El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

Un mes de #SOSVenezuela – La lucha por la leche

leche2

Jueves 13 de marzo. Un mes desde que en Venezuela de iniciara el pandemónium. Un mes en el que nos dormimos con los ojos húmedos con las noticias e imágenes de la juventud venezolana regando con su sangre las calles del país, esperando que algún día la lucha de frutos. Un mes en el que la vida de seres humanos se ha visto abrupta y repentinamente detenida por tiros de la represión. Más exactamente 29 días en los que el luto ha sido una constante en el país, aunque desde las esferas del poder no se decrete duelo. Ni un minuto de silencio siquiera por los 28 muertos que han tornado rojizo el negro pavimento donde los sorprendió la certera bala. Muchas veces a quemarropa y en la cabeza. Un caído por día…

Han sido 29 días en los que dormimos sobresaltados. Nos despertamos en la madrugada, intranquilos, desvelados. Con lagrimones acumulados en los ojos por las pesadillas. Y en la mañana, la vigilia empieza antes de tiempo porque la angustia nos despabila, las lágrimas ruedan y ya no hay manera de volver a conciliar el sueño.

Otros menos afortunados, son despertados por las mismas detonaciones que les impedían dormirse. Su despertador es un violento ¡POMP! Acompañado del ardor en los ojos y la garganta. Para ellos la pesadilla es en carne vívida.

Y en ellos pensamos los que estamos apartados. Nos acostamos con el Cristo en la boca pidiendo y orando por los seres queridos que están atrapados en sus residencias en medio de las explosiones y  las asfixias. Nos dormimos pidiendo a Santa Bárbara que nos libre de la muerte repentina y que nos proteja de tanto mal.

Pero la vida sigue. La supervivencia no da descanso. La depresión, el miedo y la tristeza no nos pueden vencer. No podemos sumirnos en la desesperanza porque hay necesidades básicas que solo moviéndonos y batallando podemos cubrir para nosotros y para los que dependen de nosotros. Como  esos viejos de 80 y tantos años que se quedan sin leche encerrados en medio de la balacera. Por ellos, por los niños, por los que no pueden salir a hacer horas de cola para obtener un jabón, un papel tualé o cualquier otro producto básico, vencemos la depresión y salimos a sobrevivir.

Unos tienen suerte y logran su cometido de llevar la leche a su casa. Otros se ven en un violento maremágnum del cual salen golpeados y en muchos casos sin la leche o la harina.

Jueves 13 de marzo. Horas de la mañana. Un mes en que el infierno se quitó la máscara. Con la energía en mínimo y la tristeza y la depresión al full, salgo a enfrentar la calle. A sobrevivir. A vencer el día. Pero me consigo un video en el grupo de Whats app y me derrumbo.

Una multitud alrededor de un camión 350 se agolpa en un desesperado afán por adquirir un leche3kilo de leche. Por comprarlo, porque no es que se lo regalan. Un solo kilo que cuesta en tiempo, ira y dignidad arrebatada mucho más de lo que vale.

La escena se desarrolla en Ejido, ciudad de mi querida Mérida natal y el texto de quien lo envía, testigo presencial de lo sucedido, hace que las lágrimas se derramen una vez más.

Amiga 1: “Esto fue esta mañana aquí en Ejido. Yo fui testigooo. 
Qué lamentable, por comprar un kilo de leche.
Desespero, enfrentamientos entre la misma gente. La gente con la policía y pare de contar.
La cava estaba bajo el control de la policía del Estado.  Ellos empezaron a vender pero se les salió de control la situación”.

 Amigo: “Qué arrechoooo es la palabra. Y allá es a donde nos quieren llevar y lo están logrando”.

Amiga 2: “Qué horror”.
 
Amigo: “Imagínate que la turba se arreche de verdad y lo hubieran linchado.
El policía después de que se lo sonaron fue y le dio al carajo”.
 
Amiga 1: “El camión primero estaba en frente de la policía y la cola llegaba al final ya para salir a la Carabobo. Luego vieron mucho desastre y se movieron con la cava y la gente corría detrás del camión. Mucha gente quedó en cola y otra corría. Se detuvieron por el canal de subida de la plaza Bolívar y pasó lo que está en el video. Y al final de todo, la cava se fue con la leche y no vendieron más. Un todos contra todos por un kilo de leche. Fue tan triste ver como la gente corría detrás de esa cava. Muchas mujeres con bebés en sus brazos. Y metidas ahí en esa trifulca”.
 
