El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

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Vivir en un paréntesis

parentesis

Hace 16 años en Venezuela se abrió un paréntesis. Muchos apoyaron, muchos celebraron, muchos se pusieron a la orden del nuevo gobierno para colaborar en la recuperación del país y la profundización de la democracia. Tendremos una democracia participativa y no solo representativa como hasta ahora. Otros estábamos recelosos, desconfiábamos de un gobierno en manos de militares golpistas. Unos y otros, en todo caso, creímos que se trataría de un paréntesis de cinco años. Ese paréntesis duraría lo que duraba un período presidencial, a lo sumo.

Pasó el tiempo. Vino la constituyente.  Empezaron los desencuentros y las desilusiones. El régimen empezaba a mostrar el tramojo pero aún había fiesta de triunfo en muchos sectores. La esperanza del cambio no se desvanecía. El paréntesis seguía abierto.

Se empezaron a crear argucias legales para afianzar el régimen en el poder. A vuelo de pájaro creo recordar que una decisión del Tribunal Supremo de Justicia determinó que el período presidencial no debía teminar cuando le correspondía

No obstante,  muchos insistían en que ya estaba por cerrarse ese paréntesis.  Al régimen le queda poco. Está  “débil, asustado y acorralado” por eso actúa como actúa. De allí tanto desafuero. La procrastinación nos invadía.

Llegó el 2002, un paro general de actividades pondría cierre al paréntesis. El país no aguanta más. Llegaba el fin de unos funestos años. Ningún gobierno podría sostenerse con cientos de miles de personas en la calle y toda la actividad productiva, incluyendo la principal fuente de divisas, la industria petrolera, exigiendo su salida. El paréntesis estaba por cerrarse. Es sólo cuestión de aguantar un poco.

Llegó el golpe de Estado. La confusión. La supuesta renuncia. La entronización de Carmona Estanga. La supresión de todos los poderes. La persecución de algunos. La huída de otros. La muerte de muchos. Cerrar el paréntesis traía consecuencias.

De pronto. Unas negociaciones. Unos hechos que aún no quedan claros. La carta de renuncia no era tal. “La cual aceptó”  ya no fue más.  El retorno fantasmagórico a media noche del tirano depuesto. El paréntesis seguía abierto.

20 mil trabajadores de la petrolera quedaron sin trabajo de un pitazo, literalmente. Hasta de sus viviendas los sacaron. Los persiguieron para que no encontraran trabajo en otros sitios. Muchos se fueron del pais. Otros lograron montar negocios. Algunos empezaron a hacer comida para vender. No había por qué asustarse. El paréntesis algún día se cerraría y regresarían todos a sus puestos de trabajo para reconstruir la industria que estaba en el suelo. Serán recibidos como héroes y su sacrificio recompensado, cuando el paréntesis se cierre. La industria y el país no aguantarían muchos años en esas manos inexpertas.

Vino el cierre de RCTV que para muchos sería la guinda.  Si se atrevían a ir contra el más viejo y popular canal d televisión, el paréntesis se cerraría definitivamente. Lo cerraron. “Un amigo es para siempre”. Miles de personas quedaron sin trabajo pero tranquilos, eso sería por poco tiempo. RCTV más temprano que tarde regresará . El paréntesis estaba próximo a cerrarse.

Tuvimos elecciones de diputados en 2005. La línea de la oposición fue abstenerse de participar. Eso es una pantomima. No vamos a convalidar al régimen en una Asamblea Nacional. Si no hay representantes de la mitad del país opositora en esa Asamblea todas sus acciones serán ilegítimas e ilegales y el mundo la desconocerá… El paréntesis tendría que cerrarse forzosamente ante un régimen ilegítimo donde la oposición no tendría  voz ni representación.

Venevision y Televen empezaron a bailar al son que sonaba en Miraflores. De un plumazo cerraron más de 30 emisoras de radio. Pero no había de qué preocuparse. Eso no sería para siempre.  Lo que vivía el país no era más que un paréntesis.

Cerraron miles de empresas e industrias. El país se deterioraba a toda prisa. Cada vez se producía menos. No había inversión en infraestructuras. Venezuela se sumía en la oscuridad por falta de inversión en el sector de la electricidad. La población crecía, se triplicaba y la infraestructura de Venezuela no le seguía el ritmo. No se invertía, no se crecía en servicios al ritmo que lo exigía el crecimiento poblacional. El parque automotor se triplicó y las vías seguían siendo las mismas y sin mantenimiento. El colapso se hacía inminente. La delincuencia, el narcotráfico, la corrupción, la entrega de las FAN, de ministerios, de la nación a manos cubanas era intolerable. La palabra “pran” se hizo familiar y el secuestro y el sicariato cotidianos en cualquier ciudad. La inflación no tiene límite ni control. El país se rebelaría  en cualquier momento para cerrar este oprobioso paréntesis de nuestra historia. No se podía humillar tanto al “bravo pueblo”.

