El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

La trampa

Por siglos las banderas nacionales invertidas han sido usadas como señales de socorro. (Tomado del Facebook de Mariam Martínez

Por siglos las banderas nacionales invertidas han sido usadas como señales de socorro. (Tomado del Facebook de Mariam Martínez

En qué momento cambió su forma de pensar aquel hombre que en 1998 ganó la presidencia de Venezuela con un discurso en el que decía que él “No” era socialista –mucho menos, comunista-, que Fidel Castro era un dictador y que al terminar su período de gobierno entregaría la presidencia porque un período presidencial era más que suficiente para acometer los cambios que necesitaba el país para enrumbarse por el camino del progreso, el desarrollo y la justicia social, seguirá siendo un misterio.

Lo cierto es que un buen día se sintió ungido por una especie de maná divino, comenzó a sentirse la reencarnación de Bolívar, el Robin Hood Criollo, el Jesús de Nazareth vuelto a resucitar y en consecuencia empezó a actuar como quien se mueve mandado por una orden divina y, a partir de allí, maquiavélicamente y a conciencia, empezó a armar una trampa que le garantizaría su permanencia en el poder, por lo menos, hasta el 2031, según se le escuchó decir en alguna oportunidad, o “hasta el dosmilsiempre”, como le gustaba decir para pavonearse de su poderío.

Mientras una oposición “ingenua” sostenía que al teniente coronel no se le podía catalogar de dictador o autócrata porque había sido elegido con la mayoría del voto popular (a pesar de que con los años su ejercicio del poder demostraba lo contrario) y otra oposición inescrupulosa negociaba con el gobierno, enriqueciéndose al descubrir que ser oposición en el régimen del militar era tan buen negocio como ser parte del gobierno corrupto, ambos sectores se hacían de la vista gorda ante la instalación paulatina de estantillos y rejas con los que ideológica, sicológica y comunicacionalmente nos iban cercando hasta dejarnos prácticamente de manos atadas.

Con un grande, efectivo y cada vez más hegemónico poder comunicacional y de propaganda, el caudillo del Siglo XXI, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera –incluyendo países desarrollados de Europa donde habita una intelectualidad de izquierda con cierta debilidad por los dictadores latinoamericanos que seguramente no tolerarían ni un segundo en sus países- , logró implantar la creencia de que su gobierno estaba orientado hacia la justicia social y la reivindicación de los más débiles, de los marginados y de los olvidados de siempre. Se autoerigió en el líder de los desposeídos y excluidos y su discurso repetido mil veces llegó a ser considerado y creído como una verdad, a pesar de que la realidad existente en Venezuela demostraba lo contrario y nadie se atrevía a decirlo para no ser catalogado de fascista, derechista, conservador, pitiyanqui, imperialista, majunche, vende patria…

Con tácticas militares de avanzada y recule de acuerdo a las conveniencias y circunstancias, el teniente coronel fue instaurando una supuesta “revolución”, aprovechándose de las pifias y debilidades de los líderes de oposición. Algunos cada vez más amordazados por temor a las adjetivaciones o directamente vendidos otros sin el menor sonrojo y escrúpulos.  El militar supo sacar provecho del resentimiento asentado por años en la gente por un sector adinerado, las familias pudientes, esos que construyeron fortunas a fuerza de la explotación de los más necesitados. Los hacendados terratenientes que cambiaban jornadas de trabajo por casa y comida, los dueños de medios de comunicación que utilizaban a los jóvenes estudiantes y recién graduados periodistas, ansiosos por entrar a trabajar en los medios, obligándolos a trabajar sin paga o con pagas miserables en el mejor de los casos y en condiciones laborables deplorables bajo la promesa de que, si eran buenos en su trabajo y lo demostraban, algún día podrían exigir una mejor paga o pasar de allí a otro medio donde se les respetara y valorara como trabajadores. Esto por poner de ejemplo solo dos situaciones de las que todos en algún momento de nuestra vida pudimos haber conocido.

Cómo buen militar, el caudillo supo sacar partido del largo rabo de paja de quienes consideraba sus enemigos, al tiempo que alentaba el resentimiento legítimo de los explotados, aprovechaba las pruebas –en algunos casos podrían ser simples rumores que al él decirlos en cadena pasaban a ser pruebas para la justicia- que tenía de políticos de oposición corruptos para utilizarlas en el momento político oportuno o para chantajearlos y hacerlos bailar al son que les tocaba, como hizo también con empresarios y terratenientes latifundistas que preferían perder parte de sus fortunas antes de arriesgarse a perderlo todo o ir presos por su pasado poco claro en el manejo de sus riquezas, o porque el militar en su programa dominical diera la orden de investigarlo y detenerlo.

La trampa fue tomando forma, el teniente con paciencia china y muchos dólares iba cercando a Venezuela y convirtiéndola en su hacienda particular donde todo el mundo empezaba a moverse al ritmo que le marcaba el caudillo.

El 2002 dos marcó la era más propicia para el ensamblaje de la trampa. Un fallido golpe de estado de oposición –algún día la historia dirá cuáles fueron las negociaciones que entre militares y opositores hubo para hacer de ese golpe un acto fallido-, fue sabiamente aprovechado para terminar de labrar su imagen de víctima y perseguido por los poderes desterrados por su “revolución” y hacer que a escala internacional se le reconociera como un presidente derrocado y vuelto al poder gracias al “pueblo” que se lanzó a la calle… Otra realidad virtual convertida en verdad gracias a la propaganda.

Pero el país entero convino en que lo del 2002 fue un golpe de estado, el peor error de la oposición, se calló las posibles negociaciones entre sectores militares y políticos para ver si devolvían el caudillo al poder o no, y para el mundo entero, el golpe del 2002 sirvió para justificar el descalabro, la ruina, la depauperada economía que al día de hoy vive el país. Hoy me pregunto qué habría pasado, que estarían diciendo algunos líderes mundiales si el golpe hubiera sido exitoso y sus autores estuvieran gobernando…

Pero la historia la escriben los vencedores y el teniente, una vez más, venció. El y sus seguidores siguieron por el resto de sus días apelando al golpe del 2002 para justificar su incompetencia, la caída de la producción, la inflación, la devaluación, la inseguridad… Todo pasó a ser consecuencia del golpe del 2002 y el mundo así lo aceptó.

En el 2005, la oposición “ingenua” pensó que si no participaban en las elecciones parlamentarias, el régimen tendría que reaccionar pues se consideraría un gobierno completamente ilegítimo e ilegal uno en cuyo parlamento no estuviera representada la casi mitad del país que conforma la oposición. El mundo así tendría que reconocerlo y, en consecuencia, se tendría que actuar.

¡Demasiada ingenuidad! ¿Cómo esperar que a un presidente a quien por muchos meses la mitad del país salió a las calles en multitudinarias manifestaciones a protestarlo por sus acciones sin que se le moviera ni un pelo, podría tomar en cuenta que la Asamblea Nacional fuera solo de un color? Eso tendría alguna repercusión en líderes con conciencia democrática y en países civilizados; no en caudillos de repúblicas bananeras. El militar aprovechó la circunstancia para a fuerza de leyes y decretos seguir configurando su trampa mientras los dólares, el petróleo y su inmenso aparato comunicacional se encargaban de dar la cara a los países del mundo que no dudarían en hacerse de la vista gorda ante el evidente abuso y concentración de poder.

El Tribunal Supremo de Justicia, La Fiscalía General de la República, el Consejo Nacional Electoral, las Fuerzas Armadas, la Asamblea Nacional, todos, absolutamente todos los poderes terminaron siendo manejados por el poder ejecutivo. La independencia de poderes se volvió añicos. Todos respondían “rodilla en tierra” a las órdenes de quien, en adelante llamarían el “comandante presidente”.

