba de que en las cárceles no había presos sino “privados de libertad y no existían “pranes” sino líderes negativos. El espectáculo finalizaba cuando Lovera, mirando a la tribuna, fúrico y con mirada de poseso decía:

“Pranes no hay, y el que los conozca que diga quiénes son”.

Los otros que, según dicen las malas lenguas, están buscando a qué dedicarse -parece que ya metieron papeles para optar por cargos de profesores universitarios (¡así estarán sus almas!)-, son los de El Chigüire Bipolar, pero antes, entablarán una querella judicial por derechos de autor y plagio a los del Sibci y de “Ola Bolivariana”, porque no hacen más que publicar con “copy y paste”, en sus portales de internet, sus posts humorísticos. Demanda que todo el mundo sabe cómo terminará con el TSJ que nos gastamos en este país.

Así, poco a poco, han ido y seguirán cayendo uno a uno los humoristas y comediantes de este país. La siguiente fue Tania Sarabia que está montando un restorán en el patio de su casa para vender almuerzos hechos con las recetas de su abuela porque Jaua le chalequeó la obra de teatro que estaba por estrenar y que se llamaba “Patria o papel tualé”. Ella, como es su costumbre, no se amarga y muerta de la risa echa el cuento de cómo el canciller se aprendió completico el texto de la comedia teatral.

Dicen que el gremio de humoristas del país está haciendo una petición on line para exigirle al gobierno que no se meta en su campo de trabajo, con amenazas de dedicarse ellos a gobernar si el régimen insiste en hacer humor ilegítimamente. Parte de la petición diría, más o menos, así:

“Señores del régimen, respetuosamente les decimos que no hay creatividad ni humor que pueda con ustedes. Están empeñados en serrucharnos el trabajo y resulta que  siempre terminan contando por adelantado el final del chiste.

Los humoristas nos negamos rotundamente a dedicarnos a copiar y pegar las declaraciones y noticias que ustedes emitan, por muy hilarantes que nos parezcan. Preferimos dedicarnos a la panadería y a pelar perros.

Ustedes, y se lo decimos sin acritud, están matando el humor. Se dedican a hacer comedia de manera ilegítima, como todo lo que hacen. Ilegitimidad parece ser su sino. Los chistes que ustedes hacen no causan risa a nadie porque, para hacer humor, hay que tener talento, cosa de la que carecen todos ustedes que ostentan cargos oficiales. Talento, humor y régimen son palabras opuestas, antogónicas, que no cuadran en una misma oración.

Es por eso que, mientras la gente disfruta y ríe con nuestras ocurrencias, cada vez que ustedes pretenden hacerla reír con sus humoradas, terminan todos llorando a moco tendido.

Ustedes ejercen el humor de manera ilegítima, por eso sus chistes terminan siendo una payasada. Pretenden hacer una gracia y les sale una morisqueta. Eso se debe a que a nadie le gusta que se burlen de uno. Los chistes de ustedes, terminan siendo una ofensiva burla a la lógica y a la inteligencia. Todo el mundo se da cuenta de que se están burlando del país, que se ríen “de” nosotros y no “con” nosotros, como haríamos los verdaderos humoristas.

Finalmente, si ustedes insisten en seguir demostrando día a día que, como humoristas, hacen muy mal gobierno y como gobernantes hacen pésimo humor. Nosotros nos veremos en la imperiosa necesidad de asaltar el poder y enseñarles a ustedes cómo se gobierna bien y cómo se hace buen humor”.

Firmas en depósito.

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