Cada nueva elección se nos decía que ahora sí llegaba el fin. El paréntesis a puntico de cerrarse. Metieron presos a muchos por órdenes dadas en cadenas de radio y televisión. Murió Franklin Brito reclamando justicia. Todo signos de que el régimen estaba por caer.

Sin apenas darnos cuenta y sin reaccionar nos vimos haciendo cola. Tres, cuatro horas de cola para comprar alimentos básicos cuando hay y racionados. Largas colas para la gasolina, para el gas. El numero de.cédula paso a ser el control del racionamiento. Los anaqueles de los supermercados se vaciaron. No hay. No hay. No hay.  NO HAY. Ni azúcar, ni aceite, ni harina de maíz, ni harina de trigo, ni jabón de baño, ni detergente para lavar ropa, ni afeitadoras, ni pañales, ni papel tualé, ni medicinas, ni insumos médicos en hospitales, ni cauchos para vehículos, ni baterías… En cualquier porche de vivienda una ponen una mesa con los productos inexistentes en loa supermercados a cuatro veces su precio sin que haya autoridad que lo evite y sancione. En muchos sitios el mercado negro es controlado y cuidado por policías y militares.

El exilio se volvió sino y signo de la venezolanidad actual. Las familias se desmembraron. Las despedidas de ojos salobres nos marcan a diario. Ayer un hijo, hoy un hermano, mañana un amigo. Venezuela pasó de ser hogar de acogida de inmigrantes a regalarle sus hijos al mundo. Se cuentan por miles los venezolanos que se han ido procurando el futuro, el bienestar y la tranquilidad que les niega hoy su país natal. Se van con la expectativa de un posible futuro retorno, cuando el paréntesis se cierre…

Ese paréntesis abierto se hace eterno e invivible, pero se sobrevive en la esperanza de que un día habrá de cerrarse.  Esto no lo aguanta nadie. Esto es insoportable. Sigue la procrastinación.

Y llegó el cáncer. La enfermedad nos salvaría. La parca se encargaría de hacer lo que los venezolanos no pudimos o no quisimos. La muerte nos cerraría el paréntesis.

Murió.

Cual monarca, dejó un sucesor. Al que menos esperábamos. Al menos preparado. Por quien nadie daba medio. Quién definitivamente cerraría el paréntesis porque ni hablar sabe. Imposible que con semejante currículum y falta de preparación el país vote por él. Las elecciones pondrían fin al paréntesis y punto final al desastre.

El sucesor ganó las elecciones. No durará 6 meses. Imposible que semejante personaje gobierne al pueblo “que el yugo lanzó”. No creo que a este le aguanten lo que le aguantaron al difunto. Pasaron los meses. Llegaron las guarimbas. Llegó el diálogo.  Llegó #lasalida. Pasó un año.

Ya no quedan medios de comunicación independientes más allá de El Nacional y uno que otro programa de radio. Globovisión, Últimas Noticias y El Universal más tardaron en decir que no cambiarían su línea editorial que en incumplir su palabra. La censura es el pan de cada día. Los diarios han reducido sus páginas gracias a la falta de papel y divisas para importarlo. Otros han cerrado.

El régimen está débil. Está acorralado. Se siente débil y por eso hace lo que hace. Están raspando la olla porque se saben fuera. El país no aguanta más. La procrastinación se perpetúa. El paréntesis sigue abierto…

Golcar Rojas

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Venezuela en un cuadro

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La depresión no pasa. Crece y se prolonga como crecen y se prolongan las colas y los comercios asediados, acosados por un régimen empeñado en acabar con toda iniciativa productiva.

Uno trata de evadirse pero la realidad lo persigue. Se conecta a las redes para desconectarse, sale a pasear, trata de no pensar en esta absurda y cruel realidad que nos ha tocado vivir pero no hay manera. Cuando juegas con fotos para no pensar y subes una de amor y amistad al Facebook, la realidad se te cuela en un link a un triste video de un comerciante árabe que llora mientras es detenido tratando de explicar que no puede vender su mercancía calculando el dólar a 6,30 porque la compró con dólar a 60,00 y, muy probablemente, tendrá que reponerla con dólar a 68,00, si es que decide continuar con su negocio.