Ya la trampa estaba montada. Solo faltaba cerrar la puerta y para eso se dedicaron a poner en todos los estamentos del estado a cubanos castristas en puestos claves. Los Registros, el Ministerio de Educación, las Fuerzas Armadas, la Petrolera, las empresas de electricidad, de telefonía… En todos lados se comenzaron a recibir órdenes de Cuba las cuales eran hechas cumplir por los cubanos del régimen castrista adoptado por el país. Todo el modelo de control del aparato cubano se instauró en el país. Y los médicos cubanos de Barrio Adentro, los alfabetizadores traídos desde La Habana, los entrenadores deportivos cumplirían una importante función de adoctrinamiento y vigilancia en las barriadas. La trampa estaba completa.

Hoy el comandante presidente está muerto. Ahora es fiambre de exposición circense. Murió pero nos dejó en su jaula, en su trampa. Nombró un sucesor cual monarca que se apresta a partir y deja el trono en manos de un heredero y sus seguidores parecen estar conformes con la designación.

Dejo montada su trampa y dejó instaurado el miedo. Ese miedo que ha obligado a los comercios a cerrar “por duelo” ante el temor de que algún exaltado doliente pueda arremeter contra ellos. El miedo que han mostrado los canales de TV y emisoras de radio que han tenido que acatar un duelo obligatorio de no se sabe cuántos días por temor a represalias del régimen. El miedo infundido cuando un ministro de la Defensa sale en televisión y dice que quienes toquen cornetas estén alegres o hagan cualquier manifestación de alegría que se atengan a las consecuencias porque eso podría ser tomado como una provocación.

Miedo de los dueños de licorerías, restaurantes y discotecas a abrir y vender licor porque se impone una ley seca “por duelo”. Miedo a manifestar cualquier emoción que no sea de duelo y pesar porque un taxista acólito del régimen dijo a viva voz que él sí era capaz de bajar a cualquier pasajero que dijera que estaba contento por la muerte del caudillo y “Hasta sus coñazos le doy”. Miedo que pretenden infundir cuando al final de la juramentación del presidente encargado dicen que “seremos capaces de hacer lo que sea para hacer que la constitución se cumpla”, dicho en un acto donde quedó evidenciado que “cumplir la constitución” es hacer lo que ellos digan e interpreten que a su conveniencia dicta la Carta Magna, y que para rematar dice que no les importará si la oposición chilla o dice lo que sea. Es decir, el continuismo de “porque me da la gana”.

Uno analiza la situación del país y se le hace muy difícil encontrar una salida. Los sentimientos quedaron absolutamente exaltados tanto de parte de los seguidores del caudillo como de sus opositores. A nivel de pueblo se hace muy cuesta arriba la tan necesaria reconciliación. El odio y el resentimiento sembrado por 14 años parecen estar dando frutos y los estamos cosechando.

Hay quienes ante la rocambolesca interpretación de la Constitución que se ha hecho para ajustarla a las aspiraciones de permanencia en el poder de los herederos del caudillo, dicen que hay que exigir y protestar, se escucha que dicen que no nos vamos a dejar gobernar por los cubanos, que la ley y la Constitución tienen que ser acatadas y cumplidas. Que las condiciones electorales tienen que ser cambiadas, que hay que exigirle al CNE que cumpla con su deber… En esos momentos uno se pregunta, ¿ante quién se va a exigir y protestar? ¿Ante unos poderes sumisos y genuflexos al régimen? ¿Les “exigiremos” a las FAN cubanizadas y plegadas al sucesor que hagan respetar las leyes? ¿Pediremos al TSJ una interpretación ajustada a derecho de la Costitución?

¿Qué haremos cuando todos esos poderes digan que todo está bien, como tiene que estar y apegados a la constitución y a la ley, que no hay nada qué exigir ni por qué protestar?

¿Apelaremos a las declaraciones de apoyo internacionales? ¿Pediremos pronunciamientos de organizaciones de países del mundo? ¿Clamaremos a un panorama internacional que se ha hecho de la vista gorda a todo lo que aquí sucede? ¿Apelaremos a quienes vinieron al funeral y manifestaron la gran labor de líder mundial del difunto teniente, su incansable labor en la unión de los países del mundo? ¿Pediremos que fijen posición quienes reciben un cheque y obvian que uno de los peores legados del militar, puertas adentro de su país, además de la ruina económica, es la división y el odio entre sus pobladores, sin contar con la degradación ética y moral en la que sumió al país?

A lo más que podemos aspirar del resto del mundo, como para consolarnos, es a que se vayan algunos de regreso a su país sin participar en la inconstitucional juramentación. Lo tomamos como un tímido y cobarde gesto de apoyo pues no se atreven a más porque saben que opinar sobre este país solo es tomado a bien si se hace a favor del régimen y de la “revolución”. Lo contrario es intervencionismo, imperialismo, pitiyanquismo, majunchismo…

Posiblemente el teniente coronel descansa en paz, en esa paz que durante 14 años nos negó a los habitantes de esta tierra de gracia maldecida por el petróleo. Esa paz que se ve cada vez más extraña y lejana para este pueblo que tendrá que seguir buscando, insistentemente, de manera pacífica y si es posible a través del voto, la forma de salir de la trampa en la que lo han eficientemente encerrado.

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7 pensamientos en “La trampa

  1. Zoleiva Rojas de Santos en dijo:

    Excelente análisis cronológico de la actuación de un Ser que despues de alcanzar el Poder que le dieron mediante el voto democratico se transformo en perverso y vengativo, podemos aplicar en Venezuela que: “la culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote”.
    Excelente articulo!!!!!!

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  2. Lala de Balestrini en dijo:

    Pues si, ciertamente, demasiada verdad en tan corto espacio, a lo que nos han llevado a ser un pueblo sin esperanzas porque por donde uno piensa meter la cabeza por ahí viene el tremendo garrotazo,pero yo creo que es tiempo de ver las cosas desde otro cristal, aún sabiendo que la lucha es difícil y muy cuesta arriba vamos a trabajar a ver si podemos salir de esto en corto tiempo, llenémonos de fé, de esperanza de optimismo y trabajemos todos juntos para así poder derrotar tanto miedo y tanta frustación que llevamos dentro, sabemos que tienen unas trampas muy bien hechas pero tenemos que tener alguien o algunos que asi como ellos las pudieron hacer, estos las puedan descubrir y desmontar yo creo sinceramente que no todo está perdido y que Dios nos dió esta ayudadita llevándoselo por algo será y no olviden “QUE EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO”

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  3. Totalmente de acuerdo con todas y cada unas de tus palabras golcar. Los tiempos que vienen no creo sean mejores, acérrimos te lo aseguro, pero aunque nuestra “Democracia” hoy es más dudosa que nunca, solo optare cada día por defender mi país, por defender mi futuro y el de mis hijos, sea a través del voto, de mi palabra o de mis acciones, cierto es que no cederé ni entregare ni un solo segundo ningún espacio. Saludos.

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  4. Rigo Gonzalez en dijo:

    Muy Bueno Gocho… mucha verdad en tan corto espacio… y nuestra verdad es ¿saldremos de la trampa? o mas bien:¿ nos dejaran salir de la trampa? puede que la muerte del “otro” comandante, la cual deberia estar muy proxima, artifice de la trampa, nos ayude a salir de ella mas pronto que tarde… Felicitaciones por el escrito…

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  5. Yandira Rojas en dijo:

    Sabes qué?…. me da rabia tanta verdad!
    Ah! en la parte de las negociaciones entre militares y políticos está incluido Chavéz? porque nunca entendí por qué Lucas Rincon -a quién yo vi en la TV del Uruguay, pidiendo la renuncia- después termino premiado con un ministerio y hoy en día quién sabe en que embajada estará…

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