El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

“Pajaralandia”, fábula de libertad

guaca2

Quiso la casualidad que al día siguiente de escribir “Pajaralandia” descubriese este grafitti en Maracaibo.

Pajaralandia se había vuelto triste y gris. Ya no se escuchaba el canto de las aves entre las ramas de los arboles ni entre las flores. Hacía tiempo que solo se oía el incesante parloteo del loro verde copete rojo y el graznido de su fiel asistente, el alcaraván gris.

Un día, atraída por el triste y melodioso canto de un canario en la copa de un árbol, la hermosa paraulata de plumas en tonos plata, cautelosamente, se fue acercando al lugar de donde provenía el melancólico sonido. Más que un canto, a ratos parecía un lamento y a ratos un furioso grito.

Escondida en el follaje, la paraulata llegó al punto desde dónde podía divisar, entre barrotes de madera, al hermoso canario gloster con cuerpo de plumaje blanco impoluto y copete entreverado de finas plumas negras, grises y blancas.

El cantor ya no tenía la vistosidad de cuando la paraulata lo conoció en libertad. Su cuerpo estaba un poco disminuido por el cautiverio, pero aún se podía adivinar en su enflaquecido semblante, el vigor de viejos tiempos, corroborados por su potente canto.

Un triste suspiro producido por las sentidas notas del canario, se escapó del pico de la paraulata, delatando su presencia. El canario la miró interrogativamente.

-¡Perdón! -Dijo la paraulata avergonzada- No pude evitar escuchar tu triste canto. ¿Por qué estás allí encerrado?

-Porque el envidioso loro verde copete rojo, me encerró aquí por cantar.

-¡Pero sigues cantando! –Replicó con temor la paraulata.

-Me encerró el cuerpo pero no pudo con mi voz.

La paraulata agachó la cabeza. Con pena y en un murmullo, dijo:

-A mí logró callarme. Tenía el canto más hermoso que la naturaleza haya podido producir. Silbaba las notas del himno de Pajaralandia como los  ángeles y, por eso, el loro copete rojo que solo puede parlotear sin emitir una sola nota musical, me tomó ojeriza y cada vez que yo empezaba a silbar las libertarias notas, me lanzaba con furia las piedras del camino o el alcaraván esbirro me amenazaba con su potente y puntiagudo pico. Hasta que, de tanto callar por miedo a sus pedruscos, terminé enmudeciendo para siempre.

Una lágrima saltó del ojo de la paraulata y en ella pudo distinguir el canario el reflejo de la figura de un ruiseñor que se acercaba dando saltitos entre las ramas del araguaney y que, ayudándose con su pico, se sostenía de las hojas y de las amarillas flores, para avanzar. El canario se puso en guardia y preguntó:

-¿Quién se acerca dando saltos y reptando? ¿Por qué no usas tus alas para volar?

El ruiseñor pechiazul de brillante plumaje, se apresuró a responder:

-¡No se asusten! Yo también soy víctima del odio del loro verde copete rojo y su alcaraván esbirro. Una mañana me encontraba feliz cantando mientras volaba entre las margaritas y, al descubrirme el alcaraván, comenzó a sonar su graznido de alarma y apareció furioso el loro verde oliva y de un picotazo me arrancó la mitad de mi ala derecha.

-¿Tampoco cantas ya? –Preguntó la paraulata.

-Cantó solo cuando cae la noche. Me escondo en los huecos de los troncos y canto sin parar protegido por la oscuridad. No me atrevo a hacerlo a plena luz del día.

-Yo aprendí a cantar solo las notas que al loro le gustan o, por lo menos, no le molestan –Terció un zorzal de plumaje marrón y rojizo-. Cada vez que cantaba una nota que le molestaba al loro copete rojo, él me lanzaba una semilla grande que me golpeaba en la cabeza. Cuando la nota le gustaba, me ofrecía un poco de alpiste. Así aprendí que no tengo que dejar de cantar, solo tengo que cantar las notas que al verde oliva copete rojo no le molesten.

Un búho de anteojos, con su máscara de plumas negras alrededor de los inmensos ojos y pecho de plumas amarillas, salió de su nido donde se encontraba cavilando sobre lo que oía.

-Esto no es vida para Pajaralandia. Nuestro territorio se ha ido tornando triste y silencioso. Los pájaros no cantan por temor al loro verde copete rojo. Otros cantan solo a escondidas o las notas que el loro les permite. La tensión entre nosotros se está volviendo inaguantable y esto solo puede terminar mal, muy mal. El canto y  el vuelo en libertad son nuestra vida y el loro nos los ha ido arrebatando. Mal, muy mal terminará…

guaca

¿Por qué atar un país que nació para volar?

Todos callaron ante las palabras del maestro búho. La tristeza se apoderó del grupo. Sabían que el búho de anteojos tenía razón pero no sabían qué hacer para evitar lo que inminentemente veían venir con impotencia.