El paseo se convierte en una tortura, las colas se dispersan por todas partes. La gente parece agua que se desborda. A las ya acostumbradas hileras de gente frente a supermercados para tratar de pescar un kilo de leche o un litro de aceite, se le suman la nuevas, las desatadas al grito de “¡Que no quede nada en los anaqueles!”. Frente a las tiendas de electrodomésticos, frente a Traki, a Zara, a Epa… el río de gente en frenética onda consumista se reúne para aprovechar la rebatiña. Uno no deja de sorprenderse ante semejante furor consumista propiciado por un régimen que se autocalifica como comunista.

La locura consumista desatada por el desafortunado llamado de Nicolás Maduro es tal, que la gente ni siquiera se percata de que, en muchos casos, están haciendo colas de hasta cinco horas para comprar al mismo precio que estaba la mercancía antes del desatino de Nicolás. Otros, después de horas en la hilera entran con 10 mil bolívares a pretender comprar un aire que está en 18 mil. Dan una vuelta y salen con las manos vacías y la decepción y el cansancio en el rostro.

“¡Que no quede nada en los anaqueles!” resultó ser la mejor promoción, el mejor slogan, que le pudieron haber hecho a muchos comerciantes. Sus anaqueles quedaron vacíos sin bajarle ni un bolívar a sus productos.

Junto a los engañados y los ilusos, se apuestan a las puertas de los establecimientos los aprovechadores de siempre. Esos que ven en este festín la gran oportunidad de hacerse con arte popular7mercancía a precios de gallina flaca para luego aprovechar de revenderla a precios de oro cuando la escasez que se avizora haga su entrada triunfal y el mercado negro en ciernes se termine de configurar. Otros, compran para llevar esa mercancía a Colombia y obtener millonarias ganancias con poco esfuerzo. Solo unas horas de cola y una buena mordida a los Guardias de la frontera. Muy poco esfuerzo para tan jugoso negocio.

Definitivamente, la evasión no es posible. Por donde uno meta la cabeza, la realidad lo cachetea con fuerza. Una imagen de una torta de chocolate y fresas en Facebook, colgada para endulzar el triste día, termina siendo un rosario de lamentaciones sobre política.

La vecina me cuenta que a muchas de las empresas que hoy obligan a vender a precios rebajados, según lo contó alguien cercano al régimen, efectivamente recibieron divisas a precios preferenciales. Nada nuevo en realidad. Todos sabemos como muchos empresarios terminaron adquiriendo dólares preferenciales a través de empresas de maletín, en contubernio con gente del régimen que se llevaba su buena tajada por adjudicar esos dólares. Ninguno de esos dueños de empresas son los que están detenidos en este momento. Solo los gerentes y encargados de las tiendas parecen tener que responder con la privativa de libertad. Todo hecho arbitrariamente, obviando la presunción de inocencia y el debido proceso. ¿Acaso esos gerentes y encargados de tiendas fueron los que se enriquecieron con las divisas preferenciales?

Llego a mi casa, aturdido luego de una semana agobiante de depresión y angustia y solo da vueltas en mi cabeza la imagen de un cuadro de Nabor Terán que vi en el Centro de Arte de Maracaibo, Lía arte popular5Bermúdez.

Fue el 24 de octubre, día de fiesta y asueto regional. En las salas altas del CAM, se exhibían las piezas de la colección del Museo de Arte Popular Salvador Valero de Trujillo. Una interesante colección con lo más representativo de la imaginería popular venezolana. Una delicia de exhibición en la que la imagen de “La revolución por la torta en Venezuela”, de Terán, una pieza ensamblaje en relieve de 2002, se quedó fijada en mi mente como una alegoría de la Venezuela actual y que en estos días de delirio consumista “revolucionario”, me asalta a cada instante.

Vi la obra de Terán, justo después de un desagradable recorrido por la nave central del Centro de Arte donde se desarrollaba la Fería del Libro, un evento que repugnaba por la palurda propaganda del régimen que abundaba por todas partes con afiches de Nicolás y del difunto dispuestos en los paneles de los stands. Una vergonzosa muestra de la viveza de quienes detentan el poder.

El cuadro de Terán, en ese contexto, resultaba aún más elocuente de lo que de por sí es: En la parte inferior central, se ubica un pastel. A sus lados, una hilera de roedores negros con boinas rojas y manchas blancas, a la izquierda. Otra hilera, de ratas blancas con banderines, a la derecha. Ambos grupos se ven dispuestos a atacar a dentelladas, sin compasión, el pastel en medio de la calle. En la esquina superior izquierda, un hombre solitario -¿tú? ¿Yo? ¿Bolívar?- de espaldas a un ave se pregunta: “Dónde están presos los corruptos”.

Del lado de las ratas negras con boinas rojas, un texto reza: “Quién pudiera comer uvas y no clavos… Tenemos manchas blancas porque el cáncer se pega…”.

Leo  la inscripción y corro una vez más a ver la fecha de la realización del cuadro: “2002”, diez arte popular6años antes de que nos enterásemos que Chávez, el padre de todo este desastre, moriría de la fatal enfermedad. ¿Una premonición?

Entre el pastel y las ratas blancas con banderines, otra inscripción reza: “¿Ustedes quieren la patria o la torta? ¡La torta! ¿Por qué? por ella somos millonarios a costas de mentiras nosotras vivimos felices. Cuando se muere un tonto, nace un penal… ¡Sigan botando!”.

Es arte popular. Es arte ¿ingenuo? Es un cuadro desgarrador que nos retrata tan literalmente que no puedo dejar de pensar en él con la piel erizada cuando veo lo que nos pasa y avizoro lo que nos vendrá.

¿Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla?

Imagen tomada del blog "Sucede Ahora por Angélica Mora"

Imagen tomada del blog “Sucede Ahora por Angélica Mora”

-¿Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla?

-¡Sííííí!

-¡Sííííí! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Tiene cáncer!

-¡Tiene cáncer!, No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡A Bocaranda le dijeron que tiene un absceso pélvico!

– ¡A Bocaranda le dijeron que tiene un absceso pélvico! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡A Marquina le dijeron que convulsionó y vomitó y por eso se lo llevaron de emergencia a Cuba!

-¡A Marquina le dijeron que convulsionó y vomitó y por eso se lo llevaron de emergencia a Cuba! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡El cura palmar dijo que se murió y lo tienen esperando a la fecha oportuna para decirlo!

-¡El cura palmar dijo que se murió y lo tienen esperando a la fecha oportuna para decirlo! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Que viene con todos los hierros a la toma de posesión: Muletas, silla de ruedas, bastón y andadera!

-¡Que viene con todos los hierros a la toma de posesión: Muletas, silla de ruedas, bastón y andadera! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Villegas dice que lo operaron y que está muy bien, recuperándose!

-¡Villegas dice que lo operaron y que está muy bien, recuperándose! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Maduro dice que la operación fue muy larga y delicada pero oremos por su pronta recuperación y que los malditos escuálidos dejen el odio!

-¡Maduro dice que la operación fue muy larga y delicada pero oremos por su pronta recuperación y que los malditos escuálidos dejen el odio! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Habló y criticó a los que majunches que votaron por la oposición!

-¡Habló y criticó a los que majunches que votaron por la oposición! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡MuertoQueHabla tiene cables tornillos, tubos, clavos… Solo le falta centrifugar y listo, es una lavadora!

-¡MuertoQueHabla tiene cables tornillos, tubos, clavos… Solo le falta centrifugar y listo, es una lavadora! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Berenice dice que los familiares siguen pidiéndole a Dios que él acepte que está enfermo, porque “los paleros le aseguraron que está curado y él se lo cree”!

-¡Berenice dice que los familiares siguen pidiéndole a Dios que él acepte que está enfermo, porque “los paleros le aseguraron que está curado y él se lo cree”! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Diosdado dijo que la toma de posesión de MuertoQueHabla puede retrasarse por el reposo!

-¡Diosdado dijo que la toma de posesión de MuertoQueHabla puede retrasarse por el reposo! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Nilcia dice que lo vio rozagante en una foto!

-¡Nilcia dice que lo vio rozagante en una foto! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Arreaza dice que está bien, dando órdenes y gobernando desde su reposo!

-¡Arreaza dice que está bien, dando órdenes y gobernando desde su reposo! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

-¡Marquina y Palmar dijeron que se filtró del Cimeq que está intubado y le queda poco tiempo de vida!

-¡Marquina y Palmar dijeron que se filtró del Cimeq que está intubado y le queda poco tiempo de vida! No, que si Quieren que les cuente el cuento de MuertoQueHabla.

Y así ha pasado año y medio. Desde junio de 2011 con la bendita historia interminable de MuertoQueHabla. Ya a mí me está entrando esa extraña sensación en la boca del estómago que me sucedía a los 15 minutos de estar con el desgraciado cuento del gallo pelón. A ratos me provoca mandar a Twitter a la mierda, no volver a abrir el Facebook, ni de vainas acercarme por Globovisión y mucho menos por VTV.

La úlcera me va dejando un sabor metálico en la boca cada vez que veo algo del inacabable  cuento o lo escucho por radio. A lo que mientan las palabras “Cáncer de MuertoQueHabla”  corro despavorido. Solo quiero escuchar música en la radio y ver “Aquí no hay quien viva” o “Corazón corazón” en televisión de España para no toparme con la historia sinfín.

A todas estas, después de año y medio, lo único que hay es: “dicen que”, “se filtró que”, “se supo de buena fuente que”. Nadie ha visto un informe médico, nadie ha visto ni siquiera una piche radiografía, no se sabe a ciencia cierta ni siquiera quiénes y de dónde son los médicos tratantes y mucho menos qué cáncer es, si es ciertamente un cáncer, si el fulano absceso pélvico originario era evidencia del bendito cáncer o solo una espinilla, un furúnculo.

Ni pensar en tener esperanzas de que el equipo médico tratante, o al menos uno de ellos, una enfermera, un camillero aunque sea, dé una declaración de prensa en la que explique de qué enfermedad se trata, qué le han sacado o metido cada vez que supuestamente lo intervienen, cuáles son las expectativas de vida. Nada. Solo dimes y diretes, runrunes y lamentaciones.

Ya el país tiene un buen tiempo sin Presidente, con lo cual hemos podido darnos cuenta de que no hace mucha falta que alguien ejerza ese cargo pues, la vida nacional no se ha parado. Venezuela no ha mejorado; pero tampoco ha empeorado con la ausencia. Simplemente sigue, tan mal como venía, pero sigue.

El problema es que una Nación necesita a un responsable, aunque sea para que firme los cheques, dé el mensaje de año nuevo, lo represente de cumbre en cumbre. No me imagino lo que son esas reuniones de los mandatarios del mundo sin las mamarrachadas del camarada venezolano. Eso debe parecer un velorio.

En esa historia interminable de MuertoQueHabla cayó el país entero. Unos se lamentan, lloran, oran, se jalan los pelos, piden a Dios, ruegan a los santos y a las vírgenes –esos que poco tiempo atrás eran acribillados y descabezados a piedra y palo por los supuestos socialistas ateos- a ellos piden por la vida y sanación de MuertoQueHabla. El problema es que no pueden rezar correctamente porque no saben si tienen que pedir la cura de un cáncer o de un uñero.

Hasta la gente de oposición, esa misma gente a la que cada nada le ofrecían que los iban a pulverizar, a borrar de la faz de la tierra, a freír sus cabezas, a volverlos polvo cósmico.  La gente a la que constantemente amenazaban con la revolución pacífica pero armada, con tanques, sukhois, AKs, esa gente de la que no quedaría ni para el recuerdo, aparecen con caras compungidas pidiendo por la pronta sanación y rápido aaaweilregreso de MuertoQueHabla. Se ponen la mano en el pecho, ponen carita de becerrito degollado y piden por la salud del verdugo. Se compadecen de quien nunca mostró la más mínima compasión por Franklin Brito, por Afiuni, por Simonovis.

Algunos de lado y lado incluso claman por “respeto” por MuertoQueHabla  y su enfermedad, se molestan si uno hace bromas al respecto, sin terminar de entender que respeto debemos exigir nosotros como ciudadanos y seriedad deberían tener tanto el paciente como sus segundones a la hora de darnos información acerca de su estado de salud. Informar oportuna, veraz y eficientemente, y no este show mediático, dosificado por capítulos, en los que, no solo no se informa; se desinforma y manipula a la población con datos sin importancia, que al analizarlos se descubre que, no dicen nada.

En la Asamblea, de manera unánime, acólitos y opositores, votan para que MuertoQueHabla se vaya tranquilo a operarse, que se tome todo el tiempo de reposo necesario para su recuperación, sin siquiera exigir un informe médico, un certificado, aunque sea una foto, que evidencie que lo que están votando es verdad.