Amiga 3: “Yo estaba ahí. Fui testigo. Pero cuando la cava arrancó y todo ese desastre, yo ya estaba en el edificio en catastro, por cosas del trabajo.  Estaba con mi bebé. El susto no era normal. Cuando entré a pagar, había una cola que hicieron porque -para que se calmaran- creo que les dijeron que la cava volvía, y la cajera y yo escuchamos cuando una señora le decía a otra “Uy, pero es que provocaba lincharlo”….  No sé a quién ni nada, pero para que vean cómo estaban los ánimos…”.

Entonces, leo. Entonces, veo el video. Entonces, pienso en Bassil, en Génesis, en Daniel, en Mónica… Entonces, vienen a mi mente los 28 muertos, los cientos de heridos… Entonces, pienso ¿Cómo criticar que la gente tenga un mes desesperada protestando? ¿Cómo molestarme con las barricadas que me impiden el libre tránsito? ¿Cómo no querer a esos estudiantes que levantan la bandera de la dignidad después de 15 años de humillaciones y oprobio? Entonces, una vez más, lloro.

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6 pensamientos en “Un mes de #SOSVenezuela – La lucha por la leche

  1. Zoleiva Rojas de Santos en dijo:

    Golcar Alonso, no se si leiste mi comentario en facebook, en un dia vivi tres situaciones espantosas por la compra de productos basicos, una en el Hypergarzon de la Vegas, Tachira y dos en el Barata aqui en San Cristobal. En la primera dos senhoras se agarraron por los cabellos por un kilo de leche y rodaron por el piso y en otro la senhora que agarro el kilo de leche se agarro con otra y terminaron dandose tantos golpes que salimos asustadas cuando la que lo logro rompio la bolsa y se la echo por la cabeza a la otra que estaba en el suelo llorando, le dijo:”quieres tu leche? tomala”
    Para rematar en el Barata se armo una tangana porque se les acabo el papel tualet en las cajas y un supervispor de piso trajo un montacargas y para apaciguar a la gente lo repartio el, cuando se termino y no alcanzo para todos los que estabamos en las colas para pagar, las personas se enfurecieron y se fueron a linchar al muchacho porque segun ellos les habia dado a los que el seleccionaba, lo insultaron como tu no tienes una idea. Desde ese dia 13 de enero no voy a esos supermercados porque sali tan deprimida y triste por lo que estaba pasando en Venezuela sin pensar que en menos de quince dias todo se iba a agravar.

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  2. Lala de Balestrini en dijo:

    Y a mi me dà tanta tristeza leer este post que como no me sale nada para comentar, copio lo que ya habìa comentado en facebook: Y solo es el principio de lo que viene, quien sabe cuanto tiempo tenìa esta gente sin ver una bolsa de leche para darles a sus niños, uno como madre comprende la desesperaciòn, claro hay muchos que primero: no ven estos videos y segundo: los ven y dicen que es mentira porque son tan grandes las grìngolas que les puso el gobierno que solo creen lo que ellos dicen, y no todo el mundo pude comprar una bolsita de leche en 150 Bs. que Dios nos proteja de la hambruna que se nos avecina

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  3. Estimado @golcar1, poco tiempo llevo siguiéndote y cada día aprecio más tu sensibilidad por la gente, por este país, por esta hermosa tierra llamada Venezuela. Te escribo desde Mérida, no para felicitarte, te escribo para compartir mi impotencia ante tanta maldad y cinismo venido por parte de este gobierno que humilla a su pueblo en todas las direcciones. Cuando veo y vuelvo a ver la miseria humana en estas imágenes me quedo sin palabras, procuro escribirle un correo a una amiga y prefiero hacerle llegar tu escrito. El comportamiento de los policías es de una mediocridad suprema, pero la burla, la bofetada que se le dio a todas esas personas que se quedaron esperando su kilogramo de leche, mejor dicho, ni un kilo, porque esas bolsas contienen 900 gramos, eso no tiene nombre. Esa acción cruel de irse y no venderles el producto no tiene calificativo alguno. Un abrazo

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  4. Moreida Rojas de Delgado en dijo:

    Y claro, para variar, nos haces llorar, cómo no lo hemos podido hacer en este mes? Como siempre excelente, muy triste y real el blog pero excelente

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