El blog de Golcar

Este no es un reality show sobre Golcar, es un rincón para compartir ideas y eventos que me interesan y mueven. No escribo por dinero ni por fama. Escribo para dejar constancia de que he vivido. Adelante y si deseas, deja tu opinión.

Yo no estoy triste

 

Foto de Eliana Balestrini

Foto de Eliana Balestrini

¨Yo no estoy triste. Estoy decepcionado, defraudado, arrecho, pero no triste¨. Esto es lo que les respondí a algunos amigos, cuando me preguntaron si estaba muy triste con los resultados de las elecciones en el Zulia. Así que si lo que usted quiere leer es sobre la Venezuela bella y su pueblo heroico, de su “bravo pueblo que el yugo lanzó”, la “victoria de la democracia” o algo parecido que le devuelva un poco la esperanza; le recomiendo que pare aquí y vaya a buscar el horóscopo del iluminado o de Adriana Azzis.

Hace más o menos 3 meses, les comentaba a mis amigos que si Pablo Pérez no se ponía las pilas y se empezaba a trabajar como es debido, perdería los comicios. Algunos se molestaron conmigo porque decían que eso no podía ser. Yo insistía, perderemos. Así que para mí, en realidad, no fue ninguna sorpresa. Como no lo fue la derrota de Lester en Mérida y sí lo fue la de Pérez Vivas en Táchira, a apenas poco más de un mes de haberse obtenido en ese estado las más altas votaciones del país contra Chávez.

No me sorprendieron los resultados porque siempre he pensado que el liderazgo opositor ha estado completamente desconectado de la realidad del país. Para ellos, hacer política se ha limitado a ir a Globovisión a pegar cuatro gritos y a hacer publicidad y pegar afiches, sin hacer el trabajo de bases que desde hace mucho está pidiendo el país.

Capriles, con sus visitas casa a casa durante la campaña presidencial, demostró que ese es el camino para reconquistar el favor del electorado; sin embargo, la dirigencia política hizo caso omiso de ese mensaje y ahora está recogiendo lo sembrado. Nadie quiere embarrarse los zapatos y salir a los barrios y pueblos a conectarse con la gente y estas derrotas son la consecuencia.

Mientras los políticos no se aparten de Globovisión, que por otro lado le hace tanto daño al país como VTV -Ambos son las dos caras de una moneda, con sus manipulaciones de la información y la emisión de medias verdades y mentiras completas-. Mientras sigamos haciendo lo mismo y no se escuche lo que la gente está diciendo de una u otra forma, el mensaje que nos está dando, seguiremos obteniendo los mismos resultados. ¿Qué más se podría esperar?

La unidad alcanzada por la Mesa de la Unidad me parece un importantísimo logro pero se quedó en un pacto de partidos sin llegar a concretarse en un movimiento de acción política que llevara su mensaje de unión y de proyecto político y de país a las masas populares. Si no se proponen bajar a la calle, llegar a las zonas rurales y subir a los barrios, terminarán convertidos en un parapeto de negociación y en un elefante blanco.

Mientras tanto, del lado del gobierno, demostraron una vez más conocer al dedillo de qué pata cojea nuestro pueblo y es que en estos 14 años han captado perfectamente que todo tiene un precio y que algunos se venden por un exprimidor de jugos, otros por una nevera, algunos por una misión, otros por una vivienda, unos pocos por una buena tajada en adjudicaciones de contratos y pagos de comisiones; y ha echado mano de eso para conquistar al elector.

De allí que las tiendas de electrodomésticos no se daban abasto los días antes de la elección, durante la campaña y el mismo día del evento para satisfacer la demanda de quienes llegaban, con cheques de Pdvsa en blanco, para comprar hasta el último bombillito en existencia para pagar votos. O aquellos que llegaban con fajas de billetes en efectivo destinados al mismo fin.

Son 14 años de un proceso en el que han hecho creer a la gente que a lo más a que pueden aspirar en esta vida es a una misión de 400 bolívares, un mercadillo o feria de comida montado a trancas y mochas en la calle para venderles los productos de la cesta básica y ya. Como pueblo, parece que no merecemos más que eso. Que nos consuelen con dádivas, nos traten como cualquier cosa menos como ciudadanos y, encima les agradezcamos el gesto. Tan agradecidos nos mostramos que votamos por ellos para que la humillación continúe.

Es irónico que un gobierno que se jacta de tomar en cuenta por primera vez a los pobres, los trata como a animales que se amaestran con premios, medran su dignidad, los humillan haciéndolos creer que no merecen más que las migajas que “por primera vez reciben”, les repiten hasta el cansancio que los quieren y, quererlos, es hacerlos pasar humillaciones en una cola para recibir lo que les dan como limosna. Los han convertido en pedigüeños. Y encima de todo, el pueblo va con la cabeza agachada y como agradecimiento por “haber sido tomados en cuenta” vota por ellos.

Cuando Chávez les ha hablado a los pobres y les dice “Es que a ustedes les decían zarrapastrosos, niches, bajo perraje, malandros” y les da a entender que él los quiere, en el fondo, lo que está es tratándolos como zarrapastrosos, niches, bajo perraje, malandros, a los que sabe que puede comprar con una limosna, con una lavadora… Eso no parecen verlo quienes se sienten queridos por el líder. No comprenden que si en verdad los quisiera no los utilizaría para poner a pueblo contra pueblo y hace mucho tiempo les hubiese mejorado, de manera efectiva, sus condiciones de vida. Los ha mantenido igual de pobres que siempre, los ha humillado, ha pisoteado su dignidad y ellos se lo agradecen con votos. Es lamentable que un ser humano tenga en tan poca estima su valía pero es aborrecible que seres humanos con poder y más formación, se aproveche de la minusvalía intelectual y afectiva para manipularlos y utilizarlos. Manipulación que llegó al límite extremo en estas últimas campañas con la utilización de la supuesta enfermedad mortal del mandatario con fines de proselitismo político para captar votos.

Pero, de otro lado está ese medio país al que no parece importarle nada. Los que no oyen, no sienten, no ven. Ese tolete de venezolanos que viven en el temor de la violencia acrecentada, que no puede salir tranquilo a la calle porque sabe que puede haber una bala sin nombre en el aire que se consiga con él, que no consigue los productos básicos para sus alimentación y aseo, que padece los pésimos servicios públicos administrados por el gobierno pero son incapaces de moverse. Se quejan en cada esquina, pero prefieren irse a un centro comercial un día de elecciones antes que acudir a votar.

Un inmenso grupo de venezolanos que comentan acerca de cómo desde las cárceles los pranes dirigen y disponen de nuestras vidas; sobre cómo el narcotráfico se ha ido apoderando de la cotidianidad del país; de cómo en cualquier esquina un motorizado, revolver en mano, te puede arrebatar lo que llevas, o un militar envalentonado puede hacer lo que le da la gana. Hablan de los bingos clandestinos que pululan por la ciudad a la vista de todos y regentados por guardias nacionales, de las mafias de los buhoneros, de los carretilleros de los mercados que amenazan hasta a gobernantes. Uno los escucha, ve la expresión en sus caras y no logra descifrar si es de repudio, sorna, admiración o temor, lo que manifiestan, pero igual se quedan apoltronados y son incapaces de hacer el menor esfuerzo para cambiar la situación como podría ser votar.

Y en este panorama de país, vemos, por un lado, a un sector de la oposición que ha descubierto que ser oposición en este país es tan buen negocio como ser gobierno, lo aprovechan y le sacan dividendos incluso hasta a la pelea por los presos políticos. Y, de otro lado, a la gente que uno creía consciente e inteligente que siguen apoyando al comandante, trabajan en sus campañas y en las de sus candidatos, participan de ¨la hora loca¨ de la repartición de limosna compra conciencia, se hacen cómplices de lo que está sucediendo con la excusa de que los gobiernos de antes lo hacían igual y ¨lo que es igual no es trampa¨.

Al ver los resultados del 16 de diciembre, lo primero que pensé fue que, efectivamente, hemos sido víctimas de un fraude. Pero este no fue un fraude electoral, fue un fraude histórico. Nos hicieron creer que somos un ¨bravo pueblo¨, un pueblo de luchadores. Que llevamos sangre de libertadores en nuestras venas. Que la herencia de Bolívar está repartida en todos los venezolanos.

¡Falso! El orgullo venezolano resultó no ser más que un mito. El pueblo de libertadores no es más que una falacia. El país aguerrido y luchador, una entelequia. “El bravo pueblo que al yugo lanzó”, una quimera, una canción de cuna.

Estos 14 años nos han demostrado que somos comprables, sobornables, manipulables. Chávez nos ha convertido en un pueblo enfermo, con la autoestima por el subsótano 10. Los ciudadanos venezolanos devenimos en una especie de pueblo cubano, atenido, vividor, chulo, malviviente, indolente e indiferente al que no le importa que nuestros destinos estén siendo controlados por los pranes desde las cárceles y penetrado por el narcotráfico mientras le monten una feria de comida en donde le vendan un kilo de azúcar y un pote de leche. Gente a la que le compran su conciencia; con tres lochas, a unos; con una nevera, a otros, o con cuantiosos y corrompidos contratos, a otros. Un país cuya dignidad se la han pasado olímpicamente por las bolas quienes lograron, con la ayuda de los Castro de Cuba, conseguir nuestros puntos débiles.

La semilla de la mala yerba sembrada en la Cuarta República dio sus frutos en la Quinta y el tiempo de cosecha empezó hace 14 años. Ahora los modelos a seguir son los del vivo y el abusador, so pena de pasar por pendejos si hacemos lo que se debe hacer.

Terminamos siendo, como los cubanos, un pueblo que se queja por las esquinas y rincones, que arrastra sus penas como cadenas completamente impotente, a la espera de que venga la muerte y nos resuelva el problema. Tal y como Cuba, donde llevan más de 50 años esperando que el ¨enfermo¨ Fidel se muera.

Ya no es cuestión de si Chávez vive o muere. Eso viene a ser los de menos porque nuestro problema, la enfermedad del país, no se resuelve con un cambio de gobernantes. Estamos mortalmente enfermos y da lo mismo que sea Chávez, no importa si hay o no chavismo sin Chávez, el tratamiento que amerita este país enfermo va mucho más allá de la supervivencia física del comandante o de su movimiento.

Tal vez haya que empezar por abandonar los platós de televisión e irse a los pueblos y barrios a hacer trabajo de base, de educación. Olvidarnos de Globovisión y de VTV -que hacen el mismo daño a la mente del ciudadano- y embarrarse los pies para llegar a la gente. Ese podría ser el inicio de la terapia curativa. Ahí están los resultados de los dos últimos procesos electorales, 6 años más de presidencia y 4 de gobernaciones para continuar agrietando la ya disminuida autoestima del venezolano y haciéndolo más dependiente e impotente. El 16 de diciembre pasó lo de siempre, pretendimos obtener resultados diferentes haciendo lo mismo. Y nos lo cobraron.

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12 pensamientos en “Yo no estoy triste

  1. Sonia M en dijo:

    Sin palabras… Desde miles de kilómetros de distancia y sin conocer a realidad la situación venezolana, leo en tus líneas un agudo mea culpa alejado de los extremismos en los que parece atrapado el pueblo venezonalo.
    Sonia M

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  2. Lala de Balestrini en dijo:

    Pues yo estoy completamente de acuerdo con Golcar en lo que dice aqui, lo vengo diciendo desde hace tiempo ( y que conste que no soy politica ni siquiera me gusta hablar de política) mientras los opositores no salgamos a hablar con la gente a estar pendiente de la gente necesitada como lo hacían los adecos cuando yo estaba niña y no tan niña que salíamos con los amigos a tratar de solucionarles problemas a la gente a hablar con ellos a tomarlos en cuenta que es lo muchas veces lo que la gente quiere “que se tomen en cuenta” vamos a estar mal, esa politica de ahora de acuerdos en los hoteles de ruedas de prensa que la gente sobre todo la humilde no ve porque ni siquiera entienden lo que dicen porque de paso usan palabras tan edulcoradas que la gente se queda en la luna, vamos a estar mal como dice Golcar Capriles dió una lección al respecto y que pasó? naaaada porque? porque ahora estamos esperando que sea Capriles quien siga con esa tónica y los demás? bien gracias, los politicos tienen que de verdad reflexionar, en Nueva Esparta Morel lo ha hecho bien pero que pasa? son demasiados años de Morel, en Carabobo hasta cuando los Salas? ya está bueno de Salas y así sucesivamente llegaron al poder y de la misma forma del que te conté creen que mas nadie los puede suplantar y no puedse ser hay que formar líderes pero de verdad, verdad que se preocupen por el pueblo y que no estén pensando solo en sus bolsillos y difiero mucho en lo que dice Gerardo porque considero que el voto es un derecho y un deber sagrado que debemos ejercer todas las veces que nos convoquen a hacerlo porque para lograr ese privilegio nuestros abuelos, padres y antecesores tuvieron que luchar muchísimo y pagar hasta con carcel para que ahora vengamos nosotros a patearlo solo por un orgullo pendejo,no podemos hacer lo mismo que se hizo la vez pasada que no salimos a votar y les dejamos todo el poder y de ahí fue que vino toda esta debacle y todo yo “hago lo que se me da la gana” asi que soy de las quqe opino que el que no vota mejor se quede calladito.

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  3. egilda morillo en dijo:

    No son las manos de Dios lo único necesario; cada uno de nosotros debe hacer lo suyo, que trasciende lo electoral. Quejarnos por que tratan de imponer un candidato, sin haber hecho una propuesta al respecto, es seguir corriendo la arruga sobre quién tiene la culpa. ¿Seguirá siendo de”María, la bollera”?, no se, pero por favor, asumamos todos, no nada más los dirigentes, la responsabilidad que tenemos. Está siendo el tiempo de superar el “dejar hacer, dejar pasar, y si no es con bos, no te metais”, para comenzar a tomar partido y organizar los esfuerzos, recordando que la historia trasciende las particularidades, pero sin ellas, no hay historia. Saludos.

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  4. gerardo rojas en dijo:

    Defraudado es el calificativo mejor uilizado, lo que pasa mi frustración viene desde el mismo dia que los lideres politicos decidieron que no habia tarjeta de la MUD para las elecciones de gobernadores, ello me llevo a escribirle una reflexión a mis allegados porque no voy a votar el 16D, ya que una vez mas los lideres de los partidos politicos colocaron por encima interes individual su minisculo partido que el interes del país, quiere seguir midiendose quien es menos pequeño, ignorando que tienen que competir contra un gigante de 2 mts de alto, 150 kg de peso y sin escrupulos, como es el PSUV . Ahora quieren echarnos la culpa a los que no votamos sin preguntarse proque no votamos, nos burlamos de los psuvistas le decimos borregos, pero los Borges, los Lopez, los Allup, etc queiren que nosotros seamos iguales de borregos tu debes votar por un parido y punto.
    Hasta que no tengamos claro que los paridos politicos son instrumentos para organizar la sociedad civil para enfrentar este desmadre de gobierno, y no como hasta ahora piensan los lideres politicos que los partidos es el alma mater del país, los partidos deben existir para encausar mas de 6.500.000 venezolanos opositores y mas de 2.500.000 venezolanos sometidos al chantaje que podemos lograr algo para las eleccones de alcadias, y para la asmblea nacional del 2015, y segurmanente para unas proximas presidenciales.
    Lamentablemente los venezoalnos antes esperamos que los marines vineieran a solucionar, ahora estamos en manos de Dios para resolver un problerma que nuestros lideres politicos han sido incapacs de resolver.

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  5. pollinob en dijo:

    Yo sí estoy triste. Somos como un automóvil carísimo y veloz, repleto de gasolina de 95, que alguna vez tuvo un motor aceptable o hasta bueno, pero su chofer es un mono semientrenado. No estoy con esto expresando algún racismo. Si se cambia el chofer y se pone uno del otro bando, será simplemente otro tipo de mono semientrenado.

    Sólo puedo decir que hace unos setenta años, cuando aún el auto estaba inacabado, el chofer aún era gente y el motor ya dabe que hablar. De ahí hasta ahora el deterioro fue paulatino, y en los últimos catorce años, pasmoso. Y no es sólo el del chavismo, es también el de la oposición, y además no en la mera esfera política, no: todo el ambiente público es caníbal, orangutesco.

    El problema no son nuestros recursos o la belleza de nuestras mujeres. Hemos sido consistentemente des-educados y des-civilizados. Fundamentalmente somos imbéciles de muy primaria, básica inteligencia, satisfechos con una banana, un televisor, un viaje al año, bebida, reguetón y un culo. Por eso, el criterio para preferir a un candidato por sobre otro es cuál “me da”. Esa des-civilización no sucedió en catorce años, aunque esos catorce años hayan sido los del vértigo.

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  6. !Hagamos leña del mogote caído ! A mí nunca me gustó Pablo Perez, porque es un personaje creado, a lo arrecho, de la costilla de alguien. La oposición -como dices- es un elefante verdiblanco sin un sólo lider y, por favor, no me digan que es Capriles. Nosotros no tenemos ninguna ideología, tenemos una boca y chiquita, que se llena con unos 500 bolos mensual. No tenemos verguenza, elegimos a alguien que fue impuesto por otro “alguien” que para el primer “alguien” no hace mucho era un ladrón, un asesino, un cobarde y no sé cuantas cosas más. No tenemos ideología y nos importa un culo el futuro de nuestros hijos y nietos. Los “vencedores” hicieron lo que les dió la gana, violaron lo que les dió la gana, pagaron lo que les dió la gana y !¿cómo podían perder?!. En la mesa donde yo voté hebían siete personajes con franelas rojas y uno con una azul y este último lo que estaba era “Jartandose” de elados. Cuando entré al cubículo (yo creo que era un cubiculo) se metió junto conmigo uno de estos “comunistas trasnochados” a decirme cuales eran las tarjetas de “nosotros”. Por supuesto, tube que sacarlo con gritos para que todos oyeran y vieran lo que estaba pasando… nadie dijo un c…
    Mi mesa está en un lugar céntrico ¿ qué quedará para el rest ?.

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  7. Yvelisse Ramirez en dijo:

    Yo tampoco estoy triste estoy decepcionadamente acostumbrada a perder y a esperar lo peor. Estoy de acuerdo en todo contigo menos en lo que dices de Globovisión.

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  8. Excelente reportaje, felicitaciones!!!! todo esto es cierto!!!

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  9. Excelentes reflexiones. Muy buena la metáfora del Elefante Blanco. Lo único es que lamentablemente no puedo decir es “Yo no estoy triste”. ¡Saludos!

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  10. Amigo usted está claro, eso somos!

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  11. aura olmos en dijo:

    espectacularmente bueno la realidad misma yo tampoco estoy triste.

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