Yo me pregunto ¿En qué trabajo le permiten a una persona que llegue un día y diga: “Estoy enfermo. Me tienen que operar y necesito un permiso indefinido. Me voy mañana. Volveré cuando pueda. Me siguen pagando el sueldo, me guardan el puesto y ni se les ocurra poner a alguien en mi cargo. Si algo sale mal, ponen en mi lugar a Perico de los Palotes”.

¡Ajá, y ya está que le creyeron y se lo calaron!

Pues no, mijito. Te vas al Seguro Social, te haces los exámenes pertinentes, me traes los certificados médicos y los informes firmados y sellados. Originales y copia y ya estudiaremos tu caso para ver qué se decide. Y una vez que regreses me traes otro informe con los resultados del tratamiento.

Pero en Venezuela no. Nosotros, unos por lástima, otros por miedo a que los cataloguen de insensibles, otros porque están acostumbrados a que este país es del más vivo, del más bravo, del  más arrecho y del que hace las cosas porque puede y le da la gana, se meten la lengua en el bolsillo y permiten el abuso. ¡Si hasta se ofenden si uno duda de la enfermedad o se burla! Como si tuvieran alguna certeza de verdad de la misma, más allá de que “el primo, de la tía del hermano de la cuñada de un señor que compra el ron Havanna Club en una tienda donde trabaja la hermana, del cuñado de la que limpia en el Cimeq, cuyo nombre siempre se reservan para preservar su seguridad, dijo…”.

#VayaPalaMierda

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Cuba nos mandó un muerto que habla

 

 

Captura de pantalla de Ustream Alba TV

Captura de pantalla de Ustream Alba TV

Yo lo veo así:

Ya Giordanni anticipó hace poco que lo que viene no es fácil. Que regalado se acabó. Que hay que devaluar y aumentar la gasolina con todas las consecuencias que eso trae y otras tantas medidas “empaquetadas” e impopulares más que no podrán seguir aplazando por mucho tiempo.

Entonces, Chávez se va a Cuba, aprovecha de darse unos re-potenciadores baños en la cámara hiperbárica de Fidel (que bien podría haberse dado aquí en una de las tantas máquinas compradas para tal fin), descansar y maquinar con el dictador cubano la estrategia a seguir para que el impacto de las medidas sea lo menos dañino para la imagen y popularidad de Chávez posible.

Ambos caudillos, maquiavélicamente,  llegan a la conclusión de que conviene que se separe, que tome distancia del paquete capitalista salvaje que habrá que adoptar en Venezuela. Que su imagen no se vea para nada vinculada a la crisis sin precedentes que se avecina.

En conjunto, deciden que lo mejor es decir que hizo metástasis en el mismo lugar de la lesión anterior y que hay que operar (Esto servirá para que todos digamos que, si hizo metástasis en el mismo sitio, es grave y le queda poco tiempo de vida).

Buscan un cordero a quien sacrificar y llegan a la conclusión de que Maduro cumple con el perfil ideal; pues, un chófer de metrobús no tiene capacidad para gobernar un país tan difícil como Venezuela.

En tres meses regresa Chávez como salvador a recuperar la patria socialista perdida en manos de ineptos subalternos que echaron por tierra en poco tiempo los “grandes logros obtenidos en 14 años”.

Cómo ñapita, al anunciar la fatídica noticia de su metástasis y su próxima intervención -en Cuba, por supuesto, donde es más fácil resguardar los secretos y que se filtre solo la información que se interesa se filtre al exterior-, siembra el sentimiento de lástima por el moribundo en sus acólitos, los insta a votar el 16 D, a tomar plazas Bolívar del país en apoyo al “muerto que habla”, a unirse en esta hora menguada, para que la revolución siga su triunfo.

Que ninguno de sus seguidores se achinchorre en la casa el día de las elecciones que, mientras él se recupera del nefasto cáncer que le amenaza su vida, su grey, religiosamente, se encargue de asegurar el socialismo del Siglo XXI en cada gobernación del país. Los cohesiona y los arenga para que con sus votos defiendan la revolución.

¿Qué está enfermo? Debe estarlo. ¿Qué se va a morir? Algún día, como todos. Pero desde que lo vi no he podido dejar de pensar que en Cuba llevan más de 50 años esperando que Fidel se muera. El guión venezolano, hasta ahora, ha sido una copia al calco del de la isla de los Castro. Fidel ha muerto y resucitado un promedio de unas seis veces por año en este medio siglo de dictadura.

¿Qué podría hacernos pensar que en el caso de Venezuela no se repita, también en las reiteradas muertes y resurrecciones, la historia cubana?

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