Un estruendoso aleteo hizo cimbrar las ramas del árbol.  Algunas hojas y flores amarillas cayeron por la fuerza del golpe de las alas en el aire. Un potente grito se sintió justo al momento cuando la guacamaya bandera, exhibiendo sus brillantes plumas rojas, amarillas y azules, se posó sobre la rama del árbol.

-Esta tierra no puede seguir sumida en la tristeza y en el llanto –Dijo la guacamaya con firmeza-. Pajaralandia es un territorio de canto y libertad y no puede ser que un loro verde oliva copete rojo nos tenga sometidos a su voluntad con la ayuda de un esmirriado alcaraván.

Voló hasta la copa del árbol y con dos potentes picotazos rompió los barrotes de madera de la jaula del canario copetón.

-La guacamaya tiene razón. Juntos somos más y más fuertes que un loro y un alcaraván. Dijo el canario volando para mirar a los ojos al zorzal, al ruiseñor, al búho, a la paraulata y a un pequeño gorrión que había permanecido indiferente hasta ese momento a lo que sucedía.

-Juntos algo podremos lograr, sin duda. Dijo el gorrión común con alas de plumaje en tonos marrón y pecho blanco.

Pasaron pocos días y la paraulata empezó a cantar las notas del himno guiada por el canario copetón. El ruiseñor se les unió a pesar de que en el cielo azul brillaba el sol en su esplendor, el gorrión hacía la segunda voz acompañado del zorzal y el búho marcaba el ritmo picoteando la madera hueca de un tronco.

El alcaraván comenzó su frenético graznido de alerta, pero cuando el loro escuchó la alarma y quiso reaccionar lanzando piedras y semillas, no lograba apuntar porque no sabía con exactitud a dónde tirar la munición. La guacamaya aprovechó el desconcierto del loro copete rojo y se abalanzó con furia sobre el plumífero que no cesaba de parlotear incoherencias.

Entre todos construyeron una jaula de barrotes de madera donde metieron al loro y a su esbirro, el alcaraván. La música volvió a Pajaralandia. Todas las aves entonaron su canto con alegría y gozo. El temor desapareció. Todo volvió a ser canto feliz y vuelo en libertad.

Fin

Maracibo, 27 de junio de 2014.

 

 

 

Anuncios

Navegación en la entrada única

3 pensamientos en ““Pajaralandia”, fábula de libertad

  1. Margarta Liscano en dijo:

    A propósito de esta fábula que resalta la importancia de la Unidad, en búsqueda de la democracia extraviada, quiero contarles una anécdota vivida en mi particular Domingo 13, debido a las circunstancias del día, sin luz desde las 3.am. hasta las 2.30.pm, lógicamente sin electricidad mi hidroneumático no funciona, por lo tanto tampoco tenía agua, internet también se cayó y como si fuera poco desconfiguré mi cel. o sea, el día perfecto para suicidarme, pero no, llegó la luz, y decidí ver el último juego del campeonato mundial de futbol Brasil 2014, (Argentina-Alemania). Me maravillo observar a los alemanes como equipo (Unidad), todos jugando para un solo fin, ganar la Copa para Alemania (la patria), todos son lideres en sus posiciones, lo que denota, a mi manera de ver una exhaustiva organización, preparación física y menta (Convenio sistemático para el logro de un propósito) no era un encuentro de equipos, en el caso de Alemania, fue un País contra jugadores y aficionados argentinos (poder); escribo esto tratado de hilvanar un poco el sentido de la unidad, en una sociedad fragmentada por el individualismo, pensar en colectivo, hizo a los alemanes Campeones, trabajaron para serlo y por ello lo merecen. Entonces se me ocurre que en “Pajaralandia”, podríamos tomar ejemplo sin ser grandes entendidos en fútbol, pensar que no es solo es un juego deportivo, es una razón de vida y para nuestra sociedad es imperativo en la lucha social y política que vivimos, copiar las herramientas del triunfo alemán,su táctica y sus estrategias sería la verdadera lucha a seguir: organización, trabajo en equipo, meta común=reencuentro con la democracia venezolana. Golcar, disculpa mi fusión (arroz con mango), me gusta tú fábula y quiero luchar para que deje de serlo y se convierta en nuestra historia real a mediano plazo y que en lugar de una “Guacamaya”, existan millones de ellas. Abrazos y quizás pronto te hago una visita por la “Tierra del Sol Amado”.

    Me gusta

  2. Pajaralandia, lo primero que tengo que decir es que me encantò esta fàbula, refleja perfectamente la situaciòn de nuestro Paìs acallado por el loro copete rojo, y el esmirriado alcavaràn (aunque en realidad no està muy esmirriado que se diga, parece que ya va a reventar de gordo y de mala fe) y tambièn nos habla clarito que sin unidad no llegaremos a ninguna parte, la unidad es primordial en este caso, mientras mas seamos, menos nos pueden opacar, esta fàbula està escrita con el corazòn en la mano hacièndonos ver que todos los participantes en esta lucha son muy valiosos, que todos estàn en el sitio que les corresponde lo que hay es que ponerse los pantalones en el puesto y echar pà lante, Unidos lo lograremos, por una Venezuela libre

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: